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Sábado, 3 de octubre de 2026
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El Principito vuelve al cine: Tyldum y Beaufoy se anotan para reimaginar al niño eterno

La novela de Saint-Exupéry tendrá una adaptación con acción real y un protagonista generado por computadora, con la historieta de Sfar como uno de los puntos de partida del guion.

Por Lautaro MaidanaCultura y chamamé · · hace 1 h
El Principito vuelve al cine: Tyldum y Beaufoy se anotan para reimaginar al niño eterno

Te lo imagino de arranque: el zumbido de un aeroplano sobre el desierto, una avioneta varada, y un nene rubio que aparece como caído del cielo a pedir un cordero. Bueno, ese nene tiene nombre y se llama El Principito, y ahora, después de tantas idas y vueltas, va a tener otra película. La novela corta de Antoine de Saint-Exupéry -ese librito chiquito pero que pesa como si fueran ladrillos, che- va a regresar a la pantalla grande con una propuesta que mezcla actores de carne y hueso con un protagonista hecho básicamente por computadora, de esos que uno ve y no termina de entender bien cómo los armaron.

El director que se va a sentar en la silla de capitán es Morten Tyldum, el noruego que se hizo conocido por The Imitation Game, esa peli sobre Alan Turing y la máquina que terminó desenredando los códigos nazis, y también por Passengers, esa historia de ciencia ficción con Chris Pratt dando vueltas solo por el espacio. Para el guion convocaron a Simon Beaufoy, que se llevó el Óscar por Slumdog Millionaire y que sabe bien cómo hacer llorar a la gente con historias que parecen simples pero terminan dejando un tendal de emociones en el cine.

El cómic de Sfar como punto de partida

Lo interesante de esta versión es que no se van a apoyar únicamente en el librito original. También van a tomar elementos de la adaptación al cómic que hizo Joann Sfar, un dibujante francés que se mandó una historieta preciosa donde el Principito tiene otra textura, más dibujada, más onírica. Sfar va a participar activamente en el desarrollo del concepto, o sea que no quedó como un convidado de piedra: él mismo celebró el arranque de la preproducción y agradeció a la familia Saint-Exupéry por confiar otra vez en su mirada, después del trabajo que hizo en la historieta. Lo que me gusta es que este pibe, Sfar, se mueve con una sensibilidad muy de banlieue, como se dice en francés -barrio popular, viste-, y eso le puede dar una frescura que muchas adaptaciones europeas suelen perder cuando se vuelven demasiado solemnes.

Te tiro un verso de chamamé que me parece que viene al pelo, aunque sea de otro palo, porque habla justamente de eso, de las cosas que uno guarda de chico y que no lo sueltan nunca: "Alma de niño, corazón de gigante", canta Mario Bofill en un tema que uno escucha de grande y se le caen las lágrimas. Bueno, eso es El Principito: un libro para chicos que los grandes no podemos soltar, porque nos recuerda cosas que nos da miedo olvidar.

  • La película está en preproducción y todavía no tiene fecha de estreno confirmada.
  • La acción real va a ser predominante, y el Principito se va a realizar íntegramente con efectos visuales.
  • El guion lo escribe Simon Beaufoy, ganador del Óscar por Slumdog Millionaire, junto a Le Petit Prince Groupe, la entidad que administra el legado de Saint-Exupéry.
  • El concepto se trabaja de manera conjunta con Joann Sfar, autor de la versión en cómic.
  • Tyldum leyó la historia desde el amor, las pérdidas, el duelo, la esperanza y los deseos personales.

Lo que Tyldum dijo, y a mí me dio en el centro del esternón, es que su lectura del libro pasa por el amor, las pérdidas y el duelo. También mencionó la esperanza, los deseos personales y la aventura. Eso, mirá, es bastante lo que uno siente cuando vuelve a leer el librito siendo ya un poco más grande: que el Principito es un nene que se pregunta cosas que los adultos nos olvidamos de preguntarnos, y que las preguntas esas duelen, pero a la vez te curan. Beaufoy, por su parte, destacó algo que siempre repito cada vez que me toca hablar de este libro: que sigue conectando con lectores de distintas edades, y lo vinculó con la infancia y con las verdades que representa ese pibe que se pasea por los planetas.

Te hago un repasito histórico, porque siempre viene bien saber dónde estamos parados. La historia ya tuvo una peli con actores en 1974, dirigida por el gran Stanley Donen, el mismo de Cantando bajo la lluvia, que le puso música y baile a la cosa. Después vino la versión animada de Mark Osborne, estrenada en 2015, que mezclaba animación con una historia paralela en real y que a mí me hizo llorar como un nene en el cine. Esta nueva apuesta va por el lado de combinar técnicas para volver a contar la obra, y se nota que la idea es no repetir lo que ya se hizo, sino buscarle la vuelta.

El término "preproducción", che, para el que no esté tan metido en el mundo del cine, significa que todavía no se rodó ni una sola escena: están armando guiones, eligiendo locaciones, buscando actores para los personajes secundarios, diseñando al Principito por computadora. Es la etapa donde se cocina todo, antes de que la cámara empiece a girar. Eso significa que falta un buen trecho para que la podamos ver, pero también que hay tiempo de ilusionarse con cómo va a quedar.

Una palabra en guaraní, porque esta columna es de chamamé

"Yvy mara ey" se dice en guaraní, y significa más o menos "tierra sin mal", ese lugar mítico al que iban los guaraníes buscando una vida mejor. El Principito, en el fondo, también está buscando su Yvy mara ey, su lugar ideal, su planeta limpio donde la flor que quiere es la que tiene. Y cuando uno lo lee, le pasa algo de eso, de querer ir hacia un lugar mejor, más simple, más verdadero. A lo mejor por eso sigue vigente después de tantísimos años, porque la búsqueda esa no pasa de moda, nunca.

Para ir a escuchar algo mientras esperamos esta peli, te recomiendo que te sientes en una plaza cualquiera del Litoral con un termo, unos mates, y te pongas a escuchar a Antonio Tarragó Ros. Su versión de "El principito", que musicalizó un poema que se le adjudica a Saint-Exupéry pero que en realidad es del escritor argentino Héctor Tizón, es de las cosas más hermosas que se hayan grabado en chamamé. Tarareala mientras leés el librito, y vas a ver cómo la espera se hace menos larga. Hasta la próxima.

LM
Lautaro MaidanaCultura y chamamé

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