Domingo, 27 de septiembre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Portada › Vida ›
Vida /

Mover el cuerpo también puede mover el deseo: lo que dice una especialista en suelo pélvico

Una fisioterapeuta advierte que caminar, hacer fuerza y descansar bien ayuda a la vida sexual, pero que abusar del entrenamiento sin recuperar energía puede jugarnos en contra.

Por Rocío AyalaSociedad y vida en la ciudad · 27 de septiembre de 2026 · hace 1 h

En la costanera, mientras una vecina de Barracas llamada Marta terminaba su caminata de las siete de la mañana, me quedé pensando en algo que parece obvio pero que pocos decimos en voz alta: mover el cuerpo también mueve la vida sexual. Una fisioterapeuta especializada en suelo pélvico, Erika Lydon, lo explica con una simpleza que se agradece: empezar con caminatas de quince minutos y elegir algo que uno pueda sostener en el tiempo suele ser más útil que lanzarse a rutinas heroicas que se abandonan a la semana.

Como referencia general para la mayoría de las personas, la especialista propone reunir 150 minutos de ejercicio aeróbico moderado por semana o 75 minutos de actividad intensa, sumados a dos jornadas de entrenamiento de fuerza. Es una pauta pensada para la salud integral, aclaró: no funciona como tratamiento del bajo deseo ni garantiza cambios en la libido, porque ahí también intervienen el estado emocional y la historia clínica de cada uno.

Antes de sumar ejercicios, atender las molestias

Lydon recomienda consultar a un profesional de salud o de fisioterapia de suelo pélvico si aparecen dolores o preocupaciones por el desempeño sexual. Esa musculatura sostiene estructuras de la pelvis y participa en la función sexual, pero no siempre necesita fortalecerse. A veces, justru, conviene aprender a relajarla.

“Los ejercicios de Kegel pueden servir en algunos casos y aumentar la tensión en otros. Si los músculos permanecen contraídos o tienen dificultades para relajarse, las relaciones pueden volverse dolorosas.”Erika Lydon, fisioterapeuta especializada en suelo pélvico

Los mecanismos que pueden sumar

  • Mejor circulación: el trabajo aeróbico favorece al corazón y los vasos sanguíneos, y facilita la llegada de sangre a los órganos sexuales, un flujo que interviene en la erección y en la excitación.
  • Menos estrés: la tensión sostenida puede apagar el interés sexual, mientras que el ejercicio ayuda a mejorar el ánimo y a facilitar la relajación.
  • Más energía y equilibrio hormonal: el entrenamiento de fuerza colabora con procesos vinculados a la energía, el estrés y las hormonas.
  • Descanso y recuperación: dormir mejor o sentirse menos presionado suele llegar antes que cualquier cambio físico.

Cuidado con pasarse de rosca

La propia Lydon advirtió que entrenar demasiado, sin alimentarse adecuadamente ni recuperar lo suficiente, puede afectar el deseo. Es un punto que vale repetir: el cuerpo también necesita descanso para que el deseo tenga dónde aterrizar. Lo dijo casi como al pasar, y por eso lo rescato: la cabeza y el cuerpo van juntos, y si uno de los dos queda en deuda, el otro lo nota.

El municipio debería, en mi opinión, abrir más espacios gratuitos de actividad física guiada para adultos en plazas y centros comunitarios, con profesionales que enseñen a moverse sin lesionarse y a escuchar las señales del propio cuerpo. Muchas vecinas como Marta, en Barracas, en La Boca o en Parque Patricios, ya caminan solas: falta que el Estado las acompañe con algo más que una vereda rota.

RA
Rocío AyalaSociedad y vida en la ciudad

Te puede interesar