Alcaraz concreta otra remontada en Tokio y va por la final ante Lehecka, con el bicampeonato como horizonte
El murciano venció a Jaume Munar en tres sets y se metió en la definición del ATP 500 japonés, donde enfrentará al checo Jiri Lehecka, al que le saca tres victorias a una en el historial. De quedarse con el trofeo, será el primer bicampeonato consecutivo del torneo desde Pete Sampras en 1994.
La historia reciente del ATP 500 de Tokio suele escribirse con nombres de jerarquía, y el de Carlos Alcaraz ya se había ganado un lugar en la última edición, cuando levantó el trofeo como cierre de una temporada que lo consolidó entre los mejores del mundo. Como decía un viejo dirigente, los campeones no se miden solo por lo que ganan, sino por cómo vuelven después de las caídas, y el español atraviesa en este tramo final de 2025 un examen que lo define tanto en lo tenístico como en lo anímico: la primera final de la temporada tras cuatro meses de inactividad por una lesión de muñeca, esa misma articulación que loMarginó del circuito entre Roland Garros y el final de la gira estadounidense y que puso en suspenso la continuidad de un calendario que, hasta entonces, venía siendo de los más exigentes del circuito.
La clasificación a esa definición llegó después de un partido que se extendió por dos horas y media frente a su compatriota Jaume Munar, al que superó por 5-7, 6-3 y 6-1 en las semifinales. El arranque encontró a Alcaraz lejos de su mejor versión, con incomodidad para imponer el ritmo y con un primer set que se le escapó por errores no forzados y por un break en el tramo decisivo. La segunda manga mostró al murciano más agresivo, con mayor profundidad en los golpes desde el fondo y un servicio que recuperó consistencia, y el 6-3 le devolvió la igualdad en el marcador. En el tercer parcial, la diferencia se hizo notoria desde el primer game, con el número tres del mundo aprovechando los desniveles del rival para quebrar de entrada y construir un parcial arrollador, cerrado por un 6-1 que redondeó la remontada y lo depositó en una nueva final.
Una reacción que se repite y un historial que lo respalda
Lo que dejó la victoria en la lectura de los analistas fue la capacidad de Alcaraz para enderezar partidos que se le presentan adversos, un rasgo que en el último año se volvió sello de su juego y que él mismo explicó tras el encuentro: no sé lo que pasó en el primer set, tengo la sensación de que sufro en cada primer parcial, pero estoy contento de la manera en que consigo volver al partido cada vez. En el historial entre los dos finalistas, el español también parte con una ventaja marcada: de los cuatro cruces previos contra el checo Jiri Lehecka, se quedó con tres victorias, y esa relación favorable incluye el único antecedente en cancha rápida, superficie en la que se jugará la final en el Ariake Coliseum.
Lehecka, ubicado en el puesto 19 del ranking ATP, accedió a la final después de superar al monegasco Valentin Vacherot, decimocuarto del mundo, por 6-4 y 6-2 en un encuentro de una hora y 23 minutos en el queó con el servicio y capitalizó las chances de break. Para el checo, de 23 años, será la tercera final de su carrera en el circuito y la segunda del año, después de la que perdió en Queen's en el primer semestre. De quedarse con el título en Tokio, sumará su tercer trofeo ATP, y se sumará a una generación que en 2025 viene dando que hablar con presencias frecuentes en las instancias decisivas.
Lo que se juega cada uno en la final
- Para Alcaraz, el trofeo 27 de su carrera en el circuito y el primero desde el regreso tras la lesión de muñeca que loMarginó cuatro meses de competencia.
- La posibilidad de defender el título conseguido en Tokio en 2024 y de convertirse en el primer bicampeón consecutivo del torneo desde Pete Sampras, que lo logró en 1993 y 1994.
- La cuarta final de la temporada, después de los títulos en el US Open y en Doha, en un año que comenzó con la separación de su entrenador de toda la vida.
- Para Lehecka, la chance de su tercer título ATP, a los 23 años, y de meterse entre los veinte mejores del mundo con el impulso de un Masters 1000 o un ATP 500 en su vitrina.
“No sé lo que pasó en el primer set, tengo la sensación de que sufro en cada primer parcial, pero estoy contento de la manera en que consigo volver al partido cada vez.”Carlos Alcaraz
En el marco más amplio del tenis europeo, la final de Tokio aparece como un capítulo de un ciclo que tiene a Alcaraz como uno de los grandes animadores y a Lehecka como una de las apariciones más firmes de los últimos dos años, con un tenis de saque y red que se adapta bien a las superficies rápidas. De los cuatro cruces entre ambos, el último se jugó este año en superficie dura y quedó para el español, y esa referencia puede pesar en un momento de la temporada en el que ambos atraviesan su mejor nivel tenístico. El murciano, además, arrastra un antecedente emocional fuerte con la cancha japonesa, ya que fue en ese mismo escenario donde terminó la temporada pasada y donde volvió a sentirse competitivo después de los primeros meses con altibajos en 2025.
Como cierre, la reflexión del hincha que sigue al circuito de cerca suele detenerse en el calendario: Alcaraz vuelve a una final cuatro meses después de la muñeca, Lehecka disputa la tercera definición de su carrera con apenas 23 años y el torneo de Tokio busca un bicampeón desde 1994, una cifra que habla tanto del recambio generacional como de la regularidad de los grandes campeones. La final de este domingo en el Ariake Coliseum se presenta, en definitiva, como un cruce entre un jugador que busca ratificar su regreso y otro que pretende dar un salto en la elite, y el desenlace tendrá tanto peso en el ranking como en la construcción de la identidad tenística de cada uno para el tramo final de la temporada.
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