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Miércoles, 14 de octubre de 2026
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El tumor que el Papa se sacó del pecho: qué es el adenocarcinoma de pulmón y por qué importa mirarlo de cerca

El Vaticano confirmó que León XIV fue operado en Roma de un adenocarcinoma en el lóbulo inferior derecho. El neurólogo Conrado Estol explicó cómo se llega al pronóstico y por qué los estudios genéticos pueden cambiar el tratamiento.

Por Rocío AyalaSociedad y vida en la ciudad · · hace 1 h
El tumor que el Papa se sacó del pecho: qué es el adenocarcinoma de pulmón y por qué importa mirarlo de cerca

A veces las noticias que llegan desde el otro lado del mundo terminan hablando de nosotros. Esta vez no fue una cuestión geopolítica ni un debate doctrinal: fue un pecho abierto en una camilla del Policlínico Gemelli de Roma. El Vaticano informó que León XIV, el Papa estadounidense que eligió el nombre de un pontífice que miró hacia los márgenes, fue sometido a una cirugía videoasistida en la que le extirparon el lóbulo inferior derecho del pulmón. El estudio histológico confirmó que el tejido extraído era un adenocarcinoma, el tipo de cáncer de pulmón más frecuente entre las personas que nunca encendieron un cigarrillo. La recuperación, según el parte oficial, discurrió dentro de lo esperado: volvió a comer, hizo kinesioterapia respiratoria y empezó a caminar otra vez por su propia habitación.

Un tumor silencioso que crece en la periferia

Un tumor silencioso que crece en la periferia

El médico neurólogo Conrado Estol, que viene siguiendo el caso en sus columnas y en sus redes, lo dijo con una frase que vale la pena repetir: el adenocarcinoma representa entre el 55 y el 80 por ciento de los cánceres de pulmón en personas no fumadoras. Y tiene una característica que lo vuelve traidor: se ubica en la periferia del pulmón, lejos de los bronquios principales, así que tarda mucho en dar señales. Mientras un tumor central empieza a toser o a provocar falta de aire temprano, este puede crecer durante meses o años sin que el paciente sospeche nada. Por eso, cuando aparece, muchas veces lo hace en un chequeo de imagen por otro motivo.

Por qué se saca todo el lóbulo y no solo el nódulo

La operación que le hicieron al Papa no fue una extracción puntual del nódulo. Los cirujanos torácicos, cuando pueden, prefieren sacar el lóbulo completo. La razón es oncológica y tiene que ver con dos cosas. Primero, asegurarse de que los márgenes queden limpios de células tumorales. Segundo, abrirle la puerta al patólogo para que estudie los ganglios linfáticos vecinos y la pleura, esa membrana que envuelve el pulmón, porque su estado cambia por completo el pronóstico. Durante la cirugía, un patólogo puede analizar muestras en el momento y distinguir entre tumor, fibrosis o cicatriz vieja, aunque el resultado definitivo siempre se completa con el microscopio, unos días después.

Lo que falta y por eso conocer

Hasta ahora, el Vaticano no difundió tres datos que pesan mucho a la hora de hablar de chances: el tamaño exacto del nódulo, si los ganglios estaban comprometidos y si la pleura resultó afectada. Estol planteó un escenario hipotético para que se entienda la lógica: si el nódulo mide alrededor de dos centímetros, los ganglios están libres y la pleura no presenta invasión, la sobrevida a cinco años puede acercarse al 99 por ciento. Son cifras orientativas, no un pronóstico cerrado, pero sirven para dimensionar por qué los oncólogos insisten tanto en el detalle.

  • Tamaño del nódulo: cuanto más chico, mejor escenario en general.
  • Estado de los ganglios linfáticos: si están libres de tumor, el pronóstico mejora.
  • Compromiso de la pleura: su invasión cambia la etapa clínica.
  • Estudio genético del tumor: identifica mutaciones tratables con terapias específicas.

La genética como brújula del tratamiento

Mientras el Papa se recupera, laboratorios especializados están analizando el material extraído. Esos estudios buscan mutaciones específicas, como las llamadas EGFR, KRAS, BRAF, HER o MET, que permiten indicar terapias dirigidas, generalmente en comprimidos. Cuando el tumor no presenta esas alteraciones, queda en pie la opción de la inmunoterapia, que se aplica por vía intravenosa y le enseña al sistema inmune a reconocer y atacar las células cancerosas. Estol aclaró que ambas alternativas pueden dejar de funcionar con el tiempo, por lo que el seguimiento oncológico continuo es parte del tratamiento y no un trámite posterior.

Yo crucé la costanera de Palermo esta mañana, con el primer sol pegando sobre el río, y me crucé con Daniel, un vecino de Caballito que siempre me pregunta qué leer. Le conté lo del Papa mientras caminábamos y se quedó en silencio un rato. Después me dijo algo que me pareció justo: que hablar de un adenocarcinoma a partir de la operación de un pontífice sirve para que mucha gente, sobre todo la que nunca fumó, entienda que el cáncer de pulmón no es solo una enfermedad de fumadores. El municipio debería insistir con las campañas de detección temprana en personas mayores de 50 años sin antecedentes de tabaquismo, con tomografías de baja dosis, como ya recomiendan varias sociedades médicas. Una imagen a tiempo puede cambiar una vida entera, incluso la de alguien que vive en un convento a ocho mil kilómetros de acá.

RA
Rocío AyalaSociedad y vida en la ciudad

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