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Domingo, 18 de octubre de 2026
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En la ruta al Copahue, una familia de La Vega rescata una tradición ecuestre y la pone en valor con bienestar animal como eje

A pocos kilómetros del ingreso a Caviahue, los Garrafa reabrieron una cabalgata de generaciones con habilitación provincial, contacto previo con los caballos y merienda casera en el Alto Neuquén. La propuesta dialoga con el paisaje del volcán Copahue y se ofrece como alternativa al turismo de paso.

Por Patricia ZalazarTurismo y ambiente · · hace 1 h
En la ruta al Copahue, una familia de La Vega rescata una tradición ecuestre y la pone en valor con bienestar animal como eje

En el paraje La Vega, ubicado a la entrada de Caviahue sobre la ruta provincial que conduce hacia el volcán Copahue, la jornada arranca mucho antes de que llegue el primer visitante. La familia revisa a los animales, los cepilla y los alimenta como parte de un ritual cotidiano que no responde a la puesta en escena: constituye, en los hechos, el fundamento sobre el cual se sostiene toda la propuesta turística que, desde hace poco más de un año, ofrece cabalgatas habilitadas por el Ministerio de Turismo, Ambiente y Recursos Naturales de la Provincia del Neuquén.

Una herencia familiar que vuelve al paraje

El emprendimiento lleva el nombre del paraje y pertenece a la familia Garrafa desde hace varias décadas. El abuelo de los actuales conductores realizaba cabalgatas en ese mismo lugar cuando sus hijos eran pequeños y, con el correr del tiempo, fue dejando la actividad de lado. La decisión de regresar a La Vega partió de él mismo, al advertir que sus nietos habían desarrollado, en paralelo, un vínculo profundo con los caballos y con esa forma de vida vinculada al territorio.

Durante los primeros seis o siete años, según relatan sus protagonistas, no existió ninguna intención comercial ni turística detrás de aquel regreso. La familia volvió simplemente para que los más chicos pudieran disfrutar del espacio y de los animales. La apertura al público se concretó recién hace poco más de un año, cuando el proyecto recibió la habilitación como prestador oficial por parte del Ministerio de Turismo, Ambiente y Recursos Naturales de la Provincia del Neuquén, un trámite que, tal como lo describen los propios Garrafa, les dio la seguridad necesaria para consolidar una experiencia de calidad tanto para los visitantes como para los equinos.

El caballo como sujeto, no como medio

La propuesta se diferencia de una cabalgata convencional desde el primer instante. Antes de que el visitante suba al animal, se desarrolla un momento de acercamiento que incluye aprender a alimentarlo, cepillarlo y recibir nociones básicas sobre su comportamiento. "No queremos que el caballo sea visto solamente como un medio para recorrer un sendero. Queremos enseñar a conocerlo, respetarlo y entenderlo", explicó María René Garrafa, quien conduce el emprendimiento junto a su pareja Marcos y sus tres hijos. La cita condensa el eje conceptual de toda la experiencia, que se propone revisar la relación utilitaria con el animal y poner en primer plano el bienestar equino.

  • Encuentro previo con el caballo: alimentación, cepillado y lectura de su comportamiento antes de la monta.
  • Recorrido por senderos del Alto Neuquén con vista al volcán Copahue, cascadas y montañas, bajo un clima cambiante.
  • Merienda casera al cierre de la actividad, como instancia de pausa y de socialización posterior al andar.
  • Acompañamiento permanente de la familia Garrafa y de sus tres hijos durante toda la jornada.

Paisaje, temporada y proyección

El recorrido se despliega en el escenario que distingue a Caviahue: volcanes, montañas, cascadas y senderos atravesados por un clima capaz de modificarse en pocas horas, una variable que los guías locales incorporan como parte del relato y del ritmo de la salida. A corto plazo, la familia proyecta mejorar los accesos al paraje y construir una caballeriza que les permita ampliar la capacidad de atención. A largo plazo, según confiesan sus propios integrantes, el horizonte es más ambicioso: sostener la actividad como modo de vida y transmitirla a la próxima generación, en el mismo paraje donde el abuelo supo cabalgar con sus hijos décadas atrás.

En un destino donde el turismo masivo suele concentrarse en torno al volcán y a las aguas termales, esta propuesta familiar se inscribe como una alternativa distinta, de ritmo lento y contacto directo con el entorno rural. La temporada recomendada para visitar Caviahue y participar de esta experiencia se extiende, en términos generales, desde fines de la primavera hasta principios del otoño, cuando los senderos del Alto Neuquén se vuelven accesibles y el clima permite disfrutar del paisaje sin los rigores del invierno cordillerano.

PZ
Patricia ZalazarTurismo y ambiente

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