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Lunes, 12 de octubre de 2026
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La Justicia misionera decretó la quiebra de Linor SRL y dejó en el aire a 130 trabajadores del mayor fabricante de pallets de la provincia

El Juzgado Civil y Comercial N°8 de Posadas, a cargo de la doctora Adriana Fiori, declaró la caída de la firma radicada en Azara, que llegó a tener 300 empleados y arrastraba un acuerdo extrajudicial incumplido. Las cámaras empresarias del sector advirtieron que la actividad atraviesa una de sus peores crisis y que los aserraderos medianos y chicos quedan al borde de la desaparición.

Por Darío AlmirónEconomía y comercio · · hace 3 h
La Justicia misionera decretó la quiebra de Linor SRL y dejó en el aire a 130 trabajadores del mayor fabricante de pallets de la provincia

La Justicia de Misiones declaró la quiebra de Linor SRL, el mayor productor de pallets de esa provincia y uno de los más relevantes del país, según el fallo del Juzgado de Primera Instancia en lo Civil y Comercial N°8 de Posadas, a cargo de la doctora Adriana Fiori. La resolución se fundó en el incumplimiento del acuerdo extrajudicial que la propia firma había celebrado en el marco de su concurso preventivo, de modo que el expediente dejó de lado la posibilidad de reorganización y avanzó hacia la liquidación de activos.

Con la quiebra ya firme, el tribunal tomó control de los bienes, las maquinarias, los vehículos y las cuentas bancarias de Linor, una empresa radicada en Azara, a pocos kilómetros del límite con Corrientes, dedicada durante veintisiete años a la fabricación de plataformas de madera de pino para almacenamiento y logística de mercaderías.

Empleo en retroceso y deudas laborales acumuladas

Empleo en retroceso y deudas laborales acumuladas

Al momento del estallido, alrededor de 130 trabajadores quedaron a la espera del cobro de salarios atrasados y de las indemnizaciones que correspondan, montos que recién podrán efectivizarse una vez que avance el proceso de liquidación. En su pico de actividad, durante la primera década del siglo, la firma había llegado a ocupar a 300 personas, por lo que la plantilla actual representa una reducción cercana al 57% respecto de aquel máximo, según los registros del expediente citados por voceros del juzgado.

A la caída de personal se suma la acumulación de conflictos laborales que, de acuerdo con fuentes del sector gremial, venían creciendo en los últimos años y que terminaron de configurar el cuadro que derivó en la presentación concursal original, luego sustituida por la quiebra decretada en las últimas jornadas.

Una crisis sectorial que excede a Linor

Las cámaras que nuclean a los aserraderos de Misiones y Corrientes —la Asociación de Productores, Industriales y Comerciantes Forestales de Misiones y Norte de Corrientes (APICOFOM) y la Asociación Maderera, Aserraderos y Afines del Alto Paraná de Misiones (Amayadap)— advirtieron que la actividad atraviesa una de sus peores crisis históricas, un diagnóstico que la quiebra de Linor viene a confirmar de manera elocuente.

De acuerdo con los reportes de esas entidades, la caída de la construcción —principal motor del consumo interno de madera— redujo de manera pronunciada la demanda de pallets y demás productos vinculados, en un cuadro que se completó con un retroceso del consumo general y con ventas que, en términos reales, se desplomaron a niveles que varios empresarios calificaron como los más bajos de las últimas dos décadas.

  • Construcción en retroceso: la retracción de la obra pública y privada comprimió la demanda de pallets y derivados, que es el principal destino de la producción de los aserraderos regionales.
  • Consumo en caída: la pérdida de poder adquisitivo de los hogares redujo el volumen de mercaderías que requieren plataformas de madera para su almacenamiento y distribución.
  • Costos logísticos prohibitivos: según reconoció públicamente la empresa ACON Timber, con sede a 45 kilómetros de Azara, el flete de un contenedor hasta el puerto de Buenos Aires supera lo que cuesta enviar la misma carga a destinos como China, Estados Unidos o España, lo que limita de manera estructural la salida exportadora.
  • Margenes en deterioro: con una inflación que en el último año se sostuvo por encima del 2% mensual y un tipo de cambio sin movimientos significativos, la ecuación económica dejó de cerrar para buena parte de las firmas del rubro.
  • Problemas estructurales: escasa incorporación de tecnología, alta informalidad y limitaciones en la gestión empresarial completan un cuadro que los especialistas describen como el de una actividad sin herramientas para atravesar un ciclo adverso prolongado.

En ese escenario, los aserraderos medianos y chicos quedaron expuestos a un riesgo cierto de desaparición, ya que no cuentan con acceso a financiamiento para reconvertirse tecnológicamente ni con espaldas suficientes para sostener salarios y proveedores durante un ciclo recesivo. La quiebra de Linor, con veintisiete años de trayectoria, se inscribe en ese proceso y reabre el interrogante sobre cuántas firmas del mismo perfil podrán sobrevivir mientras la construcción y el consumo no muestren señales de recuperación sostenida.

Mirando los números con perspectiva, la comparación interanual muestra que el nivel de empleo actual de la firma —alrededor de 130 puestos— se ubica muy por debajo del máximo histórico cercano a los 300 trabajadores, y la reapertura del expediente judicial se produjo en un contexto de quebrantos simultáneos en toda la cadena del pino. De cara al mes próximo, la variable clave a seguir será la evolución de los concursos y quiebras en los aserraderos de Misiones y Corrientes, ya que el avance de nuevos pedidos de apertura en las mismas cámaras empresarias podría anticipar un efecto dominó sobre las pymes del sector maderero de la región, mientras la Justicia avanza con la liquidación de los bienes de Linor y se definen los plazos para los pagos a los trabajadores.

DA
Darío AlmirónEconomía y comercio

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