Saltar al contenido
Lunes, 5 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Portada › Turismo ›
Turismo /

Antártida desde Ushuaia: la logística de una expedición condicionada por el clima y el mar

Las travesías hacia el continente blanco durante el verano austral exigen llegar con días de anticipación a la capital fueguina, aceptar cambios de itinerario y prepararse para un viaje donde la meteorología y el estado del mar tienen la última palabra. Repaso de los aspectos prácticos y operativos que conviene tener en cuenta antes de embarcar.

Por Patricia ZalazarTurismo y ambiente · · hace 2 h
Antártida desde Ushuaia: la logística de una expedición condicionada por el clima y el mar

Como sucede con los esteros del Iberá, donde la observación de fauna depende del pulso del agua y de la paciencia del visitante, una expedición a la Antártida durante el verano austral tampoco admite travelers apurados: la preparación comienza antes de subir al buque y la primera decisión clave es llegar a Ushuaia, en el extremo sur de la Ruta Nacional 3, con uno o dos días de anticipación respecto de la fecha de embarque. Una demora aérea puede dejar al pasajero sin posibilidad de abordar, advirtió Teo Gounaris, CEO de Antarpply Expeditions, en diálogo con este medio.

El segundo punto no negociable es el seguro de viaje, que debe contemplar las particularidades de una navegación por aguas subantárticas. A eso se suma la ropa: el sistema de capas, con prendas térmicas, cortaviento y calzado adecuado, sigue siendo la opción más eficiente para soportar los cambios de temperatura entre el exterior y las cubiertas del barco. Gounaris aclaró que cada operador indica qué elementos entrega al pasajero y cuáles debe llevar de manera personal, por lo que resulta indispensable consultar esa lista con antelación.

Movilidad, embarque y vida a bordo

La expedición no exige experiencia como explorador o montañista, pero sí una movilidad suficiente como para entrar y salir de las embarcaciones neumáticas Zodiac y desplazarse con razonable autonomía sobre superficies irregulares, rocosas o cubiertas de nieve. Quienes no puedan valerse por sí mismos en esos movimientos quedan fuera de los desembarcos, una limitación que los operadores verifican antes de cada salida.

En cuanto al camarote, la elección no es menor. El ejecutivo explicó que en los sectores bajos y cercanos al centro del buque el movimiento del Pasaje de Drake se percibe con menor intensidad, mientras que en las cabinas superiores las vistas son más amplias, aunque las oscilaciones tienden a sentirse con mayor fuerza. La decisión, aclaró, depende del equilibrio que cada pasajero busque entre confort, panorámica y tolerancia al oleaje.

El cruce del Drake y los desembarcos

La navegación parte del puerto de Ushuaia, recorre el Canal Beagle y se interna en el Pasaje de Drake, la franja de mar que separa Sudamérica de la Península Antártica y cuya fama de aguas agitadas no siempre se corresponde con la realidad: el estado del mar varía de una travesía a otra, y puede sorprenderse tanto con jornadas calmas como con journées de oleaje intenso. Durante esa etapa, el equipo de expedition leaders ofrece charlas sobre los paisajes, la fauna, la historia antártica y las pautas ambientales que regirán las visitas en tierra.

Ya en la Península, Antarpply procura organizar hasta dos salidas diarias de alrededor de tres horas cada una, siempre que las condiciones meteorológicas, el oleaje y la presencia de hielo lo permitan. Los Zodiac permiten acceder a sectores costeros a los que el buque no puede aproximarse, y las actividades contemplan caminatas guiadas, observación de témpanos y glaciares y avistaje de fauna, como pingüinos, focas, aves marinas y cetáceos. El itinerario previsto puede modificarse sobre la marcha: viento, oleaje, densidad del hielo y criterio del capitán son las variables que terminan definiendo la hoja de ruta real.

Reglas ambientales y temporada recomendada

El marco normativo en territorio antártico es estricto. Está prohibido tocar o alimentar a los animales, y deben respetarse las distancias y los protocolos de bioseguridad vigentes, disposiciones que forman parte de los acuerdos internacionales suscritos por la Argentina y demás países signatarios del Tratado Antártico. Los avistamientos de fauna no están garantizados y dependen de múltiples factores naturales, por lo que las empresas prefieren no prometerlos.

El buque Ushuaia, una de las naves que opera estas travesías, tiene capacidad para 90 pasajeros distribuidos en 46 cabinas y suites, y dispone de comedor, biblioteca, salón de observación y sala de conferencias. Lejos del discurso del turismo masivo, que suele presentar a la Antártida como un destino accesible a cualquier calendario, Gounaris insistió en que la experiencia exige planificación, flexibilidad y respeto por los tiempos del continente más austral del planeta. La temporada recomendada para este tipo de expediciones se extiende entre noviembre y marzo, durante el verano austral, cuando el hielo se retrae, la luz diurna se prolonga y las condiciones permiten los desembarcos con mayor regularidad.

PZ
Patricia ZalazarTurismo y ambiente

Te puede interesar