La península de los arrayanes canela: una caminata singular sobre el Nahuel Huapi
Sobre la península de Quetrihué, a unos 470 kilómetros de Neuquén capital, se concentra uno de los bosques de arrayanes más notables de la Patagonia andina. Cómo llegar, qué especies lo habitan y en qué momento conviene visitarlo.
A unos 470 kilómetros de Neuquén capital, en el sudoeste de la provincia del Neuquén, la ruta nacional 40 deja al viajero en Villa La Angostura, la localidad que sirve de puerta de entrada al Parque Nacional Nahuel Huapi y, dentro de él, a la península de Quetrihué. Allí crece una de las concentraciones más notables de arrayán (Luma apiculata) de los bosques templados patagónicos, un árbol de corteza canela que se desprende en finas placas y deja al descubierto tonos rojizos y anaranjados, siempre cambiantes según la humedad y la luz que filtre el follaje.
Un ecosistema andino-patagónico en una pequeña península
Aunque el Luma apiculata aparece disperso en otros puntos de los bosques andino-patagónicos, es la densidad y el porte que alcanza en Quetrihué lo que convierte al lugar en un paisaje excepcional. Los arrayanes conviven allí con otras especies nativas del bosque andino y forman parte de un ecosistema que rodea la península por sus costas lacustres, donde el agua del Nahuel Huapi actúa como moderadora del clima y favorece la humedad permanente que caracteriza al ambiente.
Cómo llegar al Bosque de Arrayanes
Existen dos formas de acceder, y es posible combinarlas. La primera es terrestre: un sendero señalizado parte desde la zona de Bahía Mansa y se interna progresivamente en el bosque, atravesando distintos ambientes naturales. Puede recorrerse a pie o en bicicleta de montaña, de acuerdo con las modalidades habilitadas en cada temporada por la administración del parque. La segunda opción es embarcarse en una excursión lacustre por el Nahuel Huapi: desde el agua, la cordillera, la costa boscosa y la propia península aparecen como parte de un mismo panorama, con el arrayán recortado contra el cielo y la montaña.
- Ruta terrestre: sendero desde Bahía Mansa, a pie o en bicicleta de montaña, según la temporada.
- Excursión lacustre: navegación por el lago Nahuel Huapi hasta la península de Quetrihué.
- Combinación recomendada: una vía de ida y otra de vuelta, para contrastar las perspectivas.
- Acceso desde Neuquén capital: ruta nacional 22, luego ruta nacional 237 y, finalmente, ruta nacional 40, en un recorrido cercano a los 470 kilómetros.
Antes de viajar conviene verificar el estado de las rutas y las condiciones meteorológicas: en invierno y primavera la nieve puede afectar la circulación y el acceso. También es recomendable confirmar con anticipación la disponibilidad de los servicios de navegación, ya que la frecuencia de las excursiones lacustres varía según la temporada. Una vez en el lugar, la visita responsable incluye mantenerse en los senderos señalizados, no extraer ningún elemento natural —ni una hoja, ni un trozo de corteza— y retirar los residuos que se generen durante la recorrida; la cartelería del parque marca los límites de circulación y el estado de los sectores habilitados en cada momento del año.
Frente al discurso del turismo masivo, que suele proponer paquetes cerrados y prisas por ticking, esta visita propone exactamente lo contrario: un desplazamiento lento, una observación atenta de los troncos canela y una escucha del follaje húmedo. La temporada más recomendada para recorrerlo es el otoño y el comienzo de la primavera, cuando el parque recibe menos visitantes, los senderos están en mejor estado y la luz baja del sol patagónico acentúa los tonos rojizos de la corteza del arrayán.
