Black Torch: un ninja con gato negro en el alma y menos de seis horas para recorrer su historia
La serie animada basada en el manga de Tsuyoshi Takaki llega a Crunchyroll con doce capítulos, una dupla improbable y una organización dedicada a cazar espíritus.
El primer acorde de esta historia suena a bosque y a sangre, como cuando arranca un chamamé y todavía no sabés qué va a pasar pero ya sentís que algo se viene. Black Torch es una serie de fantasía urbana que adapta el manga de Tsuyoshi Takaki y está disponible completa en Crunchyroll: son doce episodios, poco menos de seis horas en total, lo justo para una sobremesa larga o una tarde de domingo en la que uno se deja llevar sin compromisos.
La producción, a cargo del estudio 100studio, propone un mundo donde conviven la tecnología de una oficina gubernamental, las técnicas ninja más tradicionales y una fauna de espíritus que nadie quisiera cruzarse en un callejón oscuro. En ese cruce aparece Jiro, un joven entrenado por su abuelo en el viejo oficio del sigilo, que encima tiene un don particular: entiende a los animales y se hace entender por ellos. Uno podría decir, traduciendo del guaraní al paso, que es un tipo que escucha el ñehe, la palabra, de cada criatura que se le cruza.
Un gato negro que no es un gato
Rago es un mononoke, un espíritu con aspecto de gato negro, que pasó años sellado y que aparece una noche herido en el bosque. Jiro lo encuentra, lo asiste, y ese gesto le cambia la vida: otro espíritu ataca, Jiro se interpone para defender a Rago y recibe una herida de la que no hay vuelta. Para salvarlo, el espíritu se funde con el cuerpo del joven. Desde entonces comparten algo más que el aire: comparten existencia.
“Yo le canto al monte y el monte me responde, le cantaba un chamamé viejo al payé de mi pueblo. Algo de eso late en Jiro, que habla con los animales y termina hablándole a lo que no es animal pero igual tiene voz.”Lautaro Maidana
Esa fusión no es un truco de combate ni una mejora cosmética. Es el corazón de la serie, y a mí, se los confieso, me terminó envolviendo: la relación entre los dos va mutando capítulo a capítulo, con roces, silencios y lealtades que se van construyendo a la vista del espectador.
La oficina y el nuevo departamento
A partir de ahí la trama se corre del bosque y los lleva a la Oficina de Espionaje. Allí los asignan a Black Torch, un departamento recién creado cuya misión es enfrentar a los espíritus malignos que aparecen en la ciudad. Es el marco institucional que ordena los combates y le da a la historia una segunda capa, más allá del encuentro inicial.
- Jiro: protagonista con formación ninja heredada de su abuelo y la capacidad de comunicarse con los animales.
- Rago: espíritu con forma de gato negro, sellado durante años, que termina fusionado con Jiro.
- Una joven que se suma al equipo como nuevo integrante.
- Un tercer compañero de carácter serio que completa el grupo de Black Torch.
- La Oficina de Espionaje como organización que da contexto a las misiones.
El material original, hay que decirlo para ser justos, tuvo una vida corta. El manga arrancó en 2016, pasó después al formato digital y fue cancelado en 2018. Alcanzó 19 capítulos, reunidos en cinco volúmenes, antes de saltar a la animación. La serie adapta ese recorrido y queda como una propuesta concentrada: acción, vínculo sobrenatural y resolución de cada arco antes de que uno se canse.
Si les digo la verdad, lo que más me atrapó fue justamente ese lazo entre Jiro y Rago. Hay algo de chamamé ahí, algo de esa pareja de voces que se van contestando y se necesitan sin terminar de decirlo. Para quien quiera asomarse, mi recomendación es ir directo a la dupla y dejarse llevar por el ritmo corto de los capítulos. Si les gusta, después buscan el manga, que está disponible en formato digital para leer del tirón. Y si andan por el Litoral y se cruzan con un grupo tocando, acérquense a escuchar a Jacinto Oviedo o a Rudi Flores, que de vínculos improbables y almas que se funden saben un rato.
