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Viernes, 6 de noviembre de 2026
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Mucho antes de los decretos, el cine ya se hablaba en castellano

En 1932, en plena Segunda República, una película de Hollywood se dobló con un elenco totalmente español, en un estudio de Francia y con Luis Buñuel en la dirección de los ensayos.

Por Lautaro MaidanaCultura y chamamé · · hace 1 d
Mucho antes de los decretos, el cine ya se hablaba en castellano

Antes de que ninguna norma obligara a hacerlo, el cine ya se doblaba al español. En 1932, durante la Segunda República, se completó el primer doblaje con elenco íntegramente español de “Entre la espada y la pared” (“Devil and the Deep”), protagonizada por Gary Cooper, Charles Laughton y Cary Grant. Los ensayos estuvieron a cargo de Luis Buñuel, que llegaba con el crédito de “Un perro andaluz” y “La edad de oro” bajo el brazo.

Un problema que la industria no había resuelto

Cuando el cine mudo dejó lugar al sonoro, los estudios se encontraron con una pregunta difícil: cómo llevar la misma película a mercados que hablaban idiomas distintos. La primera respuesta fueron las versiones paralelas. Se usaban los mismos decorados y el mismo guion, se cambiaban actores y director, y las escenas se repetían en otro idioma, generalmente de noche. Así se rodaron títulos como “Drácula” o “La voluntad del muerto”, filmados al mismo tiempo en inglés y en español. El sistema era caro y difícil de sostener, y pronto quedó de lado.

El doblaje apareció entonces como una salida casi inevitable. El primer registro histórico es de 1928, en Alemania, aunque los detalles de ese caso son confusos e incompletos. En el mercado hispanohablante, el antecedente más temprano fue “Rio Rita”, en 1929, doblada en Los Ángeles con actores latinos y españoles. Aun así, algunas salas la proyectaron subtitulada, porque los sistemas de sonido de la época todavía fallaban.

El hito de 1932 y lo que vino después

Lo que hizo distinta a “Entre la espada y la pared” fue que su elenco de doblaje era exclusivamente español. El trabajo se hizo en Joinville-Le-Pont, Francia, y Buñuel, ya una figura del cine de vanguardia europeo, acompañó la dirección de los ensayos. Un año más tarde, en 1933, abrió en España el primer estudio dedicado solo al doblaje, conocido como T.R.E.C.E. En un país donde entre el 25 y el 30 por ciento de la población era analfabeta, el doblaje tenía una ventaja práctica clara sobre los subtítulos: cualquier espectador podía seguir la película sin necesidad de leer.

No todos recibieron el avance con entusiasmo. En 1943, el crítico Alberto Garcilópez escribió en la revista Primer Plano una frase que todavía hoy llama la atención por lo tajante:

“El doblaje, como sistema, es monstruoso. Pero, además, es el suicidio de nuestro cine.”Alberto Garcilópez, en la revista Primer Plano (1943)
LM
Lautaro MaidanaCultura y chamamé

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