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Miércoles, 14 de octubre de 2026
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Vuelve Goku con la barba más prolija: Toei reanimó el arco de Beerus y la promesa es que esta vez sí

La productora japonesa tomó la historia del Dios de la Destrucción, la redibujó casi entera, le sacó los tramos que sobraban y la subió a cuatro plataformas. Una nota, en primera persona, para entender qué cambió y qué se mantiene de aquella primera película de 2015.

Por Lautaro MaidanaCultura y chamamé · · hace 2 h
Vuelve Goku con la barba más prolija: Toei reanimó el arco de Beerus y la promesa es que esta vez sí

Me voy a permitir arrancar con la primera imagen que se me viene a la cabeza: la de Goku sentado en la mesa, comiendo como si el mundo se terminara mañana, con Whis esperando al costado y Beerus a punto de despertar de una siesta de décadas. Esa escena abre Dragon Ball Super: Beerus, la versión remasterizada del arco que en 2015 conocimos como La batalla de los dioses y que Toei Animation decidió rearmar de arriba abajo. No es material nuevo: es el mismo río, pero con las márgenes más prolijas, el agua más clara y varios yuyos arrancados de cuajo.

La movida tiene una lógica bastante atendible. La serie original de Dragon Ball Super había quedado en el recuerdo de los fans más por lo que prometía que por lo que efectivamente entregaba: una animación irregular, con picos altos y valles evidentes, y un ritmo que se estiraba más de la cuenta con escenas que no siempre sumaban al choque central entre Goku y el Dios de la Destrucción. Lo que Toei hizo esta vez fue tomar esa base, reanimar secuencias completas, dibujar de nuevo escenarios y, sobre todo, podar lo que sobraba para llegar más rápido a lo que importa.

Qué cambia, concretamente, en esta versión

  • Las secuencias de pelea están rehechas con un acabado muy superior al de la emisión de 2015, con efectos de luz y dibujo de fondo trabajados de nuevo.
  • Se recortó el viaje familiar de Vegeta y otros tramos secundarios, en la misma línea editorial que en su momento aplicó Dragon Ball Z Kai sobre Z.
  • La estructura narrativa se acerca más al manga original de Akira Toriyama y Toyotaro, que a la adaptación animada de hace una década.
  • La serie ya está disponible en cuatro plataformas de streaming, lo que facilita que cualquiera se ponga al día sin buscar el DVD perdido en un cajón.
  • Convive con planos conservados de la versión original que, por contraste con los nuevos, evidencian el paso del tiempo: es remaster, no remake completo.

El punto de partida de la historia, para el que llegue, es sencillo y a la vez querible. Goku ya derrotó a Majin Buu, vive una vida tranquila en el campo, pasa tiempo con Goten y extraña eso que siempre lo movilizó: un rival que de verdad lo ponga contra las cuerdas. En paralelo, del otro lado del universo, Beerus sale de un letargo largo con dos cosas en la cabeza: un sushi de primera y un guerrero que merezca la pena. Cuando se cruzan, la cosa se prende fuego. Es un arranque que ya vimos, sí, pero que en este nuevo montaje respira distinto, más limpio, sin las idas y vueltas que la serie original se permitía.

Ahora bien, no todo es color de rosa. Como decía arriba, este es un remaster y no un remake: hay escenas nuevas al lado de otras que se mantuvieron tal cual. Esa convivencia es, a la vez, la mayor fortaleza y la mayor debilidad del producto. Cuando la animación nueva entra en pantalla, la diferencia se nota y mucho, para bien. Cuando vuelve a un plano viejo, uno se acuerda de golpe de que está mirando una producción que cumplió diez años y que, en algunos cuadros, no los lleva tan bien como quisiera. Es la tensión lógica de cualquier restauración que no se anima a rehacerlo todo desde cero.

“Si mantiene este nivel a lo largo de los capítulos que siguen, puede terminar siendo la forma de referencia para ver esta etapa de la historia de Goku. La promesa está; ahora falta ver si la sostienen.”Lautaro Maidana

Y acá viene lo que a mí, como espectador grande que vio la serie con sus hijos en su momento, más me interesa. Esta edición no inventa un universo nuevo ni cambia el corazón del relato. Lo que hace es sacarle el polvo a una historia que estaba ahí, tapada por problemas de producción que hoy se notan más que nunca, y devolverla con una ropa más prolija. Es, si me dejan meter una palabra en guaraní al paso, casi como un ñemohenda, un volver a empezar respetando lo que ya estaba. Y en tiempos donde todo se remakea hasta el hartazgo, hay algo de artesanal en eso de cuidar lo que ya tenías en lugar de tirarlo y empezar de cero.

Mi recomendación, si te tinca sumarte, es arrancar por el primer capítulo y dejar que el ritmo te lleve. Si sos de los que vieron La batalla de los dioses en el cine y después se engancharon con la serie, te vas a encontrar con un reencuentro amable, con el orgullo un poco lastimado por los planos viejos pero conforme con los nuevos. Y si nunca viste nada de Dragon Ball Super, esta es, a mi criterio, la mejor puerta de entrada posible: corta lo que sobra, muestra lo mejor del dibujo actual y te deja, en cuatro o cinco episodios, listo para el resto de la saga. Para ir a escuchar después, si te queda el bichito del animé y del fandub argentino, te diría que te pase por las jornadas de cultura pop que suelen organizar los grupos de fans en Buenos Aires y el conurbano: ahí siempre hay alguien que sabe qué doblaje vale la pena y cuál, directamente, no.

LM
Lautaro MaidanaCultura y chamamé

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