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Denisse González, dos veces internada y un mensaje que va mucho más allá de la pantalla

La exparticipante de Gran Hermano habló sin vueltas sobre la púrpura trombocitopénica inmune que le diagnosticaron, contó por qué decidió contarlo en redes y revalorizó algo tan simple como una visita en un hospital.

Por Lautaro MaidanaCultura y chamamé · 22 de septiembre de 2026 · hace 1 h

Dicen que el chamamé empieza antes de la primera palabra, con ese acorde de guitarra que parece un suspiro y ya te lleva de paseo por algún pago conocido. Esta nota no es de chamamé, es cierto, pero arranco igual desde ese lugar, porque la historia que voy a contar tiene bastante de eso: de un sonido que llega de adentro, golpea y obliga a parar la pelota. Y la pelota, en este caso, se llama Denisse González, la chica que se hizo conocida dentro de la casa de Gran Hermano y que hace un tiempo viene transitando un camino de salud que a cualquiera le saca el sueño.

De un chequeo de rutina a dos internaciones

La propia Denisse lo cuenta con una mezcla de sorpresa y de todavía no caer del todo: “Fui a hacerme un chequeo de rutina y terminé internada”, dijo en una entrevista televisiva, y esa frase resume el arranque de todo el quilombo. Lo que parecía un trámite más terminó con un diagnóstico que suena complicado hasta nombrarlo: púrpura trombocitopénica inmune, una enfermedad en la que las defensas del cuerpo se dan vuelta y empiezan a atacar a las plaquetas, que son esas células chiquitas que ayudan a que la sangre coagule. Cuando bajan demasiado, cualquier sangrado se vuelve un tema.

En el momento más bravo, según sus propias palabras, llegó a tener apenas mil plaquetas, un número que en términos médicos es bajísimo y que obliga a cuidarse de una manera casi obsesiva. Ella misma contó que durante un tiempo no podía ni cepillarse los dientes, algo tan cotidiano como irse a dormir, porque cualquier movimiento brusco en la encía podía desatar una hemorragia. Imagínense la situación: una chica joven, acostumbrada a la vorágine de las redes, de pronto aprendiendo a medir cada gesto para evitar un sangrado.

A un mes de la última internación, la mejoría que describe convive con el impacto emocional de lo vivido. Denisse reconoció que los primeros días sintió miedo de verdad y que todavía le cuesta verse atravesando este proceso. Igual, en medio de ese torbellino, se mandó una frase que la define bastante: “Yo sé que tengo una enfermedad, pero yo no soy la enfermedad”. Y esa diferencia, la de no dejar que el diagnóstico te tape el nombre, vale oro cuando una está en la lona.

Cuatro tratamientos, las redes y el mensaje que se viralizó

A lo largo del proceso pasó por cuatro tratamientos distintos y, según dijo, el más reciente parecía estar dando resultados, aunque había que comprobarlo con análisis nuevos. Ahí nomás se entiende por qué cada vez que le sacan sangre es un pequeño examen parcial: nunca sabés del todo cómo viene la mano hasta que llega el número.

También explicó por qué eligió hablarlo en público y no quedarse callada. Dijo, sin vueltas, que no quería desaparecer un mes entero de las redes sin dar una explicación, y que el ida y vuelta con la gente le terminó abriendo una puerta inesperada. A raíz de sus publicaciones se contactaron con ella varias personas que tienen la misma patología y pudo conocer de primera mano cómo la vive cada uno, algo que en la jerga de las comunidades de pacientes se vuelve un mba'e guasu, algo grande, enorme, un abrazo en formato de pantalla.

“Yo sé que tengo una enfermedad, pero yo no soy la enfermedad.”Denisse González

Mientras tanto, en la familia se cocina otra historia que se cruza con la principal: la de su pareja, Bautista Mascia, que la acompañó durante las dos internaciones. Ella lo destacó con un agradecimiento simple y genuino, y a partir de ahí dejó una reflexión que me parece de las cosas más lindas que dijo en toda la nota: el valor que tienen las visitas y las charlas para alguien que está pasando un hospital de los muchos días. Porque en una internación, a veces, el antibiótico más importante es la cara de alguien conocido al lado de la cama.

Qué tener en cuenta sobre esta enfermedad

  • La púrpura trombocitopénica inmune es una condición en la que el sistema inmunológico ataca a las plaquetas y reduce su número en sangre.
  • Cuando el conteo baja mucho, pueden aparecer sangrados espontáneos oeasy bruising, es decir, moretones que aparecen sin un golpe claro.
  • El tratamiento suele combinar corticoides, inmunoglobulinas y, en algunos casos, medicamentos específicos o esplenectomía, siempre bajo seguimiento médico.
  • La evolución varía de paciente en paciente, por lo que los controles de laboratorio y el diálogo con el especialista son la base del seguimiento.
  • El acompañamiento emocional y social es un factor clave en la recuperación: la contención familiar, de pareja o de amigos funciona como red de apoyo concreta.
  • Hablar de lo que se está atravesando en redes puede ayudar a conectar con otras personas que están en la misma situación, un punto que Denisse destacó en su testimonio.

Sobre el final de la entrevista, Denisse dejó una pregunta en el aire que vale la pena repetir y quedarse pensando un rato: qué formas de acompañamiento consideramos más útiles durante una internación. No hay una sola respuesta, claro, pero lo que ella vivió lo dejó bastante claro: a veces alcanza con estar, con avisar que uno está, con llevar un termo con mate y dejarse un rato al lado de la cama. Yendo un paso más allá, cuando alguien cercano atraviesa algo así, no es mala idea preguntar específicamente qué necesita, porque muchas veces la persona ni sabe qué pedir.

Mientras esperan nuevos análisis para ver cómo responde al último tratamiento, Denisse sigue activa en redes y de a poco vuelve a la rutina. Todavía no sabe si va a necesitar medicación de por vida, y esa incertidumbre convive con una energía que, al menos en cámara, se la ve entera. Para quien quiera seguirle el pulso, su cuenta es la referencia, y para quien esté pasando por algo parecido, queda el mensaje entero: el cuerpo se trata con médicos y laboratorios, pero el ánimo se trata con gente alrededor. Y a los que les gusta cerrar las notas con una recomendación musical, como a mí: dense el gusto de escuchar a Denisse como conductora, a su pareja Bautista, y cuando puedan, váyanse a ver a un chamamé bien ejecutado, que cura cosas que a veces ni la ciencia sabe nombrar.

LM
Lautaro MaidanaCultura y chamamé

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