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El vencimiento del ACE 55 con México reconfigura el ingreso de vehículos y deja en suspenso el precio final al público

La caída del acuerdo que liberaba del arancel del 35 por ciento a varios modelos fabricados en México interrumpió el flujo de importación y obliga a las terminales a evaluar orígenes alternativos, en un escenario donde aún no se confirman subas en las listas oficiales

Por Darío AlmirónEconomía y comercio · 25 de septiembre de 2026 · hace 1 h

El jueves 18 de marzo venció el Acuerdo de Complementación Económica 55 que regía el intercambio automotor entre la Argentina y México, y desde entonces varias marcas suspendieron el ingreso de modelos producidos en plantas mexicanas mientras analizan alternativas para sostener la oferta en el mercado local. La novedad fue el dato de base: sin la preferencia, las unidades alcanzadas deben abonar el arancel extrazona del 35 por ciento, un costo de importación que, según la información disponible, todavía no se tradujo en subas confirmadas de los precios de venta.

Modelos alcanzados por el cambio arancelario

  • Nissan: Versa, Sentra y la pickup Frontier, cuya llegada desde México estaba prevista desde julio.
  • Volkswagen: Taos, Tiguan y Vento.
  • Ford: Bronco Sport y Maverick.
  • Honda: ZR-V.
  • Kia: K3 y K4 sedán.
  • Chevrolet: Silverado.
  • RAM: 2500.

El ACE 55 permitía intercambiar vehículos nuevos entre ambos países sin pagar derechos de importación, hasta un tope anual de 773 millones de dólares. Una vez vencido, las terminales que utilizaban ese canal quedaron frente a dos opciones estructurales: asumir el nuevo costo o redireccionar producción desde otras plantas, en general fuera de México, para mantener el abastecimiento en la Argentina. La transición tuvo una excepción operativa: los vehículos despachados antes del 18 de marzo conservaron el beneficio al ingresar al país, y hasta mayo continuaron llegando unidades ya embarcadas. Con posterioridad, el volumen se redujo y quedaron algunas importaciones puntuales destinadas a compromisos previos, entre ellas entregas vinculadas con planes de ahorro.

Conviene detenerse en una distinción que el propio material señala y que el lector debe tener presente: el 35 por ciento corresponde al impuesto de importación, un concepto que grava el ingreso de la mercadería y que no equivale, de manera automática, a un aumento del mismo porcentaje en el precio final. La información disponible no detalla nuevos valores de venta para cada modelo, de modo que cualquier proyección sobre listas actualizadas resulta, por el momento, una inferencia. La variable por mirar el mes que viene es la decisión que adopten las terminales: si trasladan el costo al público, si lo absorben parcialmente o si lo compensan con producción desde otros orígenes.

Los casos que quedan fuera del cambio

Tampoco todos los vehículos de origen mexicano enfrentan un escenario nuevo. Los modelos de BMW y Audi, junto con el Kia K4 GT Line, ya abonaban ese arancel porque su contenido local era inferior al exigido por el acuerdo. Para esas unidades, la pérdida de la preferencia no modifica el tratamiento arancelario, ya que el tributo se venía percibiendo con independencia del ACE 55. Esa excepción deja a una porción del portafolio importado fuera del impacto inmediato y permite aislar mejor, en términos analíticos, qué modelos son los que efectivamente cambian de condición de costo.

En el balance, el cuadro de situación muestra una reconfiguración del lado de la oferta más que del lado de los precios. La disponibilidad de productos y las decisiones comerciales de cada marca definirán, en las próximas semanas, las opciones concretas para quienes buscan un vehículo nuevo. Para el lector que evalúa una compra, la recomendación prudente es la que señala el propio reporte: comparar con el mismo mes del año anterior —cuando el ACE 55 todavía estaba vigente— y aguardar a que las terminales comuniquen sus listas oficiales antes de tomar una decisión basada en supuestos. La incógnita no es solo cuánto costarán los autos que vienen de México, sino desde dónde llegarán los que terminen ocupando ese lugar en el mercado argentino.

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Darío AlmirónEconomía y comercio

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