Masajes faciales: el alivio de la hinchazón no es una cura ni dura para siempre
Los rodillos y otros accesorios pueden modificar la apariencia del rostro durante un rato. Eso no significa que eliminen toxinas ni que mejoren de manera duradera el funcionamiento del sistema linfático.
Los rodillos faciales, las piedras de masaje, los cepillos en seco y las pistolas de masaje ganaron lugar en las rutinas de bienestar. Se ofrecen con promesas de deshinchar, moldear el cuerpo y eliminar toxinas. Pero conviene separar lo que pueden hacer durante un rato de lo que todavía no está demostrado.
El sistema linfático es una red de vasos y ganglios que lleva líquido desde los tejidos hacia la sangre. Ayuda a mantener el equilibrio de líquidos y participa en la respuesta inmunitaria. En una persona sana funciona de manera continua, sin necesidad de masajes periódicos. La eliminación de desechos metabólicos depende principalmente del hígado y los riñones.
Un efecto visible, pero pasajero
Al pasar una piedra o un rodillo por la piel, la presión puede desplazar líquido y aumentar por un tiempo el flujo sanguíneo en la zona. El rostro puede verse menos hinchado o con el contorno más definido, aunque ese cambio dura desde algunos minutos hasta unas pocas horas. No equivale a perder grasa ni a modificar el cuerpo de forma permanente.
Hasta ahora, ningún estudio controlado demostró que estos accesorios mejoren de manera duradera la función linfática en personas sanas. A mi entender, esa diferencia importa: una sensación agradable o un cambio transitorio no deberían confundirse con un beneficio médico comprobado.
Cuando la hinchazón necesita tratamiento
El linfedema es otra situación. Se trata de una hinchazón persistente causada por la acumulación de linfa cuando el sistema linfático está dañado u obstruido. Puede aparecer, por ejemplo, después de una cirugía oncológica o de radioterapia.
Para ese cuadro se utiliza la terapia descongestiva completa, que combina drenaje manual realizado por terapeutas certificados, vendajes de compresión, ejercicios específicos y cuidado de la piel. El Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos y la Clínica Mayo describen ese abordaje. Según profesionales de esta última institución, cuando lo aplican terapeutas capacitados puede reducir entre un 50 y un 70 por ciento el volumen del miembro afectado.
Incluso en el ámbito clínico, la evidencia no es concluyente. Una revisión sistemática examinó 17 estudios con 869 pacientes que tenían linfedema asociado al cáncer de mama. La distinción es importante: una terapia supervisada para tratar una condición persistente no es lo mismo que una rutina cosmética hecha en casa.
Rocío Ayala, Sociedad y vida en la ciudad.
