Martes, 15 de septiembre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
PortadaTurismo
Turismo /

Siete días, ocho platos: la plantera hogareña para resolver septiembre sin perder tiempo en la cocina

Una recorrida propuesta por el equipo de redacción con combinaciones que van del arroz con huevo y palta a las ribs de cerdo a la barbacoa, atravesando zapallitos, brócoli, espinaca y las primeras frutillas de estación.

Por Patricia ZalazarTurismo y ambiente · 14 de septiembre de 2026 · hace 1 d

A Patricia Zalazar, acostumbrada a desgranar la oferta turística y ambiental del país como quien releva una estancia del Iberá cuadro por cuadro, le toca esta vez cambiar de registro y asomarse a la cocina doméstica, esa rutina que en septiembre se vuelve un pequeño rompecabezas cuando el calendario aprieta y la verdulería empieza a mostrar los primeros brotes de la estación que viene. La propuesta que se analiza en estas líneas es llana en su planteo y ambiciosa en su alcance: armar un menú semanal, de lunes a domingo, con ocho recetas caseras pensadas para resolver los almuerzos y las cenas sin repetir sabores ni resignar la huerta que, aun en transición, ya ofrece espárragos, zapallitos, brócoli, espinaca y las primeras frutillas.

El recorrido comienza con el bowl de arroz con huevo y palta, una preparación que la redactora describe como “sencilla y rendidora”, apta tanto para el mediodía como para una cena corta entre semana, y avanza el martes con la quiche de espárragos, tarta salada de origen francés que trabaja con masa brisée y un relleno de huevos con crema, uno de los formatos más versátiles del repertorio hogareño. El miércoles aparece la suprema de pollo dorada, acompañada por una salsa liviana de mostaza, queso descremado y espinaca fresca, cocción breve que se adapta al ritmo de una jornada laboral.

De la huerta al horno, con tiempo y sin vueltas

El jueves la atención se posa sobre el revuelto de zapallitos, plato que el material de base califica como “sencillo y rendidor” y que admite un truco final: sumar queso rallado en el momento del servido para que se derrita sobre la superficie caliente. La misma preparación, aclara la fuente, puede oficiar de guarnición de carnes a la parrilla o de pollo al horno, lo que la convierte en un comodín útil para cuando el menú principal se vuelve más elaborado.

  • Lunes: bowl de arroz con huevo y palta, una combinación rápida para el almuerzo o la cena.
  • Martes: quiche de espárragos, con base de masa brisée y relleno de huevos con crema.
  • Miércoles: supremas de pollo doradas con salsa de mostaza, queso descremado y espinaca fresca.
  • Jueves: revuelto de zapallitos, con queso rallado al final para que se derrita en el plato.
  • Viernes: canastitas de brócoli con pollo desmenuzado y panceta dorada, en masa de empanada al horno.
  • Sábado: canelones de verdura, con masa de panqueques algo más gruesa que la dulce y, si se desea, teñida con espinaca o acelga.
  • Domingo: ribs de cerdo a la barbacoa, cocinadas lentamente en caldo y terminadas al horno con salsa barbacoa, y de postre tarta de frutillas estilo Blanca Cotta, con masa quebrada, dulce de leche, crema y frutillas frescas.

El viernes la propuesta se vuelve algo más laboriosa: canastitas de brócoli rellenas con pollo desmenuzado y panceta dorada, horneadas en masa de empanada. La ventaja práctica que se destaca es concreta: al llevar más relleno que una empanada tradicional, no exigen el trabajo extra del repulgue, lo que las posiciona como una alternativa razonable para cocinar en cantidad. El sábado, en tanto, el menú propone canelones de verdura, y al respecto se señala que conviene preparar la masa de panqueques un poco más gruesa que la destinada a los panqueques dulces, de modo que la estructura sostenga el relleno sin romperse. Un detalle adicional, pensado para quienes quieran darle color al plato, consiste en licuar hojas de espinaca o acelga junto con la preparación y obtener así una masa de tono verde intenso.

El plato fuerte del domingo son las ribs de cerdo a la barbacoa, costillas que se cocinan lentamente en caldo y luego se llevan al horno con salsa barbacoa, dando como resultado un perfil dulce y ahumado. El cierre dulce queda a cargo de la tarta de frutillas atribuida a Blanca Cotta: masa quebrada, dulce de leche, crema y frutillas frescas en capas. La advertencia práctica que se desliza desde la fuente consulted es que la plena temporada de frutillas llega más adelante en el año, aunque en las verdulerías ya se consiguen piezas en punto suficiente como para animarse con esta preparación. Lejos de la promesa del turismo masivo y de lases fugaces, el menú propuesto reivindica la cocina de todos los días como un ejercicio de temporada, en el que cada verdura tiene su hora y cada horno, su tiempo. La temporada recomendada para incorporarlo es, justamente, esta: la entrada de la primavera en el hemisferio sur, cuando el mercado empieza a poblarse de los primeros productos de estación y todavía es posible cocinar sin apuro.

PZ
Patricia ZalazarTurismo y ambiente

Te puede interesar