El cumpleaños del siglo: la propuesta del Kempes para Mirtha Legrand y la pregunta que nos hacemos a los 99 años de la diva
El gobernador de Córdoba deslizó la idea en vivo y Juana Viale la levantó con una sonrisa: festejar los 100 de Mirtha en el estadio más grande del interior. Mientras la conductora se recupera en su casa, la pregunta vuelve a abrirse: ¿cómo se festeja a la Reina de la TV cuando el calendario es redondo?
Me lo imagino y se me eriza la piel. La imagen de Mirtha Legrand entrando al estadio Mario Alberto Kempes con un traje largo, acaso bordado, y el público entero cantándole feliz cumpleaños me parece una de esas escenas que la Argentina guarda para sus héroes. Por eso, cuando escuché al gobernador de Córdoba, Martín Llaryora, lanzar la idea así, en tono de broma y casi al pasar, se me prendió una lucecita: mirá vos, la política provincial entendió algo que muchos todavía no se animan a decir en voz alta. A la Chiqui hay que festejarla como lo que es, una institución.
Lo concreto hasta ahora es esto, y no un centímetro más: Mirtha cumplió 99 años y el próximo 23 de febrero soplará las velitas de los 100. El 6 de octubre recibió el alta médica después de pasar 18 días internada en el Sanatorio Mater Dei por una neumopatía, con un paso intermedio a mediados de septiembre que terminó en un nuevo ingreso. Hoy, dijo su nieta Juana Viale al frente del ciclo, "está cada día mejor, cada día más ella, con su temperamento hermoso que tiene". Nada más, nada menos. Y acá aparece, en medio del living de la tele, el comentario del gobernador: "Bueno, los 100 años los hacemos en el Kempes". Estadio enorme, plateas colmadas, Córdoba entera como anfitriona.
Una frase al voleo que dice mucho más de lo que parece
Uno podría quedarse con la lectura rápida: un gobernador con buen olfato para la foto y una conductora con oficio para levantar la pelota. Pero mirá lo que dijo después, ya con la sonrisa más abierta: "Uno busca inversiones; está todo el año". Esa segunda parte me interesa especialmente, y te la tiro para que la pienses conmigo. No es solo un cumpleaños. Es poner a Córdoba en el centro de la escena nacional por un motivo genuinamente festivo, y de paso mover la economía del espectáculo, el turismo, los hoteles, los camarógrafos, el merchandising. Una inyección de aire para una provincia que, como tantas, viene peleándola.
“Bueno, los 100 años los hacemos en el Kempes”Martín Llaryora, gobernador de Córdoba, en el programa de Mirtha Legrand
Juana, que conoce a su abuela como pocas personas en el mundo, tomó la propuesta con la elegancia que la caracteriza y se acordó de algo que la propia Mirtha dice cada vez que puede: lo bien que la pasó siempre en Córdoba. La frase rebotó entre los dos como una promesa cariñosa. Yo, te confieso, le creí. Porque cuando una idea aparece en horario central y queda dando vueltas, en este país suele ser el primer paso de algo más serio.
- Un recital de artistas invitados, con figuras del espectáculo que le deben buena parte de su carrera a la visibilidad que les dio el programa de Mirtha a lo largo de siete décadas.
- Un pase de imágenes de su trayectoria montado en las pantallas gigantes del estadio, para que las nuevas generaciones entiendan por qué esta mujer es parte del ADN cultural argentino.
- Una mesa con invitados históricos de su ciclo, transmitida en vivo, porque a Mirtha siempre se la festejó conversando, y no de otra forma.
- Un agradecimiento explícito al público que la acompañó durante años de salud frágil, con un mimo sentido a los televidentes que hoy la esperan cada domingo con el alma en la mano.
- Un guiño a su condición de mujer de trabajo: que el evento sirva, además, parachar una colecta o reconocer a otras trayectorias femeninas en el medio.
Por qué este cumpleaños nos interpela a todos
Pongamos las cosas en contexto. Mirtha no es una famosa más. Es una de las últimas testigos vivas del nacimiento de la televisión argentina, cuando todavía las cámaras eran un milagro y los estudios olían a pintura fresca. Llegar a los cien no es un dato de la sección Policiales ni de los recuadros chiquitos de los diarios: es un hecho cultural. Por eso, a mi entender, esta idea del Kempes hay que tomarla en serio, no como un simpático comentario al paso. La Argentina necesita rituales colectivos que celebren lo nuestro, en lugar de andar mirándonos el ombligo.
Yo te digo lo que haría, si me dieran a mí la lapicera: le pediría al gobernador que confirme la fecha cuanto antes, convoque a los productores históricos del canal y arme una transmisiónfederal con todas las provincias enganchadas. Que no sea solo para los que estén en las tribunas; que sea para los pueblos chicos de Santiago del Estero, para los barrios de Rosario, para los chaqueños que se prenden a la radio cada noche. Una fiesta que le gane al olvido que a veces se nos instala encima.
El nombre justo y un cierre a la chamamecera
Y ahora dejame que me corra un poquito del tema, porque este me lo piden con alma litoraleña y la data me lleva a un costado que vale la pena. Cuando pienso en una celebración así, tan grande, tan de pueblo, tan de abrazo largo, no puedo evitar acordarme de un chamamé que cantaba mi viejo los domingos a la siesta: "Cumpleaños feliz, con estrellas en el pelo, te vinieron a cantar los paisanos del cielo". Esa copla, que es de las que se cantan bajito y se sienten fuerte, me parece el cierre perfecto. Porque Mirtha, aunque no sea litoraleña, tiene algo de esos paisanos: la frente alta, la palabra justa, y esa manera de hacerse querer sin pedir permiso.
Si me dejan recomendar, y ya que estoy en confianza: a quien hay que ir a escuchar para entender de qué hablo cuando digo fiesta grande es a Los Carabajal, que cuando arrancan con "La Sacharita" o con "La edad del cariño" te limpian el alma de cualquier tristeza. Pongan ese disco mientras leen esta nota y van a entender por qué un cumpleaños en el Kempes no es una exageración: es lo mínimo que le debemos a quien nos acompañó domingos enteros desde un living que, gracias a ella, se volvió nuestro propio living.
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