Street Fighter vuelve al cine y, esta vez, la crítica no la despedaza: aunque tampoco la festeja
La adaptación 2026 que dirige Kitao Sakurai se convierte en la mejor recibida por la prensa entre las tres que llegaron a la pantalla grande, pero un 41% en Rotten Tomatoes y un CinemaScore tibio dejan en claro que el género de los videojuegos de pelea sigue siendo una deuda pendiente para Hollywood.
A veces uno tiene la sensación de que, en esto del cine y los videojuegos, cada vez que alguien se anima a llevar un juego de peleas a la pantalla grande termina recibiendo más palos que un guante de boxeo descargado sobre un saco de arena. Por eso, viniendo de donde venimos —dos films anteriores que la crítica destrozó con ganas—, que la nueva Street Fighter se banque un 41% de aprobación en Rotten Tomatoes y un 6,3 en IMDB ya es, mirá vos, una pequeña victoria. Algo es algo, decía mi vieja mientras barría la vereda y yo le traducía al güaraní con una sonrisa, porque siempre se puede pensar que el vaso está medio lleno, sobre todo cuando veníamos tomándolo semivacío.
Los números que cuenta esta nueva versión
La película que llega en 2026, dirigida por Kitao Sakurai y basada en el clásico de Capcom, se planta en la vidriera como la mejor parada de las tres adaptaciones cinematográficas que tuvo la franquicia. Ese 41% en el sitio de críticas la deja arriba, cómoda, mirando desde el balcón a sus dos antecesoras. La adaptación de 1994 —esa que tenía a Jean-Claude Van Damme como el personaje más fotogénico del elenco—, había cosechado apenas un 20% de críticas positivas. Y la producción de 2009, aquella Street Fighter: La leyenda con Kristin Kreuk como Chun-Li, se desplomó hasta un 3%, un número tan bajito que parece más el vuelto de un kiosco que el rating de una superproducción. La diferencia entre las tres es, como se ve, bastante marcada: hablamos de veinte puntos de aprobación entre el 41% actual y el 20% de hace más de tres décadas, y de una distancia sideral con la versión de 2009, que quedó ahí nomás, como el participante que se fue en la primera ronda.
Lo que dice el público, que no siempre coincide con la prensa
Ahora bien, cuando uno mira lo que opinaron los espectadores que pagaron la entrada —que a veces son más generosos que los críticos y a veces más duros, depende el día— el panorama se empareja un poco. Tanto la película de 2026 como la de 1994 se llevaron un CinemaScore B-, lo que en el slang de las boleterías de Estados Unidos quiere decir que la gente salió del cine con la sensación de que estuvo bien, ni pésimo ni memorable. La nota media de los usuarios en IMDB sí marca una diferencia más clara a favor de la entrega nueva: 6,3 sobre 10 para 2026, contra 4,2 para la de 1994 y 3,7 para la de 2009. Es decir: la nueva versión no entusiasma a nadie en particular, pero al menos no genera ese rechazo visceral que dejaron las anteriores. Y si me preguntan a mí, eso ya es bastante, porque moverse en el territorio del videojuego de peleas en cine siempre fue pisar un campo minado con los ojos cerrados.
“La recepción de la crítica revela que el reto de trasladar un videojuego de pelea a la pantalla grande sigue siendo difícil: un 41% de aprobación no alcanza para hablar de éxito con la prensa especializada, aunque sí marca una distancia real con los intentos anteriores.”Material de base
- 41% de aprobación en Rotten Tomatoes para la versión 2026, la mejor marca de la franquicia en cine.
- 20% de críticas positivas para la adaptación de 1994, en un punto intermedio.
- 3% de aprobación para Street Fighter: La leyenda (2009), la más castigada por la prensa.
- CinemaScore B- tanto para la película de 2026 como para la de 1994 entre los espectadores.
- 6,3 sobre 10 en IMDB para la nueva entrega, frente a 4,2 (1994) y 3,7 (2009).
Yo, la verdad, no termino de decidir si esto es una buena noticia para los fans del juego de Capcom o apenas un consuelo tibio. Me da la impresión de que Hollywood todavía no encuentra la fórmula para capturar esa cosa adrenalítica que se siente cuando uno le clava un Hadoken a un amigo en la pantalla del sillón, con el pad en la mano y el corazón a mil. Pero bueno, mientras tanto, si uno quiere ir a sacarse las ganas, siempre queda la opción de buscar alguna función y dejar que la pantalla haga lo que pueda, aunque sea para comprobar por uno mismo si tanto prepararse contra los rivales virtuales cambió en algo cuando los píxeles se hacen de carne y hueso.
Si te copa el universo de los juegos de peleas y querés arrancar por algún lado antes de poner la nueva película en el reproductor, te recomiendo escuchar a Cocomarola en cualquiera de sus grabaciones, porque ellos sí que supieron transformar la épica del combate en música, y ahí no hay crítica que les tire un 3%. Para ellos, siempre, el escenario grande.
