AySA planteó una suba promedio del 11,4% en la factura residencial y la sometió a audiencia pública
La empresa concesionaria del servicio de agua y cloacas propuso un nuevo esquema tarifario que incluye aumentos para el 60% de los hogares, bajas para el 20% y valores sin cambios para el resto. La facturación media ponderada pasaría de 27.156 a 30.250 pesos mensuales sin impuestos, y la aplicación de los incrementos en los casos que corresponda sería gradual, con un tope del 5% acumulativo por mes.
El Ente Regulador de Agua y Saneamiento (ERAS) convocó a una audiencia pública para analizar la propuesta tarifaria que presentó Aguas y Saneamientos Argentinos (AySA) con el objetivo de modificar los cuadros vigentes en la Ciudad de Buenos Aires y en los partidos del conurbano bonaerense que integran la concesión. Según la información difundida por la empresa, la factura residencial promedio ponderada, sin impuestos, pasaría de 27.156 a 30.250 pesos por mes, lo que representa una variación del 11,4% respecto de los valores de septiembre. Se trata, no obstante, de un promedio: la compañía proyecta que un 60% de los usuarios residenciales afrontaría subas promedio del 22,6%, un 20% tendría reducciones promedio del 14,7% y el 20% restante mantendría el mismo importe en su boleta.
Para dimensionar el movimiento, vamos a los números que difundió la empresa: en el segmento residencial, la factura media subiría alrededor de 3.094 pesos por mes sin impuestos, mientras que en el universo de usuarios no residenciales —comercios, industrias e instituciones— AySA calcula una baja media del 2,2%. En ese último segmento, el 63% de los usuarios quedaría sin cambios, el 22% tendría disminuciones en su boleta y el 15% restante pagaría más. En el caso particular de los terrenos baldíos, la factura promedio pasaría de 17.822 a 19.172 pesos mensuales, un incremento del 7,6%.
Aplicación gradual y cambios en la estructura
La propuesta contempla que los hogares que reciban incrementos no los absorban de golpe. De acuerdo con lo informado por AySA, los cargos modificados por los coeficientes zonales se ajustarían con un tope del 5% mensual acumulativo hasta completar el nuevo valor. A su vez, quienes dejen de pertenecer a los segmentos más económicos perderían en tres etapas mensuales el descuento adicional del 15% que hoy reciben.
En paralelo, la empresa planteó un rediseño del cálculo para los usuarios sin medidor, que son aquellos a los que se les factura por una estimación del consumo. Los coeficientes zonales, que contemplan la ubicación y las características del inmueble, pasarían de once niveles a cinco. También se propuso ajustar el valor del metro cúbico de cloacas en el Radio Antiguo porteño para incorporar el cobro asociado a los desagües pluviales, una cuestión que hasta el momento no estaba contemplada en la tarifa de esos usuarios.
- 60% de usuarios residenciales con subas promedio del 22,6%.
- 20% con bajas promedio del 14,7% en la factura mensual.
- 20% restante sin cambios respecto del cuadro vigente.
- Comercios, industrias e instituciones con reducción media del 2,2%.
- Terrenos baldíos con un incremento promedio del 7,6%.
- Tope de suba mensual del 5% acumulativo para los casos con aumento.
Destino de los fondos y mecánica de la audiencia
AySA propuso que el incremento de recaudación derivado del nuevo esquema se destine al Programa de Tarifa Social, con el propósito de ampliar su cobertura entre los hogares de menores ingresos. Antes de que el ERAS adopte una resolución definitiva, la convocatoria abrió un espacio de participación: la audiencia se realizará de manera virtual y la inscripción para presentar observaciones estará habilitada entre las 10 del 8 de octubre y las 10 del 24 de octubre. Las opiniones que se reciban no tendrán carácter vinculante, aunque el regulador deberá fundamentar cómo las consideró o, en su defecto, los motivos por los que decidió descartarlas.
En un escenario donde las facturas de servicios públicos ocupan un lugar cada vez más visible en el presupuesto de los hogares, el mes que viene habrá que seguir con atención dos variables: el nivel de adhesión al proceso de inscripción por parte de usuarios e instituciones, que suele ser un indicador del grado de cuestionamiento social al esquema propuesto, y la posición que adopten el ERAS y el Gobierno nacional respecto de habilitar o ajustar el cuadro tarifario. Darío Almirón, Economía y comercio.
