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Martes, 6 de octubre de 2026
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Capilla del Monte y San Marcos Sierras: una escapada de 41 kilómetros entre cerros, silencio y meditación

Dos localidades del norte cordobés permiten combinar alojamiento entre montañas, caminatas por el monte y espacios para meditar, con opciones que van de una hostería vegetariana a un salón de yoga frente al Uritorco.

Por Patricia ZalazarTurismo y ambiente · · hace 1 h
Capilla del Monte y San Marcos Sierras: una escapada de 41 kilómetros entre cerros, silencio y meditación

A unos 110 kilómetros de la ciudad de Córdoba, por la ruta nacional 38 y luego por la provincial 17, se abre un circuito breve que en la provincia funciona como una misma unidad paisajística: Capilla del Monte y San Marcos Sierras, separadas por 41 kilómetros de camino serrano, ofrecen la posibilidad de organizar una escapada donde la naturaleza y las prácticas de introspección se conjugan sin que el visitante tenga que optar por una de las dos.

Como en la zona de los esteros del Iberá, donde la observación de fauna y el ritmo lento del agua marcan el pulso del viaje, en este tramo del valle de Punilla la experiencia se construye a partir de la quietud, del contacto con el monte y de la presencia constante del cerro Uritorco, que oficia de referencia visual durante todo el recorrido.

Capilla del Monte, con el Uritorco como telón de fondo

En Capilla del Monte, el hotel Terrazas del Uritorco dispone de un espacio llamado Inti Puka, dedicado a la meditación, al yoga y al bienestar personal, que se suma a la oferta tradicional de alojamiento. El establecimiento se emplaza frente a los cerros Uritorco, Overo y las Gemelas, y cuenta con vistas abiertas al paisaje serrano, un detalle que, según quienes lo gestionan, es parte central de la propuesta.

“Para nosotros, el atractivo del Uritorco influye mucho en la elección del destino. La gente viene buscando hábitos saludables y experiencias de introspección, y el cerro es el marco perfecto para eso.”Clara Christophersen, dueña de Terrazas del Uritorco

Christophersen lleva tres décadas vinculada a este tipo de propuestas en la región, donde además abrió un espacio artesano naturista que funciona como bar de comida consciente, una iniciativa que se articula con la oferta de meditación y que apunta a un público que planifica el viaje en torno al bienestar.

San Marcos Sierras: monte, río y cielos abiertos

  • La hostería Cielo y Tierra, de régimen vegetariano, dispone de piscina, un parque amplio y una sala destinada a la meditación.
  • Los entornos naturales del pueblo están al alcance de caminatas a pie, sin necesidad de vehículo.
  • El silencio y los cielos despejados forman parte de los atractivos nocturnos de la localidad.
  • La historia del lugar, ligada al movimiento hippie argentino de la década de 1970, se suma al paisaje de monte y río como recorrido cultural complementario.
“El monte y el río están al alcance de los paseos a pie. Acá lo que la gente valora es el silencio y poder mirar un cielo estrellado sin.”Gustavo Chiozzini, propietario de la hostería Cielo y Tierra

Chiozzini y Marisa Wagner gestionan desde hace años esta hostería pensada para quienes buscan combinar el alojamiento con espacios de quietud, en un formato que se aleja deliberadamente de la lógica del turismo masivo y de las estadías cortas con itinerarios saturados de actividades.

En lo que respecta a la organización práctica del viaje, una opción es tomar Capilla del Monte como base y destinar una jornada a conocer San Marcos Sierras durante el día, con regreso por la ruta 17 al finalizar la tarde. Otra alternativa consiste en repartir la estadía y pasar algunas noches en cada localidad, lo que permite disfrutar de los amaneceres y los cielos nocturnos en ambos puntos sin apurar los traslados.

Frente al discurso del turismo masivo, que tiende a concentrar visitantes en cortos períodos y a privilegiar la cantidad de actividades por sobre la calidad de la experiencia, este circuito del norte de Punilla propone un modelo opuesto: pocas jornadas, baja densidad de turistas y una agenda construida alrededor del ritmo que imponen los cerros, el monte y el río, más que de un calendario de excursiones prediseñadas.

La temporada recomendada para aprovechar estos atributos es el otoño y la primavera, cuando las temperaturas son templadas, los senderos están en buen estado y la calidad del cielo nocturno alcanza su punto más alto, lo que convierte a la observación astronómica y a las caminatas en las dos actividades centrales de la visita.

PZ
Patricia ZalazarTurismo y ambiente

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