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Ace Combat 8: cuando el cielo se cuenta también abajo de la cubierta

La nueva entrega de Project Aces reparte su pulso entre el fragor de los combates aéreos y la vida cotidiana en el portaaviones Endurance, donde el piloto protagonista construye vínculos mientras la guerra lo acecha.

Por Lautaro MaidanaCultura y chamamé · 27 de septiembre de 2026 · hace 58 min

Arrancamos con el primer acorde, como diría un viejo guitarrero correntino: porque Ace Combat 8: Wings of Theve empieza justamente ahí, en el mar, cuando rescatan del agua a un piloto que todavía no sabe que su vida cambió para siempre. Es la puerta de entrada de una historia que no se agota en los cielos y que, para quien firma esta columna, recupera algo que se había perdido en muchas entregas de la saga: la pausa, la charla, el café en un comedor de portaaviones mientras afuera el mundo se cae a pedazos.

El Endurance como pueblo chico, no como base militar

Entre misión y misión, el jugador camina por los pasillos del Endurance, un portaaviones que oficia de ciudad flotante y refugio de civiles. No hay grandes acciones: se observa, se habla, se comparten diálogos breves con los compañeros del Vuelo Joker. Suena menor, y sin embargo es donde el juego respira y muestra las consecuencias del conflicto lejos de las ametralladoras. En mi lectura, esos ratos hacen al personaje tanto como un dogfight bien ganado.

Antes de despegar: la trastienda de cada misión

En el aire, Ace Combat 8 mantiene la estructura clásica de la saga: misiones numeradas, objetivos claros y una pantalla previa donde se elige avión, armamento y piezas especiales. Los puntos obtenidos al cumplir cada salida se canjean por mejor equipo, lo que modifica la carga útil, el daño de las armas y hasta el comportamiento de la aeronave. También se puede configurar el avión de cada compañero, una herramienta que, bien aprovechada, define cómo se siente el escuadrón en pleno combate.

  • Defensa del portaaviones frente a oleadas enemigas.
  • Ataques contra aeródromos y posiciones en tierra.
  • Escolta de aeronaves amigas en zonas calientes.
  • Destrucción de transportes y blancos móviles.
  • Uso de armas especiales contra varios objetivos a la vez.

Para los pilotos más avezados está el esquema Experto, que maneja los tres ejes de rotación del avión y abre un abanico de maniobras que el control estándar apenas sugiere. Pero el juego no castiga a quien juega más cómodo: cualquiera puede terminar la campaña con el esquema clásico y unas cuantas evasivas a tiempo.

Una historia que se entiende sin haber jugado Ace Combat 7

Wings of Theve se ubica unos diez años después de Ace Combat 7, tras la invasión de Sotoa a la Federación de Usea Central y la caída de su capital, Theve. Las fuerzas que quedan operan desde el Endurance y el protagonista, un sobreviviente anónimo del mar, termina heredando la identidad de un supuesto as de combate, una figura convertida en símbolo de resistencia. La trama trabaja ese lugar con cuidado: cómo se construye un héroe, cuánto hay de propaganda en ese relato y qué precio paga el que termina ocupando ese nombre. Se puede seguir sin haber pasado por la entrega anterior, aunque varios guiños agradecen al fan de larga data.

Si hay que hacer un balance en criollo: Ace Combat 8 no reinventa la saga, pero le devuelve algo que se estaba perdiendo, ese ritmo de chamamé que mezcla lo rápido y lo lento, la tormenta y la guitarreada. Para quien quiera una recomendación: si te gustan los vuelos arcade con buena historia, arrancá por las misiones de escolta del Vuelo Joker, son las que mejor muestran el corazón del escuadrón. Y si te interesa la parte humana del juego, dedicate a recorrer el Endurance entre misión y misión, ahí se cuenta la otra guerra, la que no sale en los partes oficiales pero pesa igual.

LM
Lautaro MaidanaCultura y chamamé

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