Por qué la idea de cerebros "racionales" y "creativos" no se sostiene: un estudio masivo lo desmiente
Una investigación con más de mil participantes y la lectura de una psicóloga de Cleveland Clinic revientan la clasificación popular: no hay un hemisferio que gobierne la personalidad. Lo que sí existe es especialización local, y mucha comunicación entre las dos mitades.
La costecita del Riachuelo, a esta altura, ya me conoce bien: cada lunes termino el café con algún vecino de Barracas o La Boca que me cuenta la teoría que leyó por ahí. El otro día, Don Eduardo, que hace cuarenta años carga cajones en el mercado, me preguntó muy serio si era cierto que él era "de cerebro derecho" porque siempre le gustó arreglar motores. Le dije que se quedara tranquilo: eso que le vendieron no tiene asidero científico. Y como me parece que la duda le cabe a más de uno, vale la pena contarlo bien.
La clasificación que se hizo famosa divide a la gente en "cerebro izquierdo" (analíticos, racionales, ordenados) y "cerebro derecho" (creativos, intuitivos, soñadores). Circula en cuestionarios de internet, en escuelas y en sobremesas familiares. El problema es que no hay evidencia real que la respalde.
Lo que sí es verdad (y lo que se exageró)
Arrancamos por el piso firme: los dos hemisferios no hacen exactamente lo mismo. El izquierdo tiene un papel central en el lenguaje y maneja los movimientos del lado derecho del cuerpo. El derecho se luce más en lo visual y espacial y comanda la mitad izquierda. Esa distribución existe y está documentada. Lo que no existe es el salto lógico que dice "entonces, según cuál domine, sos de un tipo o de otro".
Un estudio publicado en PLOS ONE trabajó con mil once personas de entre 7 y 29 años y mapeó la conectividad cerebral en reposo. Encontró regiones con lateralización: áreas de en el lado izquierdo y redes de atención en el derecho, entre otras. Pero, atención, no apareció ningún patrón que mostrara que en cada individuo un hemisferio le gane al otro de manera consistente. La especialización, cuando aparece, es local, de redes específicas, no global.
“Las fortalezas individuales no prueban que una mitad del cerebro gobierne la personalidad.”Grace Tworek, psicóloga de Cleveland Clinic
Las dos mitades, además, están en contacto permanente. Se entienden a través del cuerpo calloso, un manojo de fibras nerviosas que funciona como puente. Esa comunicación constante es lo que permite cosas tan comunes como mantener una conversación, donde al mismo tiempo se procesan palabras, se interpreta el tono, se leen gestos y se atiende al clima emocional.
De dónde salió la confusión
El origen del mito está en un caso médico concreto: pacientes a los que se les cortó el cuerpo calloso para frenar crisis de epilepsia muy severas. Esos estudios, de mediados del siglo pasado, sirvieron para entender diferencias entre hemisferios. Pero no describen cómo funciona un cerebro sano e íntegro, así que no se pueden usar como base para clasificar a la población general.
La propia Unesco encendió la alarma: llevar estas ideas al aula puede condicionar las expectativas sobre los chicos. Etiquetarse como "poco creativo" por creerse analítico, o como "desorganizado" por asumirse artístico, desalienta prácticas que, en realidad, se entrenan y se desarrollan con esfuerzo. No son dones laterales, son habilidades que se cultivan.
Así que, Don Eduardo, le respondo en la próxima_costanera: lo que distingue a alguien que repara motores no es un hemisferio, sino años de práctica, curiosidad y un montón de horas con las manos en el block. La ciencia, esta vez, le da la razón al oficio.
