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Lunes, 12 de octubre de 2026
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River visita a Sarmiento en Junín con la urgencia de un partido que se niega a esperar

A tres fechas del cierre de fase regular del Clausura, el conjunto de Núñez necesita sumar para mantenerse en carrera hacia el playoff y, sobre todo, para no perder de vista el boleto a la Libertadores. La antesala del Superclásico agrega tensión al calendario y reaviva el nombre de Ramón Díaz.

Por Tomás GalarzaDeportes · · hace 1 h
River visita a Sarmiento en Junín con la urgencia de un partido que se niega a esperar

Como decía un viejo dirigente del club, hay partidos que no se piden pero que terminan definitorios: lo que River tiene por delante en Junín es, en los papeles, un compromiso postergado; en los hechos, una final adelantada que el equipo no puede soslayar si pretende seguir con vida en el Clausura. A tres jornadas del cierre de la fase regular, la tabla lo encuentra fuera de los ocho que avanzan al playoff y a seis unidades del puesto que otorga la plaza a la Copa Libertadores, una distancia que convierte cada partido en una cuenta regresiva con margen mínimo para el error.

El historial entre Sarmiento y River a lo largo de los años registra, según los registros disponibles, una mayoría de victorias del conjunto de Núñez en sus visitas a Junín, con empates esporádicos y caídas contadas en el historial reciente; números que, como suele ocurrir en estas instancias, pierden peso cuando el presente apremia y lo único que cuenta es sumar. Para River, entonces, el dato estadístico sirve únicamente como referencia anímica: el pasado no juega, juegan los que están en la cancha este sábado.

Ponzio, al frente de un ciclo que se mide partido a partido

Desde hace cinco fechas, Leo Ponzio conduce al equipo en una transición que la dirigencia resolvió de manera interna. El balance es de cuatro victorias y una derrota, una cosecha que luce razonable en lo numérico pero que resultó insuficiente para torcer el rumbo de una campaña que llegó a esta instancia con el margen casi agotado. El proyecto del exvolante, formado bajo el último ciclo ganador del club, sigue siendo evaluado fecha tras fecha, y el cruce con Sarmiento aparece como una nueva estación de ese examen permanente.

La sombra de Ramón Díaz y el significado de su nombre

En paralelo al presente deportivo, el nombre de Ramón Díaz volvió a circular con una fuerza que excede lo meramente coyuntural. Después de once años fuera del club, su eventual regreso dejó de ser una conversación de pasillo para instalarse como una posibilidad concreta, alimentada por la carta pública que su hijo Emiliano publicó al rechazar la conducción técnica de Corinthians para, según sus propias palabras, estar disponible y cumplirle un sueño a su padre. La dirigencia no cerró la puerta y, como suele ocurrir en estos casos, el rumor se transformó en tema de discusión en cada rincón vinculado a la vida del club.

Díaz fue el entrenador que precedió a Marcelo Gallardo en aquel ciclo que cambió la fisonomía institucional y deportiva del club, y su regreso implicaría, inevitablemente, una decisión sobre el banco que hoy ocupa Ponzio. La discusión, por ahora, permanece en el terreno de lo potencial: lo que sí es cierto es que el nombre dejó de ser una pieza de archivo y pasó a integrar el menú de opciones que la comisión directiva evalúa en silencio.

  • Después de Sarmiento, el calendario pone al equipo ante el Superclásico en la Bombonera, programado para el primero de noviembre, con River llegando con la tabla anual comprometida y con Boca precisamente como el club que ocupa el puesto de Libertadores que el Millonario necesita recuperar.
  • Con Almada de regreso a la titularidad, queda abierta la duda sobre quién cede el lugar: si Lautaro Pereyra, destacado en el último partido, o Galván, dos variantes que el cuerpo técnico resuelve en función del planteo que decida para Junín.
  • Un triunfo en Junín mantendría viva la chance de clasificar al playoff; un tropiezo cerraría casi por completo el camino a las instancias decisivas del Clausura y dejaría al equipo dependiendo de resultados ajenos en las dos jornadas restantes.

El hincha, como ocurre en estos tramos del calendario cuando la presión se acumula y los partidos decisivos se encadenan sin pausa, observa con la mezcla de expectativa y desconfianza que solo produce un presente deportivo atravesado por la urgencia. River construyó a lo largo de su historia una cultura de responder en los momentos límites, y el compromiso de este sábado en Junín le exige otra vez esa clase de respuesta: no la del resultado brillante, sino la de la solidez mínima que permita llegar con aire al Superclásico y, sobre todo, mantener abierto un horizonte que hoy aparece más estrecho de lo que el propio club admitiría en público.

TG

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