Lebocar en falta: pacientes con Parkinson quedan a la espera de una normalización que recién asoma en 2027
Pfizer admitió demoras de manufactura y dijo que recién en marzo de 2027 se regularizarían las entregas de Lebocar. Especialistas insisten en no interrumpir la levodopa y aclaran que otras marcas siguen disponibles, aunque el reemplazo exige control médico.
Estoy en la plaza del Rosedal, en Palermo, charlando con Marta, que camina lento y me cuenta que su marido va tres veces por semana a la farmacia del barrio a preguntar por las pastillas. Hace dos meses que vuelve con las manos vacías. La escena se repite en otros puntos de la ciudad de Buenos Aires y en el conurbano bonaerense: pacientes con Parkinson y sus familias peregrinan en busca de Levodopa/Carbidopa, la medicación que les sostiene el día a día.
Pfizer reconoce el faltante y pone fecha
El laboratorio Pfizer confirmó las dificultades para conseguir Lebocar, su producto que combina esas dos drogas. Según informó la compañía, la interrupción se debe a demoras en el proceso de manufactura. Aunque no detalló cuál es el inconveniente ni si la situación afecta a otros países, la estimación oficial es que las entregas recién se normalizarían hacia marzo de 2027, es decir, dentro de poco más de un año.
Mientras tanto, pacientes y familiares recorren farmacias en busca de stock. Algunos encuentran unidades sueltas en determinados comercios o recurren a obras sociales que entregaban la medicación en forma directa, aunque varias también tienen faltantes. La incertidumbre se instaló en una comunidad que depende de la toma regular del fármaco para sostener la movilidad.
Por qué no se puede dejar la medicación de golpe
El neurólogo José Luis Etcheverry, consultado por este portal, fue claro: la levodopa tiene un rol central en el funcionamiento motor, anímico y conductual de los pacientes. Suspenderla de manera abrupta puede descompensar el control de la lentitud de movimientos, la rigidez y los temblores, y exponer a la persona a un deterioro significativo en poco tiempo.
“La levodopa no debe interrumpirse de golpe y cualquier reemplazo o cambio de dosis tiene que pasar por la evaluación del médico tratante.”José Luis Etcheverry, neurólogo especialista en Parkinson
Qué alternativas hay en el mercado
- Lebocar (Pfizer, levodopa/carbidopa): la marca con faltantes confirmados y entregas recién regularizadas hacia marzo de 2027.
- Parkinel (levodopa/carbidopa): otra formulación disponible, con función terapéutica equivalente aunque la tolerancia puede variar entre pacientes.
- Madopar (levodopa/benserazida): combina levodopa con otra droga, benserazida, y suele recomendarse como opción sustituta.
- Comprimidos de otra concentración: cuando falta una dosis específica, los médicos pueden indicar presentaciones alternativas para mantener la cantidad de levodopa necesaria.
- Otros grupos de medicamentos: existen alternativas para casos complejos, aunque pueden tener efectos diferentes o más adversos, y siempre requieren indicación profesional.
Etcheverry insistió en que la elección de un reemplazo o de un esquema alternativo debe quedar a cargo del profesional que sigue al paciente. Lo que funciona para una persona puede no funcionar igual para otra, y los cambios mal hechos terminan pasando factura.
Lo que falta y lo que se viene
La Red Argentina de Parkinson viene pidiendo información precisa sobre las existencias disponibles en farmacias y droguerías, mientras la demanda golpea mostradores que devuelven respuestas distintas según la zona y el momento. La compañía puso a disposición un teléfono para responder consultas de pacientes y profesionales sobre el stock y los plazos de entrega.
Mientras llega marzo de 2027, la vida sigue: Marta vuelve a la plaza, su marido vuelve a la farmacia y los médicos vuelven a ajustar tratamientos a mano, buscando que la rueda no se detenga. Al Ministerio de Salud de la Nación y a la Secretaría de Salud porteña les pido algo concreto: que publiquen un parte semanal con el stock disponible de levodopa/carbidopa en cada jurisdicción y que coordinen con PAMI y las obras sociales prepagas la distribución de emergencia. Una enfermedad como el Parkinson no puede quedar esperando un año entero.
