Memoria en cuotas: por qué conviene dormir bien, caminar y dejar el teléfono en otra habitación
Concentrarse en una sola cosa, cortar el zapping de pantallas y mover el cuerpo son recomendaciones de especialistas para proteger los recuerdos cotidianos. También pesan la comida, el sueño y hasta una charla con un vecino.
Arrancamos la mañana en la costanera, con Daniel, que vino a caminar como todas las semanas pero esta vez se dejó el celular en el auto. Me dice, medio en serio medio en broma, que ya se olvidó la dirección del kiosco de la esquina donde compra el diario desde hace veinte años. Le pasó tres veces este mes. Y no es el único: a los vecinos del barrio de Palermo les cuesta cada vez más sostener un número de teléfono, un nombre o el motivo por el que entraron a la cocina. Lo que parece despiste puede ser una señal de que la memoria viene funcionando en cuotas. Y hay decisiones cotidianas —al alcance de la mano— que ayudan a cuidarla.
La primera es concentrarse en una sola cosa por vez. Gary W. Small, director de terapias innovadoras de salud conductual de Hackensack Meridian Health, lo explica con una frase que se repite en los consultorios: revisar mensajes mientras se conversa o responder un mail mientras se cocina obliga al cerebro a cambiar de foco permanentemente. Esa alternancia, dice, aumenta los errores y genera un nivel de estrés que termina por perjudicar la memoria de corto plazo.
Dejar el teléfono, juntar trámites y probar antes de Google
La recomendación concreta suena sencilla pero cuesta horrores: poner el celular en otra habitación mientras se trabaja o se estudia, reservar horarios fijos para mirar el correo y agrupar los trámites administrativos en un mismo bloque. También, cuando no aparece el nombre de alguien conocido, intentar recuperarlo uno mismo antes de tipearlo en el buscador. Sara Mednick, profesora de Ciencias Cognitivas de la Universidad de California en Irvine, sostiene que ese esfuerzo activa el hipocampo y la corteza prefrontal, dos zonas clave para fijar recuerdos.
“Intentar recordar antes de buscar en el teléfono activa el hipocampo y la corteza prefrontal, las zonas que necesitamos para fijar recuerdos.”Sara Mednick, profesora de Ciencias Cognitivas de la Universidad de California en Irvine
Dormir bien aparece como la otra gran columna del cuidado. Mientras uno descansa, el cerebro ordena y consolida lo aprendido durante el día. Por eso la recomendación clásica de dormir entre siete y ocho horas no es un capricho: apunta a sostener ese proceso de archivo nocturno. Mednick agrega un dato que a los argentinos nos va a gustar: una siesta de alrededor de 30 minutos puede servir como complemento para fijar información, siempre que no reemplace el sueño de la noche.
Caminar, comer bien y hablar con otro
- Ejercicio físico: Small explica que moverse aumenta el oxígeno y los nutrientes que llegan al cerebro y favorece la producción de proteínas que mejoran la comunicación entre neuronas. Un estudio de la Universidad de Illinois siguió durante un año a 120 personas de entre 55 y 80 años: quienes caminaron rápido 40 minutos, tres veces por semana, terminaron con un hipocampo un 2% más grande que quienes hicieron estiramientos y tonificación.
- Alimentación: los especialistas remarcan el patrón MIND, una mezcla de las dietas mediterránea y DASH que incluye cereales integrales, vegetales de hoja y pescados grasos. No se trata de hacer magia con la comida sino de sumar nutrientes que ayudan a sostener la atención y la capacidad de almacenar recuerdos.
- Vínculos y aprendizaje: una conversación cara a cara obliga a escuchar, interpretar y recuperar experiencias; aprender un instrumento o un idioma nuevo exige memoria y atención sostenida. Son entrenamientos baratos, al alcance de cualquiera.
Le dejo un pedido concreto al municipio de Buenos Aires: que refuerce las caminatas guiadas por la costanera y los talleres gratuitos de idiomas y música para adultos mayores en los centros de salud de Palermo y de toda la ciudad. Si el cuidado de la memoria empieza en lo cotidiano, que el Estado ponga el andamiaje para que ningún vecino tenga que hacerlo solo.
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