Neuquén rediseña su mapa de accesos: inversiones aéreas, un corredor de fe patagónico y la apuesta por llegar antes que el turista
La provincia patagónica acelera un ambicioso plan de conectividad que combina la modernización del aeropuerto capitalino, nuevas rutas aéreas hacia el interior y un camino de 700 kilómetros que enlazará lagos, pasos internacionales y localidades hasta ahora aisladas del circuito turístico masivo.
Como si se tratara de una especie que comienza a asomar en los esteros del Iberá y todavía nadie se atreve a describir del todo, el plan de conectividad neuquino empieza a tomar forma entre anuncios oficiales, obras en marcha y proyecciones a varios años vista, con la convicción de que la infraestructura debe estar lista antes de que el visitante pise el territorio.
El punto de partida de la transformación se sitúa en el aeropuerto Presidente Perón, sobre la ruta nacional 22, a unos pocos kilómetros del centro de la capital provincial. El gobernador Rolando Figueroa confirmó que la provincia gestiona la incorporación de 100 millones de dólares para modernizar una terminal aérea que hoy queda chica frente al crecimiento de la demanda. La idea es lanzar en los próximos días un concurso de diseño destinado a convertir ese predio en un verdadero hub de transporte integrado, donde el viajero pueda combinar avión, tren, colectivo y traslados urbanos sin salir del complejo, e incluso alojarse en un hotel construido dentro del propio aeropuerto.
En paralelo, la estrategia aerocomercial empieza a estirar sus brazos hacia destinos hasta ahora poco frecuentes en los catálogos de las líneas comerciales. Ya operan los vuelos hacia Chos Malal, en el norte neuquino, y hacia Chapelco, en la zona de los lagos del sur, cuya terminal fue remodelada. El próximo objetivo es Villa Pehuenia-Moquehue, célebre por su gastronomía con identidad mapuche y por el centro de esquí de Batea Mahuida, donde se estudia la construcción de una terminal aérea nueva, aunque su ubicación definitiva todavía no fue definida.
Un camino de 700 kilómetros de norte a sur
Sobre tierra, la provincia ejecuta actualmente 1.050 kilómetros de pavimentación, una cifra que permite dimensionar el esfuerzo vial en marcha. Dentro de ese paquete sobresale el Camino de la Fe, un corredor turístico de 700 kilómetros que recorrerá la provincia de norte a sur y que, una vez terminado, unirá seis pasos internacionales pavimentados con Chile y enlazará veinte localidades argentinas con veinte lagos de la región. Cada kilómetro construido fibra óptica tendida a lo largo de la traza, lo que además de mejorar la conectividad digital refuerza la lógica de un corredor pensado para el siglo XXI.
El planteo oficial se aleja deliberadamente del discurso del turismo masivo y de las postales de paso rápido. La intención, según detallaron fuentes del gobierno provincial, es que los servicios de alojamiento, gastronomía y transporte se instalen antes de que los tramos pavimentados queden habilitados, de manera que el visitante encuentre la oferta completa desde el primer día. Las inversiones privadas del sector turístico se promueven en simultáneo con la obra pública, en una sincronía poco habitual en los planes de infraestructura argentinos.
- Aeropuerto Presidente Perón: concurso de diseño para un hub que integrará avión, ómnibus y hotel en un mismo predio.
- Nuevas rutas aéreas: ya operan los vuelos a Chos Malal y Chapelco; el siguiente destino es Villa Pehuenia-Moquehue.
- Camino de la Fe: corredor pavimentado de 700 kilómetros con seis pasos internacionales a Chile, veinte localidades y veinte lagos.
- Servicios turísticos anticipados: alojamiento, gastronomía y transporte se promueven antes de la apertura de cada tramo vial.
Para quienes planean un viaje a la Patagonia neuquina en los próximos años, la recomendación de temporada se vuelve casi obligada: conviene seguir de cerca el calendario de habilitaciones, porque tanto las rutas aéreas como los tramos del Camino de la Fe prometen alterar de manera significativa la forma de recorrer una provincia que hasta hoy dependía en buena medida del viaje por asfalto desde la lejana capital. La temporada estival y el invierno en Batea Mahuida aparecen, en ese escenario, como las ventanas más atractivas para empezar a explorar la nueva conectividad.
