La hipótesis del amor: cuando un pacto entre dos termina desmintiendo a la ciencia de los sentimientos
Lili Reinhart y Tom Bateman encabezan una comedia romántica que llega a Prime Video con la firma de Claire Scanlon y un guion de Sarah Rothschild basado en la novela de Ali Hazelwood. Una estudiante de posgrado y un profesor acuerdan fingir un noviazgo y descubren, como suele pasar en el chamamé, que la ficción a veces se queda corta frente a lo que termina naciendo de verdad.
Me imagino la escena como si arrancara con un primer acorde de guitarra y un acordeón metiéndose de lleno en la sala: Olive Smith, la protagonista de La hipótesis del amor, está ahí, parada frente a todos, mintiendo con una sonrisa enorme. Miente, sí, pero también empieza a sentir. Y a mí, que vengo de contar historias de pueblos y de amores cantados a la orilla de los ríos, eso me resulta familiar: en el chamamé muchas veces se canta un dolor que todavía no terminó de llegar, como si el verso lo fuera anticipando. Algo parecido pasa acá, con esta estudiante de posgrado que se presenta en sociedad del brazo de un profesor que apenas le dirige la palabra.
De qué se trata la película que ya está en Prime Video
La película, dirigida por Claire Scanlon y con guion de Sarah Rothschild, adapta la novela de Ali Hazelwood y dura 110 minutos. La producción estadounidense de 2026 pone a Lili Reinhart en el papel de Olive y a Tom Bateman en el del profesor Adam Carlsen. El reparto se completa con Rachel Marsh, Nicholas Duvernay, Jaboukie Young-White y Arty Froushan, en una historia que cruza la investigación científica con el terreno más conocido de la comedia romántica: el pacto que empieza como actuación y termina transformando a sus protagonistas.
- Olive, estudiante de posgrado, quiere ayudar a su amiga Anh a animarse con Jeremy, un compañero de la universidad, y para eso finge haber dejado atrás cualquier interés en él.
- Adam Carlsen, el personaje de Bateman, tiene su propia razón para prestarse al acuerdo: necesita aparentar una relación estable que le permita acceder a una beca para continuar con su investigación.
- El trato distante del profesor con los alumnos funciona como punto de partida para entender por qué el personaje de Reinhart se topa con tantas miradas incómodas cuando intenta hacer creíble la mentira.
- La pérdida de la madre durante la adolescencia y la amistad con Anh son las dos cuerdas que sostienen emocionalmente a Olive a lo largo del relato.
Un pacto que se les va de las manos
Yo lo veo así, y lo digo desde la primera persona: la película trabaja ese momento en el que uno deja de actuar y se da cuenta de que la escena ya se le escapó. Olive y Carlsen se conocen al calor de los proyectos de investigación, y la cámara de Scanlon se apoya sobre todo en los silencios, en los cruces de miradas en el laboratorio y en esas conversaciones que arrancan en tono profesional y van bajando, sin que nadie lo ordene, a la zona de los sentimientos. La dirección elige un ritmo de comedia, pero no le escapa a los momentos más humanos, y ahí es donde la película se hace querible.
Por qué esta historia puede encontrarse con el público argentino
Hay algo del universo de la investigación científica, con sus becas, sus papers y sus rivalidades de laboratorio, que recuerda a esas novelas que en los pueblos del Litoral se escuchan de tarde, cuando alguien pone un disco largo y se queda mirando el río. No es chamamé, está claro, pero el motor es parecido: dos personas que arreglan un acuerdo pararesolver un problema concreto y terminan metiéndose en un terreno que no tenían previsto. La novela de Ali Hazelwood ya había construido esa plataforma, y el guion de Rothschild la traduce a un lenguaje cinematográfico que no traiciona el tono del libro.
Una recomendación, ya que esta columna se presta a eso y el material da pie para cerrar así: si les gusta el género y todavía no se decidieron, dense el gusto de empezar por La hipótesis del amor en Prime Video y después, si quieren completar la noche con algo cercano a la pantalla pero mucho más criollo, busquen una fecha de Horacio Galzerano o de Los Carabajal por la zona del Litoral, que el abrazo con un buen concierto siempre viene bien para terminar de digerir la película.
