Lunes, 7 de septiembre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
PortadaDeportes
Deportes /

Cerúndolo reescribe su propia historia en Nueva York con una remontada que ya es patrimonio del tenis argentino

El porteño de 25 años dejó en el camino al décimo del mundo en el estadio Arthur Ashe, sorteó un insólito error de la organización que lo presentó como chileno y se metió por primera vez en los octavos de final del US Open tras cinco sets y casi cuatro horas de pelea.

Por Tomás GalarzaDeportes · 7 de septiembre de 2026 · hace 52 min

El último Grand Slam del calendario suele ser una caja de resonancia para los jugadores argentinos, y esta edición no constituye la excepción. Como decía un viejo dirigente del tenis local, Nueva York tiene una manera particular de devolverle a un jugador lo que el circuito le fue sacando durante la temporada, y en ese reparto Francisco Cerúndolo acaba de cobrar una buena parte. El porteño, ubicado en el vigésimo quinto escalón del ranking mundial, firmó este viernes una de esas victorias que suelen cambiar la conversación en torno a un tenista: superó al estadounidense Taylor Fritz, décimo del mundo y una de las principales cartas locales, por 3-6, 6-4, 6-3, 6-4 y 6-4, en tres horas y 41 minutos de juego, y se instaló por primera vez en su carrera en los octavos de final del US Open.

El encuentro, disputado en el estadio Arthur Ashe, el escenario principal del complejo de Flushing Meadows, estuvo atravesado desde sus primeros instantes por un episodio que quedó registrado como una de las curiosidades del torneo. Durante la presentación oficial, con el protocolo de luces, música y lectura de nombres por los parlantes que es marca registrada del Abierto estadounidense, la organización anunció al argentino como oriundo de Chile, un error que recorrió rápidamente las redes sociales y que devolvió al público una postal insólita: un tenista nacido en Buenos Aires, presentado como si defendiera los colores de otro país, mientras las tribunas reaccionaban entre risas y aplausos de simpatía. Cerúndolo, concentrado en su rutina previa, levantó la mano hacia el público y siguió su marcha hacia la línea de saque sin detenerse en el detalle.

Dos sets abajo y un horizonte que parecía cerrado

El arranque del partido no hizo más que confirmar la impresión de un inicio adverso. Fritz, sostenido por el aliento mayoritario del estadio y por la confianza que le da su condición de décimo del mundo, mostró solidez desde el fondo de la cancha, castigó con su servicio y se quedó con los dos primeros parciales sin mayores sobresaltos. El argentino, en tanto, atravesó pasajes de errores no forzados, mostró dudas con su derecha y no logró replicar el nivel que lo había depositado en esa instancia, donde ya había superado al alemán Jan-Lennard Struff, cuadragésimo cuarto del ranking, en cinco sets en la segunda ronda.

Con la diferencia de dos sets en contra y el horizonte deportivo cerrado, el partido pareció empezar de nuevo a partir del tercer parcial. Cerúndolo ajustó la dirección de su derecha, recuperó la profundidad en los golpes y comenzó a presionar al estadounidense con una intensidad que hasta entonces había sido una rareza. Se llevó el tercer set por 6-3 y repitió el marcador en el cuarto, con idéntico resultado, para forzar la definición en el quinto parcial, un escenario que en los antecedentes entre ambos favorecía al estadounidense por conocimiento y por jerarquía.

El historial entre ambos y el peso del ranking

  • El historial entre Cerúndolo y Fritz registraba hasta este encuentro dos cruces previos, ambos con victoria del estadounidense, en torneos del circuito ATP.
  • Fritz llegaba a esta tercera ronda como décimo del ranking mundial, su mejor ubicación histórica, y como semifinalista del US Open en 2024, antecedente que lo posicionaba como uno de los favoritos del cuadro masculino.
  • Cerúndolo, por su parte, nunca había superado la segunda ronda del US Open en sus participaciones anteriores, por lo que el resultado de esta jornada constituye un récord personal en Flushing Meadows.
  • El antecedente inmediato del argentino en el torneo fue una victoria en cinco sets frente al alemán Jan-Lennard Struff (44°), que ya había exigido al máximo su físico y su capacidad de recuperación mental.

El quinto set fue, en definitiva, una prueba de templanza y de recursos al servicio. Fritz contó con el empuje del estadio y tuvo oportunidades de quebrar el saque del argentino en los primeros juegos, pero Cerúndolo las neutralizó con una serie de primeros servicios precisos y con cambios de ritmo que desconcertaron al estadounidense. En el tramo decisivo, una doble falta del local abrió la puerta al quiebre, el porteño lo concretó y cerró el partido con la misma frialdad con la que lo había encarado durante toda la semana en Nueva York, un detalle que no pasó desapercibido para los analistas del circuito.

Una nueva barrera y el horizonte de los octavos

Con esta victoria, Cerúndolo se convirtió en el primer argentino en alcanzar los octavos de final de un US Open desde la consagración de Juan Martín del Potro en 2009, una comparación que los propios protagonistas del circuito suelen esquivar pero que la estadística se encarga de instalar en la conversación. Para el jugador de 25 años, la barrera de los octavos en Flushing Meadows representaba el techo personal en este Grand Slam y, al mismo tiempo, la confirmación de un crecimiento sostenido en superficies rápidas, donde su tenis potente y directo encuentra su mejor versión.

La próxima cita será en los octavos de final del US Open, instancia a la que el argentino llega con tres victorias en cinco sets en lo que va del torneo, un registro que habla de su capacidad de sufrimiento y de su fortaleza mental, pero también de un físico que ha sido exigido al límite y que deberá ser administrado con cuidado en los próximos compromisos. Para los hinchas argentinos que suelen seguir al tenis desde la madrugada, la jornada dejó además una reflexión que sobrevive a cualquier análisis técnico: la de un jugador que, anunciado como chileno por error, terminó por recordar al público estadounidense que Argentina sigue produciendo tenistas capaces de darle pelea a los mejores del mundo, y de hacerlo con la calma y la perseverancia que exige un deporte cada vez más exigente.

TG

Te puede interesar