Saltar al contenido
Martes, 13 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Entretenimiento /

Rose Belmont toma el látigo: el regreso del linaje que sabe a sangre y a sombra

Castlevania: Belmont's Curse llega el 15 de octubre con la hija de Trevor como protagonista de un Metroidvania 2D ambientado en el París de 1499, donde el látigo sirve para pelear y para columpiarse entre gárgolas.

Por Lautaro MaidanaCultura y chamamé · · hace 1 h
Rose Belmont toma el látigo: el regreso del linaje que sabe a sangre y a sombra

Me imagino la escena antes de apretar Start: un acorde grave de órgano, una campana que dobla lejos y el río Sena cortando la oscuridad del París de 1499. Algo se mueve entre los puentes, algo que no debería estar ahí. Así arranca Castlevania: Belmont's Curse, la nueva entrega de la franquicia que pone a Rose Belmont, hija de Trevor, en el centro de la escena. Y a mí, confieso, se me eriza la piel solo con pensarlo, porque vuelve la estirpe de los cazavampiros con todo lo que uno quiere: látigo, sombras, arquitectura gótica y ese olor a piedra antigua que la serie sabe vender como nadie.

El juego es un Metroidvania 2D, esa etiqueta que muchos ya conocen pero que vale recordar: exploración libre por zonas conectadas, caminos que se abren cuando conseguís nuevas habilidades y atajos que se desbloquean al volver sobre pasos ya dados. La historia se ubica 23 años después de Castlevania III: Dracula's Curse, lo que significa que Trevor ya curtió cicatrices y que le toca a la próxima generación cargar con el apellido. Rose es más ágil que sus antecesores, se mueve con mayor libertad y resuelve situaciones con una velocidad que la distingue dentro de la saga.

El látigo como extensión del cuerpo

Lo que más me gusta, y lo digo con el fervor de un fanático de toda la vida, es que el látigo deja de ser solamente un arma. En Belmont's Curse cumple una doble función: sirve para el combate y también para desplazarse, balancearse y colgarse de ciertos sectores del mapa. Esa decisión le da a Rose una identidad propia, la saca del molde de sus padres y abuelos, y hace que la transición entre caminar por un pasillo y entrar a pelear contra un demonio sea fluida, casi como un reflejo. Es de esas mecánicas que, cuando funcionan, hacen que uno no quiera soltar el joystick.

El sistema de Arcanos: enemigos que se vuelven poder

Acá aparece uno de los hallazgos más jugosos del título. Cuando derrotás a un jefe, queda sellado en una carta de tarot dentro del inventario de Rose y se transforma en una habilidad nueva, un hechizo o una acción especial. La lista de enfrentamientos incluye pesos pesados como La Muerte, Medusa y Carmilla, además de rivales nuevos que la producción no develó del todo. A eso se suman armas divididas en siete categorías y reliquias con efectos ofensivos y defensivos, lo que permite armar a Rose según el estilo de cada uno: hay quienes van a querer látigo y cuerpo a cuerpo, y quienes van a preferir invocar sombras y lanzar conjuros a distancia.

  • Látigo con doble función: combate y desplazamiento por el escenario.
  • Sistema de Arcanos: los jefes derrotados otorgan cartas de tarot con habilidades especiales.
  • Siete categorías de armas y reliquias para personalizar el estilo de pelea.
  • Dirección artística gótica con zonas de personalidad visual propia.
  • Banda sonora con temas que quedan dando vueltas mucho después de apagar la consola.

París en llamas y un backtracking que a veces pesa

La dirección artística recupera la fórmula que la franquicia hace como nadie: arquitectura gótica, oscuridad densa y elementos fantásticos que conviven con calles, catedrales y callejones del París de fin de siglo. Cada zona tiene su propia personalidad visual, y la banda sonora acompaña la exploración con composiciones que se quedan pegadas más allá de cada sesión. Hasta acá, todo suena a fiesta para los amantes del género, y en gran parte lo es. Ahora bien, hay que decirlo con honestidad: el backtracking, es decir, la mecánica de volver sobre zonas ya recorridas, pierde fuerza en algunos tramos. Volver sobre caminos conocidos es parte inevitable del género Metroidvania, pero hay momentos en los que la sensación de repetición se hace notar. Es un punto a tener en cuenta antes de lanzarse de cabeza a la aventura.

Castlevania: Belmont's Curse sale el 15 de octubre para PlayStation 5, Xbox Series X|S, Nintendo Switch y PC. A quien le guste el género, le recomiendo llegar al juego con la misma paciencia con la que se llega a un buen chamamé: dejándose llevar, sin apurarse, dejando que el paisaje sonoro y la historia se desplieguen solos. Y a quien busque a quién ir a escuchar después de una sesión larga con Rose, le tiro un nombre de la casa: Mario Bofill, que tiene esa forma de contar historias con el acordeón que se parece bastante a lo que hace este juego con el látigo: te lleva, te trae, te sacude y te deja con ganas de volver al primer acorde. Para mí, la saga vuelve a hacer lo que mejor sabe: hacerte sentir que el linaje Belmont sigue vivo, y que esta vez, con Rose al frente, hay sangre nueva para rato.

LM
Lautaro MaidanaCultura y chamamé

Te puede interesar