Alcaraz retuvo el cetro en Tokio y se metió en la historia grande del tenis español
El murciano venció al checo Jiri Lehecka por 7-6 (4) y 6-4 en la final del ATP 500 japonés, alcanzó los 27 títulos ATP y se igualó con David Ferrer en el ranking histórico de su país.
El tenis español volvió a celebrar una consagración en el circuito profesional de la mano de Carlos Alcaraz, quien este martes 6 de octubre se quedó con el ATP 500 de Tokio tras imponerse en la final al checo Jiri Lehecka por 7-6 (4) y 6-4, en un partido que se extendió durante una hora y 36 minutos en el Ariake Coliseum y que le permitió al murciano defender con éxito la corona que había obtenido en la edición de 2025.
La victoria en tierras japonesas le permitió a Alcaraz, de 23 años y actualmente número tres del ranking mundial, llegar a los 27 títulos ATP en su carrera, una marca que lo dejó igualado con el valenciano David Ferrer, referente histórico del tenis español de las últimas décadas, y que lo dejó a tiro de seguir escalando posiciones en la lista que encabezan, entre los jugadores de su país, figuras de la talla de Manuel Orantes, con 34 conquistas, y Rafael Nadal, con 92.
Un año atravesado por la interrupción y la recuperación
La temporada 2026 del español quedó claramente dividida en dos etapas por una lesión en la muñeca que lo marginó de las canchas durante casi cinco meses. Antes de ese impasse, Alcaraz había levantado el Abierto de Australia y el torneo de Doha, dos certámenes que le dieron el envión inicial al calendario. La dolencia, sufrida en abril, lo obligó a interrumpir su calendario competitivo y recién le permitió reincorporarse al circuito a fines de agosto, en el US Open, donde la acumulación de inactividad se hizo sentir en su rendimiento.
El título en Tokio tuvo por eso un valor adicional, ya que representó su primer trofeo desde aquella reaparición y, según se desprende de la propia narrativa del circuito, una señal de que el jugador ha recuperado plenamente el nivel que lo llevó a ser considerado una de las grandes figuras de la nueva generación. Para acceder a la final, el murciano debió revertir una semifinal compleja frente a su compatriota Jaume Munar, en otro partido que evidenció el temple del campeón en momentos adversos.
Una final con dos parciales de distinta textura
El desarrollo del encuentro decisivo ofreció dos parciales con dinámicas diferentes. En el primero, Lehecka tomó la iniciativa con un quiebre temprano que le permitió adelantarse en el marcador, aunque Alcaraz reaccionó con la devolución del servicio adversario y forzó la definición en el tie-break. Una vez allí, el español volvió a quedar en desventaja antes de hilvanar cinco puntos consecutivos que sentenciaron el desempate por 7-4.
La segunda manga, en cambio, mostró un desarrollo más equilibrado durante los primeros juegos, con ambos jugadores sosteniendo sus turnos de servicio sin mayores sobresaltos. La diferencia llegó cuando Alcaraz consiguió el quiebre que rompió el equilibrio y, a partir de allí, conservó la ventaja hasta sellar el 6-4 definitivo, sin necesidad de que la definición se extendiera a un tercer set.
- ATP 500 de Tokio: tercer título de Alcaraz en la temporada 2026, tras el Abierto de Australia y Doha.
- Décima consagración de su carrera en la categoría ATP 500.
- Igualó a David Ferrer con 27 títulos ATP en el historial del tenis español.
- Primera consagración desde su regreso tras casi cinco meses de ausencia por una lesión en la muñeca.
- Próximo destino: Masters 1000 de Shanghái.
Con la mirada ya puesta en la gira asiática, el próximo desafío de Carlos Alcaraz será el Masters 1000 de Shanghái, donde buscará mantener el nivel exhibido en Tokio y seguir sumando a una cosecha que, como diría un viejo dirigente del tenis consultado por este medio, lo está colocando en una conversación que hasta no hace mucho parecía reservada únicamente para los más grandes de la historia de su país. El hincha del tenis, mientras tanto, observa cómo el murciano sigue cumpliendo etapas a una edad en la que muchos de sus antecesores apenas comenzaban a asomarse en el circuito mayor.
