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Domingo, 18 de octubre de 2026
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Asfalto, pehuenes y calma: la Ruta 23 que dejará de ser ripio en pleno verano neuquino

El corredor que comunica Villa Pehuenia y Aluminé tendrá pavimento antes de fin de enero. La obra, atravesada por el paisaje de los pehuenes y la veda climática cordillerana, suma un puente nuevo sobre el arroyo Rebolledo y abre la puerta a un turismo de doce meses.

Por Patricia ZalazarTurismo y ambiente · · hace 1 h
Asfalto, pehuenes y calma: la Ruta 23 que dejará de ser ripio en pleno verano neuquino

A unos 187 kilómetros de extensión total, la Ruta Provincial 23 es una de esas arterias patagónicas que obligaban hasta ahora a calcular dos veces antes de emprender el viaje: el ripio, la nieve y el barro decidían, en buena medida, cuándo y cómo se podía entrar a Villa Pehuenia y Aluminé, los dos destinos más buscados del Neuquén cordillerano. Esa lógica empieza a quedar atrás. El 20 de enero está fijado como fecha de inauguración del primer tramo asfaltado de la ruta, una decisión que el gobernador Rolando Figueroa confirmó durante una recorrida por las obras y que reconfigura el mapa turístico de la región para los próximos años.

El sector que dejará de ser ripio se extiende a lo largo de 38 kilómetros entre Pino Hachado y el empalme con la Ruta 13, justo en la zona donde la cordillera empieza a poblarse de araucarias centenarias. Quien haya transitado esta franja en invierno sabe que el Parque Nacional Lanín, del lado argentino, y la Reserva Natural Nacional del río Cruces, del lado chileno, condicionan cualquier desplazamiento: la veda climática que rige en la altura suspende las tareas durante los meses fríos y obliga a recomputar los plazos cada temporada. La pavimentación llega para poner fin a esa dependencia.

Tres tramos, un puente y un trazado que esquivó a los pehuenes

El plan oficial contempla alrededor de 97 kilómetros de pavimento distribuidos en tres frentes de obra que avanzan de manera simultánea, aunque con distinto grado de progreso. El más avanzado es el tramo norte, de 38 kilómetros, que será el primero en inaugurarse. En paralelo, se ejecuta un segundo sector de 22 kilómetros entre Puesto Jara y Litrán, que a mediados de enero llevaba 8 kilómetros pavimentados y tenía como meta sumar otros 10 antes del invierno que se avecina. Más al sur, un tercer tramo de 36 kilómetros entre Rahue y Pilo Lil empuja el asfalto en dirección a Junín de los Andes y registraba en abril un avance cercano al 29 por ciento.

La intervención no se limitó a tirar asfalto sobre el camino existente. El proyecto incluyó alcantarillas, terraplenes, gaviones y bases anticongelantes pensadas para soportar el rigor del invierno de altura, y además sumó la construcción de un puente nuevo sobre el arroyo Rebolledo, un punto crítico del recorrido. En algunos sectores, los ingenieros optaron a su vez por ajustar el trazado para evitar la tala de araucarias, especie protegida en la región, una decisión que dialoga con el discurso de un turismo cada vez más atento al impacto ambiental de la infraestructura.

“El 20 de enero vamos a inaugurar el asfaltado de la ruta 23 entre Villa Pehuenia y Aluminé.”Rolando Figueroa, gobernador de Neuquén

El dato no es menor en un corredor que comunica tres pasos internacionales con Chile: Pino Hachado, Icalma y Mamuil Malal, tres ventanas que durante buena parte del año funcionaron a media máquina por el estado de la calzada. Con el pavimento, la conexión dejará de estar atada a la estacionalidad del ripio y abrirá la posibilidad de planificar visitas en los doce meses, una novedad significativa para localidades como Villa Pehuenia y Aluminé, acostumbradas a concentrar su actividad en los meses de verano y, en menor medida, en la temporada de nieve.

La inauguración del 20 de enero, en pleno corazón del verano austral, parece diseñada a medida de un calendario que mira más allá del calor. Quienes se movían por estas latitudes saben que el verdadero cuello de botella era el otoño-invierno, cuando la Ruta 23 dejaba de ser una opción razonable para el turismo convencional. Con el asfalto terminado, el corredor empieza a perfilarse como una vía transitable durante todo el año, aunque la prudencia siga recomendando concentrar la visita en los meses de verano, cuando el clima y el paisaje de los pehuenes ofrecen su mejor versión. Para los lectores que todavía no conocen la ruta, la ventana se abre, justamente, cuando la cordillera está en su punto más amable.

PZ
Patricia ZalazarTurismo y ambiente

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