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Lunes, 26 de octubre de 2026
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Dos hermanas, un campo abierto y la reinvención de una novela clásica

La nueva adaptación de Sentido y sensibilidad, dirigida por Georgia Oakley, pone el foco en la complicidad entre Elinor y Marianne Dashwood y deja atrás el lustre de las versiones habituales.

Por Lautaro MaidanaCultura y chamamé · · hace 59 min
Dos hermanas, un campo abierto y la reinvención de una novela clásica

La primera escena no muestra un salón adamado ni una conversaciónSOS elegante: muestra la pérdida. La muerte del padre de las Dashwood deja a su familia sin ingresos estables, obliga a las mujeres a abandonar la propiedad que compartían y pone en primer plano una realidad incómoda: en la Inglaterra de la Regencia, una mujer sola podía quedar a una precariedad económica devastadora. Desde ahí arranca esta nueva versión de Sentido y sensibilidad, dirigida por Georgia Oakley y fortunately con un guion de Diana Reid.

Me parece que ahí está el corazón de la película. La novela de Jane Austen, escrita hace más de dos siglos, sigue hablando porque no se limita a construir románticos: mira de cerca cómo se sostienen las personas cuando la fortuna se les escapa de las manos. Y esa lectura, lejos de ser un detalle de época, se vuelve bastante actual cuando uno se detiene a pensar cuánto puede cambiar una vida cuando cambia el trabajo, la salud o el vínculo familiar.

La naturaleza como refugio y escenario

Oakley eligió apartarse de los interiores lujosos asociados a las adaptaciones clásicas. Los exteriores mandan: campos abiertos, playas, caminos con barro, viento. En esos espacios Elinor, interpretada por Daisy Edgar-Jones, dibuja o lanza piedras al agua para encontrar calma; Marianne, a cargo de Esmé Creed-Miles, se tiende en el campo o corre por la orilla. La naturaleza funciona como el único territorio donde las protagonistas pueden respirar un poco, aunque sea por momentos, frente a las expectativas que pesan sobre ellas.

Ese hallazgo visual me gustó especialmente porque también cuenta algo del vínculo entre las hermanas. La novela de Austen tiene una tensión conocida entre dos temperamentos: Elinor, que contiene lo que siente; Marianne, que lo expresa sin filtro y por eso queda más expuesta al dolor. El trabajo de Reid, en cambio, evita convertir esa diferencia en una pelea o en una competencia. Lo que propone la película es otra cosa, más humana: cada hermana aprende de la experiencia de la otra y termina entendiendo algo que no sabía de sí misma.

“El que la verdadera protagonista no es el romance, sino la historia de dos mujeres que aprenden a sostenerse.”Lautaro Maidana
  • Daisy Edgar-Jones y Esmé Creed-Miles comparten una amistad previa que, según la propuesta de Oakley, se traduce en una complicidad visible entre Elinor y Marianne.
  • Herbert Nordrum construye al coronel Brandon desde la torpeza y la dificultad para expresarse, sin la solemnidad de versiones anteriores.
  • Frank Dillane acentúa los aspectos cálidos de John Willoughby sin ocultar las decisiones que dañan a Marianne.
  • El argumento pone el eje en la relación entre las hermanas por encima de los vínculos románticos.

Hay otro detalle que vale la pena mirar: la manera en que la película relee a los personajes masculinos. El coronel Brandon deja de ser apenas una figura reservada y aparece con sus torpezas, que lo vuelven más cercano; Willoughby, por su parte, conserva sus defectos, pero el guion le reconoce certain calidez. No se trata de borrar lo que hacen, sino de evitar que el relato los transforme en simples obstacles para las protagonistas. Ahí también está la propuesta de una adaptación que no compite con sus predecesoras, sino que abre otra puerta de entrada al mismo texto.

A ver, a mí me interesa que una historia tan vieja siga doliendo y. No porque los personajes vivan en otro siglo, sino porque la falta de recursos, la necesidad de cuidar a otros y el modo en que una familia puede rebuilding se después de una pérdida siguen siendo problemas que reconocemos. La película no viene a decirnos que el amor lo resuelve todo. Viene a recordarnos que, muchas veces, el sostén más importante está en alguien que está ahí, sosteniendo la mano.

Si van a buscar esta versión, háganlo con calma, como corresponde. Y después vale la pena Charlize Theron y Emma Thompson, para comparar dos maneras muy distintas de contar la misma historia. Para mí, elijo quedarme con Elinor y Marianne recorriendo ese campo abierto: dos hermanas, dos formas de sentir y un mundo que, por un momento, se vuelve un poco menos difícil.

LM
Lautaro MaidanaCultura y chamamé

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