El blue sumó cinco pesos en una jornada de bajo volumen y la brecha se mantuvo por encima del uno por ciento
Cotizaciones cambiarias del lunes: el informal cerró a 1.545 pesos, el mayorista avanzó 0,2% y las reservas internacionales brutas del Banco Central retrocedieron 23 millones de dólares, hasta 50.733 millones
Según los datos difundidos por las casas de cambio y por el Banco Central de la República Argentina, este lunes las cotizaciones del dólar operaron dentro de un rango acotado, en una rueda signada por el feriado bursátil en los Estados Unidos y por un volumen de operaciones en el segmento de contado que se redujo a menos de la mitad respecto de la semana previa. En la plaza informal, el billete conocido como dólar blue cerró a 1.545 pesos para la venta, lo que representó un aumento de cinco pesos frente al cierre del viernes pasado. Ese movimiento se produjo en un contexto en el que el mercado local operó con menos participantes como consecuencia del Labor Day estadounidense, situación que suele traducirse en menor liquidez y en variaciones de precio de menor significancia estadística.
En el mismo período, el dólar al público en las ventanillas del Banco Nación se mantuvo sin variaciones y quedó en 1.530 pesos para la venta, en tanto que el promedio del sistema financiero cerró en 1.529,19 pesos para la venta y 1.477,63 pesos para la compra, según los registros del ente monetario. Vamos a los números: la diferencia entre el precio de venta del blue y el promedio minorista quedó en torno de los quince pesos, lo que equivale a una brecha cambiaria levemente superior al uno por ciento, en línea con los registros de las jornadas anteriores y muy lejos de los picos observados a lo largo del año. Desde el punto de vista del analista minorista, se trata de un escenario de estabilidad nominal, aunque con la advertencia de que el bajo volumen operado puede exagerar movimientos de corto plazo.
Mayorista y reservas: el frente financiero
En el segmento mayorista, la cotización de referencia cerró en 1.511,50 pesos, con una suba de tres pesos con cincuenta centavos respecto de la víspera, equivalente a un avance diario del 0,2 por ciento. De acuerdo con los registros del mercado, en lo que va de septiembre el mayorista acumula un alza de tres pesos, mientras que desde el inicio de 2026 el tipo de cambio oficial avanzó 56,50 pesos, un 3,9 por ciento. El volumen operado en el segmento de contado fue de apenas 299,4 millones de dólares, una cifra notoriamente inferior al promedio de las ruedas recientes y que las fuentes del mercado atribuyen al feriado estadounidense antes señalado.
En paralelo, las reservas internacionales brutas del Banco Central cerraron la jornada en 50.733 millones de dólares, con una caída de 23 millones respecto del día anterior. La merma responde, según las explicaciones habituales, a movimientos netos del propio Banco Central y de las entidades financieras dentro del mercado único y libre de cambios, sin que se hayan informado intervenciones cambiarias adicionales en el comunicado oficial.
Analistas privados consultados por distintas mesas de operaciones coincidieron en señalar que septiembre arrancó con condiciones más favorables para la estabilidad cambiaria, en la medida en que confluyeron una menor demanda de divisas destinada a cancelar importaciones energéticas, una mayor liquidación por parte del sector agropecuario tras el ciclo de cosecha fina, una oferta adicional asociada a colocaciones de deuda externa en moneda extranjera y la atenuación de algunas de las presiones que habían dominado el mercado en los meses previos. Se trata, en todos los casos, de factores de carácter estacional o de flujos financieros, y no de modificaciones estructurales en el régimen cambiario vigente.
En la comparación con el mismo mes del año anterior, la dinámica actual muestra una brecha cambiaria más comprimida y un mayorista que se mueve dentro de la banda de flotación administrada por el Banco Central, sin los saltos discretos que se habían observado en períodos previos. Para el mes que viene, la variable a seguir será el comportamiento de la demanda de dólares en el segmento importador, en particular la vinculada con energía y con los pagos de servicios, dado que un repunte de esos rubros podría presionar la brecha al alza y poner a prueba el actual esquema de estabilización. En sentido inverso, un sostenimiento de las liquidaciones agroexportadoras y de los ingresos por deuda externa tendería a consolidar la calma cambiaria observada en las últimas ruedas.
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