Wolverine vuelve a la carga: Insomniac le pone garras y 18 horas de sangre a la PlayStation 5
El estudio detrás de Marvel's Spider-Man presenta su nueva producción con Logan como protagonista: campaña brutal, villanos clásicos y un sistema de combate pensado para sentir el peso del adamantium en cada golpe.
Me imagino la primera estampa y ya me tengo que sentar: un tipo con chaqueta de cuero, retirado en medio de la nieve canadiense, sirviéndose un vaso de whisky mientras la vida le pasa por al lado. Eso es Wolverine, o al menos eso es lo que promete Marvel's Wolverine, la nueva producción de Insomniac Games para PS5, el mismo estudio que nos hizo volar entre los rascacielos de Nueva York con el Hombre Araña. Ahora le toca el turno a Logan, y la promesa es tan jugosa como una costilla al asado de un domingo: una campaña de dieciocho horas, combate feroz y un universo que comparte ADN con los títulos de Spider-Man.
Una historia que arranca lejos de los reflectores
El juego nos pone en Canadá, tres años después de que Logan haya dejado atrás al Equipo X. La tranquilidad le dura lo que le dura un chiripá al sol: Bolivar Trask, el mismo científico que en los cómics diseñó a los Centinelas, aparece al frente de los Reavers, una fuerza mercenaria cibernética que se dedica a secuestrar mutantes. Eso obliga al protagonista a juntarse con viejas conocidas como Mystique, Sabretooth y Nathaniel Essex para salir a rastrear la amenaza.
A mí, como buen lector de historietas, lo que me hace ruido es el recorrido que propone la trama: de los bosques helados canadienses a los callejones de Madripoor y de ahí al distrito de Shinjuku, en Japón, donde se topa con La Mano, un sindicato criminal liderado por Lady Deathstrike. La investigación sirve de excusa para cruzar a Logan con Jean Grey, Sunfire y Omega Red, pero en contextos distintos a los habituales del papel. Y hay un motor narrativo que me resulta muy atractivo: la recuperación de recuerdos perdidos, esos pedazos de vida que Logan fue borrando o que le borraron, y que vuelven a la superficie a medida que avanzamos.
Garras afuera: cómo se pelea en Marvel's Wolverine
Acá viene la parte que a mí, como fan del personaje, me hace lagrimear de emoción. El sistema de combate combina velocidad, combos, esquives y remates letales, y gira alrededor de una mecánica que se llama Rabia, que es como el espíritu del personaje traducido a barra de energía. Al encadenar golpes o desviar ataques cuerpo a cuerpo se va acumulando Rabia en tres niveles. Cuando llegás al tercero, se desbloquea el Golpe Crítico contra enemigos debilitados. Y hay un detalle que me parece genial: si perdés toda la salud con la Rabia en nivel 2 o 3, se activa la Última Defensa, que consume la barra para restaurar vida de inmediato, replicando el poder de regeneración del personaje dentro del juego. Como diría cualquier abuelo en una mesa familiar, kavaju'u (aguantador) el Logan este.
Claro, no todo es color de rosa. Los enemigos Reavers y los Centinelas cuentan con ataques Inhibidores que anulan por un rato esa regeneración y bloquean habilidades especiales. Las peleas contra los Centinelas, esas máquinas gigantes pensadas para cazar mutantes, obligan a ir desarmándolos de a poco con las garras de adamantium, como quien desarma un motor con paciencia y a golpes.
Fuera de la trifulca: sigilo, sentidos y el DualSense haciendo de las suyas
Cuando la cosa pide bajar un cambio, el juego ofrece el Salto Sigiloso para eliminar objetivos desprevenidos, y para explorar se pueden rastrear aromas y captar conversaciones lejanas usando los sentidos sobrehumanos de Logan. El control DualSense de PS5 mete lo suyo: retroalimentación háptica y gatillos adaptativos que transmiten la tensión de los golpes y el despliegue de las garras. Según los que ya lo probaron, sentir el vibrar del mando cuando salen las cuchillas es una de esas cosas que justifican la consola.
