Vuelve la pelea de los dioses: Dragon Ball Super: Beerus tiene fecha en tres plataformas, pero la Argentina espera su turno
La nueva versión del enfrentamiento entre Goku y el dios de la destrucción se verá desde el 11 de octubre en Crunchyroll y AnimeBox, y seis días después en Netflix. Los anuncios no aclaran si el país estará entre los territorios alcanzados ni cuándo llegará el doblaje.
Me imagino la escena como si la tuviera enfrente: el estadio del Torneo del Poder todavía vibrando, Goku con el gi puesto, y de pronto ese silencio pesado que anuncia que Beerus está por aparecer. Así arranca esta historia que vuelve a la pantalla, y la verdad que a uno le tiembla el corazón de pibe cuando se entera de que La batalla de los dioses va a tener una remake con todas las letras. Dragon Ball Super: Beerus es el nombre del nuevo proyecto, una especie de remasterización cruzada con remake, como si Toriyama y los estudios quisieran volver a contarnos aquel cruce en el que el saiyan enfrentó al dios de la destrucción y casi se termina el universo de un suspiro.
Tres plataformas, dos fechas y un calendario a la carta
Lo concreto del anuncio ya tiene día y plataforma. La serie se estrenará el 11 de octubre en Crunchyroll y en AnimeBox, mientras que Netflix la sumará a su catálogo el 17 del mismo mes. O sea que entre las dos puntas hay seis días de diferencia, una ventana que se va a mantener con cada nuevo episodio que vaya saliendo. Para los que estamos atentos a estas cosas, la pregunta inmediata es dónde lo podemos ver desde la Argentina, y la verdad es que el material que me llegó no trae una respuesta definitiva.
- Crunchyroll: estreno el 11 de octubre, con emisión simultánea al Japón, en idioma original y subtitulada. Distribución anunciada para Europa, Oriente Medio y África, sin precisión sobre el país.
- AnimeBox (Selecta Visión): misma fecha del 11 de octubre, anuncio realizado durante la San Diego Comic-Con de Málaga, con disponibilidad confirmada en España.
- Netflix: estreno el 17 de octubre, seis días después que las otras dos plataformas. No se detallan los territorios alcanzados ni el formato de idioma.
La información que manejamos hasta acá deja varios casilleros vacíos, y uno los siente en la panza cuando se imagina prender la tele a las doce de la noche y no encontrar el capítulo. Crunchyroll aclaró cómo se va a ver (japonés con subtítulos) y para qué regiones, pero no dijo nada de la Argentina. AnimeBox, que ya había acompañado a Dragon Ball Daima con el mismo día de estreno, confirmó su desembarco en España, y tampoco hay mención del mercado local. En cuanto a Netflix, la promoción se mueve por Estados Unidos y Europa, y otra vez la pregunta queda flotando: ¿llegará acá en simultáneo, llegará más tarde o directamente no figurará en el catálogo nacional?
Y hay otro tema que para mí es central, que es el del doblaje. Uno creció escuchando a Goku con la voz de Mario Castignani, y a Beerus con el tono inconfundible que le puso el gran Ricardo Silva, y por eso la pregunta del millón es cuándo vamos a poder ver la serie en castellano. Hasta ahora no hay novedades de un doblaje al castellano que salga en simultáneo con el estreno japonés, así que por ahora la opción para el público argentino que quiera estar al día va a ser el idioma original con subtítulos, siempre y cuando la plataforma esté disponible en el país.
Mientras esperamos precisiones, a mí me queda esa sensación que tiene cualquier fanático de Dragon Ball: la de volver a sentarse en el sillón con la misma expectativa de cuando tenía quince años y veía a Gokú transformarse en Super Saiyajin por primera vez. La animación promete, la historia ya la conocemos de memoria, pero la gracia está en volver a sentirla. Y aquí va mi recomendación, como chaqueño que defiende el chamamé y también es fanático de los dibujos japoneses: si la plataforma no te responde en la Argentina, andá a buscar a alguien que te pase el link con un kafe con leche en la mano y a esperar el doblaje con la misma paciencia con la que uno espera el acorde de un acordeón de Mario Bofill o un recitado de Tero Acuña, porque al final, las cosas buenas siempre llegan, nomás que a su tiempo.
