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Pedalear entre espejos de agua: la Ruta de los Siete Lagos, un clásico que se reinventa sobre dos ruedas

El corredor de 110 kilómetros entre Villa La Angostura y San Martín de los Andes suma cada vez más adeptos al turismo en bicicleta, con opciones para todos los perfiles y una ventana ideal entre noviembre y abril.

Por Patricia ZalazarTurismo y ambiente · 5 de septiembre de 2026 · hace 1 d

Algo parecido a lo que ocurre en los esteros del Iberá, donde el visitante se entrega al ritmo lento del paisaje y deja atrás la prisa de las ciudades, empieza a repetirse sobre el asfalto cordillerano. La Ruta de los Siete Lagos, ese trazado emblemático que atraviesa los parques nacionales Lanín y Nahuel Huapi en la provincia de Neuquén, dejó de ser patrimonio exclusivo del turismo en automóvil y hoy se reinventa como un itinerario cada vez más convocante para los amantes de la bicicleta. La periodista Patricia Zalazar, desde la sección Turismo y ambiente, repasa modalidades, costos y recomendaciones para quienes estén considerando sumarse a esta experiencia.

Un recorrido con identidad propia

El tramo de 110 kilómetros que une Villa La Angostura con San Martín de los Andes discurre por el corazón de la Patagonia neuquina y enlaza, como su nombre lo anticipa, los lagos Lácar, Machónico, Falkner, Villarino, Escondido, Correntoso y Espejo. A lo largo del camino, los ciclistas atraviesan miradores sobre el agua, bosques de coihues y lengas, cascadas y valles amplios que enmarcan un paisaje difícil de igualar. Frente al relato del turismo masivo, que en ciertos puntos del circuito argentino se traduce en colas y aglomeraciones, esta ruta ofrece la posibilidad de un contacto más pausado y personal con la naturaleza, sin por eso renunciar a la comodidad de una logística bien armada.

Dos modalidades para llegar al mismo destino

  • Viaje autónomo: se retira la bicicleta en San Martín de los Andes con un pequeño trailer que incluye casco, inflador, cámaras de repuesto, kit de parches, herramientas, candado y chaleco reflectivo, y se devuelve en Villa La Angostura. La duración habitual es de tres días y dos noches, con campings señalados en un mapa provisto por la empresa de alquiler.
  • Tour organizado desde Bariloche: contempla cinco días e incluye el Circuito Chico, Paso Córdoba, Laguna Rosales y los Arrayantes antes de encarar la Ruta de los Siete Lagos. Los grupos oscilan entre 30 y 40 personas y cuentan con guías, mecánicos y vehículo de apoyo, además de la opción de bicicletas eléctricas. Es la modalidad preferida por los viajeros mayores de 50 años.
  • Operadores con itinerarios flexibles: hay propuestas de dos, tres y cuatro días que salen desde Villa La Angostura hacia San Martín de los Andes, con logística previa y posterior cubierta por la empresa.

Preparación física y alimentación, las claves silenciosas

Los testimonios recogidos entre quienes ya completaron el recorrido coinciden en que no es necesario ser un ciclista de alto rendimiento, aunque sí resulta imprescindible contar con un mínimo de estado físico. Quienes lo hicieron advierten que el segundo día suele ser el más exigente, por la acumulación de kilómetros y los desniveles del terreno. Para los lectores que habitan en zonas llanas, como el área metropolitana de Buenos Aires, los operadores sugieren encarar un entrenamiento de cinco o seis meses con foco en la fuerza de piernas, complementar el pedaleo en bicicleta fija con salidas en calle para acostumbrarse al esfuerzo real y dedicar tiempo a practicar el manejo de cambios y piñones. La alimentación, coinciden los organizadores, cumple un papel central: una dieta rica en proteínas e hidratos de carbono, sostenida antes y durante el recorrido, ayuda a mantener el rendimiento a lo largo de los 110 kilómetros.

Cuándo conviene subirse a la bici

La ventana más recomendable para encarar la Ruta de los Siete Lagos en bicicleta se extiende de noviembre a abril, cuando el clima cordillerano ofrece temperaturas más benévolas y días más largos. Dentro de ese rango, los operadores consultados sugieren evitar enero, el mes de mayor caudal turístico en la región, y privilegiar las semanas de noviembre, diciembre o marzo para disfrutar el camino con menos aglomeraciones y una experiencia más cercana al espíritu de silencio que la montaña suele reclamar. Patricia Zalazar, desde la sección Turismo y ambiente, recomienda planificar con tiempo, reservar la modalidad elegida con anticipación y llegar a la Patagonia con la forma física adecuada para transformar un viaje en bicicleta en una de las experiencias más memorables del calendario turístico argentino.

PZ
Patricia ZalazarTurismo y ambiente

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