El hacha de Lizzie Borden vuelve a cortar la pantalla: la nueva entrega de Monstruo ya está entre las más vistas del mundo
La miniserie de Netflix que repasa el caso criminal más famoso de fines del siglo XIX arrancó primera en 60 países, aunque quedó abajo de las anteriores en visualizaciones. Aquí te contamos qué propone, quién la protagoniza y por qué dividing aguas entre la crítica.
Lo confieso: arranco esta nota como si le estuviera contando a un amigo que me mandó un mensaje a las once de la noche para perguntar si vale la pena sentarse a ver "Monstruo: La historia de Lizzie Borden", la nueva entrega de la antología que Netflix viene produciendo desde hace ya un buen rato. Y arranca justamente en el primer acorde, en la primera escena: en una casa de fines del siglo XIX, en Fall River, Massachusetts, con el ruido de un hacha que todavía resuena en el imaginario popular, y con una chica joven, Lizzie Borden, interpretada por Ella Beatty, que camina por el living como quien pisa un campo minado. La serie debutó hace poquito con 12,1 millones de visualizaciones, se subió al primer puesto en 60 países y, sin embargo, no logró superar a sus hermanas mayores dentro de esta colección de Ryan Murphy e Ian Brennan.
Qué hay detrás del caso y por qué vuelve a interesar
La historia es de manual pero nunca pasa de moda: en 1892, Andrew Borden y su esposa Abby fueron encontrados muertos a hachazos en su propia casa. Lizzie, la hija del primer matrimonio, quedó como única sospechosa. El juicio la absolvió, pero el apodo de "la loca del hacha" le quedó pegado para siempre, como un chamamé viejo que uno sigue tarareando sin querer. Y ojo, porque la palabra hacha en guaraní bien podría pensarse como "yvypyta", esa herramienta que siempre aparece cuando el relato se vuelve crudo, y la serie la usa como símbolo desde el primer capítulo: cortar, partir, separar lo que antes estaba junto.
- Formato: miniserie de ocho episodios, ideal para maratonear un fin de semana.
- Protagonista: Ella Beatty en la piel de Lizzie Borden, con una actuación que la crítica no terminó de apruebar del todo.
- Contexto real: el asesinato del padre y la madrastra en 1892, uno de los casos más famosos de Estados Unidos.
- Pertinencia: se suma a las entregas sobre Jeffrey Dahmer, los hermanos Menéndez y Ed Gein dentro de la antología de Ryan Murphy e Ian Brennan.
Si te interesa el dato fino, te lo tiro completo: la de Jeffrey Dahmer había arrancado con 22 millones de visualizaciones, la de Lyle y Erik Menéndez registró 12,3 millones en su debut de 2024 y la dedicada a Ed Gein obtuvo 12,2 millones. Así las cosas, la de Lizzie Borden, con esos 12,1 millones, se queda con la cifra de estreno más baja de las cuatro, aunque la diferencia con las dos últimas es tan chica que bien podría atribuirse al simple ruido estadístico.
Lo que dijo la crítica y por qué no conviene quedarse solo con el número
Acá viene el otro costado de la moneda, el que no siempre se cuenta cuando uno mira el ranking de Netflix. En Rotten Tomatoes, la miniseries reúne apenas un 42 por ciento de valoraciones positivas, lo que la convierte en la segunda entrega con peor recibo de la saga, solo por encima de la de Ed Gein. Para ponerlo en criollo: a la gente le dio masivamente play, la vio, pero al terminar no terminó de convencerse de que era una gran serie. Y eso, viste, es un detalle que a mí, como espectador y como periodista, me parece importante marcar: por un lado está el aparato de marketing de Netflix que te la empuja desde la home, y por el otro está el gusto del público que paga la suscripción y se sienta a darle al play.
Entonces, ¿conviene verla? Si te copa el género true crime y querés conocer uno de los casos fundacionales del siglo XIX estadounidense, ahí estás: andá de una. Si esperás unaserie impecable desde lo narrativo, capaz te convenga esperar a que baje un poco la espuma. Yo, en lo personal, te la recomiendo igual, porque el personaje de Lizzie Borden tiene esa cosa magnética que tienen los chamamés más tristes: te cuentan una historia que ya sabés cómo termina, pero igual te quedás escuchando hasta el final. Y si te quedó gustando el tema, busá en tu plataforma a los artistas locales que versionan el "Cosechero" o el "Kilómetro 11", que así como Ryan Murphy revisita un crimen antiguo, nuestros músicos siguen repasando historias viejas con arreglos nuevos: todo vuelve, todo se reversiona.
“La serie se anima a preguntar quién era realmente Lizzie Borden antes del hacha, y eso ya es un mérito que no le podemos negar.”Lautaro Maidana, Cultura y chamamé
Para ir a escuchar en vivo y en directo, esta semana te recomiendo a Peteco Carabajal, que cada vez que sube a un escenario hace su propio revisionismo sonoro del Litoral, con la delicadeza de un fiscal y la garra de un testigo. Y si te copa más lo audiovisual, agendá esta serie para el finde: ocho capítulos, una noche y un debate de sobremesa asegurado con tu familia o con el grupo de whats app de amigos.
