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Martes, 27 de octubre de 2026
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Cáncer de pulmón sin tabaco: los riesgos que también merecen atención

En Estados Unidos, cerca de uno de cada cinco diagnósticos corresponde a personas que nunca fumaron. La exposición ambiental, los antecedentes familiares y ciertas alteraciones genéticas están entre los factores estudiados.

Por Rocío AyalaSociedad y vida en la ciudad · · hace 1 h
Cáncer de pulmón sin tabaco: los riesgos que también merecen atención

Durante mucho tiempo, pensar en cáncer de pulmón fue casi sinónimo de pensar en cigarrillos. Pero esa asociación deja afuera a una parte importante de los pacientes: en Estados Unidos, aproximadamente uno de cada cinco diagnósticos corresponde a personas que nunca fumaron. Y esa proporción crece a medida que disminuyen las tasas de tabaquismo.

El dato nos obliga a mirar el problema con más amplitud. La enfermedad es la octava causa de muerte por cáncer entre quienes no tienen antecedentes de tabaquismo en Estados Unidos. Reconocer que puede aparecer sin ese antecedente es importante, entre otras razones, para no demorar su diagnóstico.

Qué factores de riesgo se conocen

Entre los riesgos identificados figuran la exposición al humo de otras personas, la contaminación del aire y el contacto con amianto. También se estudia el papel del radón, un gas radiactivo que puede acumularse en espacios cerrados.

Los antecedentes familiares también importan. Tener un familiar de primer grado que haya recibido un diagnóstico de cualquier tipo de cáncer antes de los 50 años aumenta el riesgo de desarrollar cáncer de pulmón sin haber fumado.

Diferencias entre pacientes y avances en tratamientos

El perfil de quienes nunca fumaron presenta diferencias. Las mujeres en esa situación tienen más del doble de probabilidades de desarrollar la enfermedad que los hombres que tampoco fumaron, y representan dos tercios de los casos no vinculados al tabaco. La enfermedad también es más frecuente entre personas de ascendencia asiática oriental, aunque todavía no se determinó si la diferencia se debe a factores genéticos o ambientales.

Un estudio publicado en septiembre describió una mutación poco frecuente, concentrada en el sureste de Estados Unidos, que multiplica por 60 el riesgo en personas que nunca fumaron. Los tumores de estos pacientes presentan con frecuencia mutaciones distintas de las asociadas al tabaco y responden mejor a terapias dirigidas, una línea de tratamiento que está cambiando el pronóstico.

El diagnóstico tardío sigue siendo una preocupación: ni los pacientes ni muchos médicos sospechan la enfermedad cuando no hay antecedentes de tabaquismo, y por eso se detecta con mayor frecuencia en etapas avanzadas. En Estados Unidos, las guías vigentes recomiendan tomografías de baja dosis para fumadores o exfumadores de entre 50 y 80 años. Para mí, el desafío es claro: no dejar que la ausencia de cigarrillos borre a estos pacientes de la conversación.

Rocío Ayala, Sociedad y vida en la ciudad.

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Rocío AyalaSociedad y vida en la ciudad

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