Central levantó la Supercopa Internacional con un penal revisado por el VAR y un final convulsionado en Santiago del Estero
El equipo rosarino superó a Estudiantes por 3 a 1 en el estadio Único Madre de Ciudades, con goles de Ángel Di María, de penal, y Julián Fernández sobre el cierre. La consagración estuvo atravesada por la decisión del árbitro Darío Herrera, tras la indicación de Jorge Baliño, y por incidentes dentro y fuera de la cancha.
Rosario Central sumó un nuevo título a su historia al imponerse en la final de la Supercopa Internacional frente a Estudiantes, en un encuentro disputado en el estadio Único Madre de Ciudades de Santiago del Estero. El conjunto rosarino se quedó con la consagración por 3 a 1, con una actuación que quedó marcada por una intervención del VAR que modificó el desarrollo del partido y por un cierre cargado de tensión, dentro y fuera del campo de juego.
Una definición con historia y con números
Como decía un viejo dirigente del fútbol argentino, los partidos grandes no se ganan solamente con fútbol: también se ganan con carácter. Central llegó a esta final con el peso de una camiseta que pide resultados y con la necesidad de convertir una temporada irregular en un trofeo. Estudiantes, por su parte, buscaba sostener una identidad que lo llevó a pelear los primeros planos del fútbol local. En los cruces recientes entre ambos, los resultados habían sido parejos, y esta final no fue la excepción en el trámite, aunque sí en el desenlace.
El primer gol llegó para el conjunto platense, pero el encuentro se rompió de manera definitiva en el tramo final del primer tiempo. Darío Herrera había dejado seguir una jugada en la que Leandro González Pirez quedó enganchado por Enzo Copetti. Tras la indicación de Jorge Baliño desde la cabina, el árbitro principal fue convocado a revisar la imagen en el monitor y finalmente cobró penal. La acción se había iniciado fuera del área y la caída se produjo dentro, y los jugadores de Estudiantes cuestionaron tanto la existencia de la infracción como el lugar exacto donde se señaló el punto.
Ángel Di María se hizo cargo de la ejecución y convirtió el 2 a 1 parcial con un remate ejecutado con su característica definición, que dejó sin chances al arquero rival. El capitán rosarino respaldó la decisión arbitral al término del encuentro y comparó la falta sancionada con la que derivó en el penal que Lionel Messi convirtió ante Francia en la final del Mundial de Qatar 2022, tras una infracción de Ousmane Dembelé.
El cierre caliente y las declaraciones de los protagonistas
Sobre el final del encuentro, Julián Fernández estiró la diferencia y convirtió el tercer gol, que terminó de sellar la historia de la final. Sin embargo, el tanto llegó acompañado de un foco de conflicto: se registraron agarrones y empujones entre futbolistas dentro del campo, lo que obligó al árbitro Darío Herrera a intervenir de manera firme para detener el enfrentamiento y poner fin al partido. Minutos después, la tensión se trasladó a la zona de acceso a los vestuarios, donde se registró una pelea con golpes entre protagonistas de ambos equipos.
“Es un toque adentro del área y hoy el VAR te lleva a eso.”Ángel Di María
Una vez restablecida la calma, el planteo regresó al campo con la presencia de Juan Sebastián Verón, figura emblemática de Estudiantes, junto a los jugadores, mientras Central celebraba la obtención del título. El entrenador rosarino, Jorge Almirón, destacó el rendimiento de sus dirigidos y valoró el esfuerzo físico de un encuentro que describió como largo y desgastante. Además, subrayó la actuación de Ángel Di María en la definición.
“Fue un partido larguísimo, duro. Mucho desgaste, así que lo tiene bien merecido el grupo. Mostró su jerarquía en la final.”Jorge Almirón
Tras la consagración, Di María admitió su tristeza por los incidentes registrados al cierre del encuentro y expresó su alegría por el título obtenido, en particular por la posibilidad de compartirlo con su familia. La jornada dejó para Central un trofeo y un mensaje hacia adelante: la consolidación de un equipo que atraviesa una transición y que encontró en su capitán la respuesta en los momentos decisivos. Para Estudiantes, quedó la sensación de un partido que se escapó por una decisión interpretable del arbitraje y por la necesidad de sostener la concentración hasta el último minuto.
La mirada del hincha
El hincha de Central celebra una nueva página de una historia que se empecina en darle satisfacciones en los momentos más inesperados. Para el simpatizante de Estudiantes, el sabor es amargo: una final perdida en los detalles y por una decisión que cambió el rumbo del encuentro. Lo cierto es que el fútbol argentino volvió a mostrar, en territorio neutral, una final con todos los condimentos que lo distinguen: talento, discusión, intervención tecnológica y un cierre que dejó más preguntas que respuestas. La Supercopa Internacional ya tiene dueño en Arroyito.
