La vida subterránea de "Soldadito español": de la revista madrileña al film de Alberto Rodríguez
La película "La bola negra" rescata un clásico de 1928 compuesto por Jacinto Guerrero y Pedro Muñoz Seca, esta vez en la voz de Judeline, y reabre el debate sobre cómo fue cambiando de signo una misma melodía a lo largo de casi un siglo.
Volví a cruzarme con "Soldadito español" como quien se topa con un conocido de la infancia en un bar de Corrientes: la misma cara, pero con otro traje. La melodía suena ahora en "La bola negra", la nueva película que dirime, entre otras cosas, el pulso entre la Sevilla de los años setenta y los fantasmas que la siguen rondando. Lo curioso es que la canción que la banda sonora rescata tiene casi cien años y, como suele pasar con los chamamés viejos, lleva encima varias capas de polvo y de historia que conviene desarmar despacio, sin apuro, como cuando uno se sienta a tomar un mate después de un día largo.
Un tema nacido para una revista de variedades
Para entender de dónde sale este tema hay que retroceder a 1928, cuando Madrid todavía era una ciudad que se divertía con las revistas teatrales, esos spectacles de mucho plumero, música y humor que parodiaban la actualidad. El 23 de marzo de ese año se estrenó en el Teatro Price "La orgía dorada", una puesta firmada por Jacinto Guerrero en la música, Pedro Muñoz Seca en la letra, y con libro de Tomás Borrás y Pedro Pérez Fernández. Eran diecinueve cuadros alrededor de un dramaturgo que tenía que escribir una pieza sobre la Exposición Iberoamericana de Sevilla que se venía en 1929.
En ese contexto, "Soldadito español" aparecía como un número que homenajeaba a los soldados que habían combatido en Cuba, Filipinas y el Rif. La composición se gestó en los últimos coletazos de la guerra del Rif, un conflicto que dejó miles de muertos y que, como me decía una vez un viejo referente de los conjuntos de la zona, "siempre terminamos cantando las cosas cuando ya no tenemos que lucharlas". Por eso me gusta pensar que la canción nace ya con ese temblor de despedida, con esa tristeza serena que tienen los chamamés cuando uno se va del pago y sabe que el regreso va a costar.
De canción bélica a estandarte del franquismo
Con el correr de los años, "Soldadito español" se fue cargando de otros significados. Durante el franquismo volvió a circular con fuerza, sobre todo en la voz de Marujita Díaz, que la cantaba con un vestuario militar que terminó haciéndose inseparable de la canción. El propio Ministerio de Defensa llegó a explicar que la pieza buscaba "enardecer y homenajear al Ejército a través de su figura más humilde, pero más importante: el soldado, el soldadito español". Es decir: la misma melodía que había nacido en un escenario de variedades, terminó convertida en una especie de himno extraoficial de un régimen que ya no era el que la vio nacer.
La versión de Judeline y el regreso a las plataformas
Ahora bien, lo que hace la versión que grabó Judeline para "La bola negra" es desinflar un poco ese tono épico y devolverle al tema un registro más contenido, más cercano al susurro que al clarín. En la película, la canción acompaña una escena puntual que vuelve a poner sobre la mesa el origen, los recovecos y los usos políticos que fue acumulando el tema a lo largo de casi un siglo. Para quienes quieran escucharla fuera del cine, la buena noticia es que la versión tiene previsto su lanzamiento en plataformas para el próximo 16 de octubre, así que ya hay fecha confirmada para llevársela al walkman, o como se diga hoy, al teléfono con auriculares.
- La canción se estrenó el 23 de marzo de 1928 en el Teatro Price de Madrid, dentro de la revista "La orgía dorada".
- La música es de Jacinto Guerrero y la letra de Pedro Muñoz Seca, con libro de Tomás Borrás y Pedro Pérez Fernández.
- La pieza evoca a los soldados españoles de las guerras de Cuba, Filipinas y el Rif, y se compuso sobre el final de ese último conflicto.
- Durante el franquismo se popularizó la versión de Marujita Díaz, que asoció la canción con un tono militar y conmemorativo.
- La versión de Judeline incluida en "La bola negra" se publicará en plataformas el 16 de octubre.
"Soldadito español" es, en el fondo, una pequeña alegoría de cómo las canciones viajan en el tiempo: nacen en un lugar, las adoptan otros, las resignifican, y un día aparecen en una película contemporánea como si recién se hubieran compuesto. En ese sentido, lo de Judeline no es un capricho de modernidad, sino casi una devolución: la melodía vuelve a un registro más íntimo, más cercano a la canción de autor, y se aleja del uso de desfile que tuvo durante décadas. A mí, que me crié escuchando cómo un mismo chamamé se cantaba distinto en un festival, en un acto escolar o en una peña de domingo, esto me resulta entrañable. Si quieren asomarse a esa genealogía, busquen en plataformas la versión de Judeline desde el 16 de octubre, y si andan por el Litoral, dense una vuelta por cualquier festival y escuchen a los conjuntos que siguen versionando viejas páginas del cancionero: ahí van a entender de qué hablo cuando digo que las canciones, como la gente, van cambiando de traje sin dejar de ser las mismas.
