Una final con todos los condimentos: Rosario Central se consagró en la Supercopa Internacional y Estudiantes se fue envuelto en reclamos
El equipo rosarino se impuso 3-1 en Santiago del Estero con un penal convertido por Ángel Di María tras la intervención del VAR, en un partido que terminó con incidentes dentro y fuera de la cancha y con fuertes cuestionamientos al arbitraje de Darío Herrera.
Rosario Central volvió a escribir un capítulo relevante en su historia reciente al consagrarse campeón de la Supercopa Internacional, luego de vencer por 3-1 a Estudiantes de La Plata en una final disputada en el estadio Madre de Ciudades, en Santiago del Estero. El encuentro, que se esperaba como una definición de alto vuelo futbolístico, terminó atravesado por decisiones arbitrales, protestas airadas y episodios de violencia que empañaron el cierre de la jornada.
El historial entre ambos clubes tiene un antecedente inmediato que todavía resonaba en el ambiente: el cruce correspondiente a los play-offs del torneo Clausura, en el que los jugadores de Estudiantes recibieron de espaldas al conjunto rosarino, poco después de que la AFA lo proclamara campeón de la Tabla Anual a fines de noviembre de 2025. Aquel partido quedó en manos del elenco platense, con un gol de Cetré, y el defensor Ignacio Ovando había calificado esa actitud como una falta de respeto, un malestar que se reactivó en la previa de esta final.
Un penal que cambió el rumbo y desató la tormenta
Una de las acciones que motorizaron los reclamos del conjunto platense fue el penal sancionado por Darío Herrera por una infracción de González Pirez sobre Enzo Copetti en la entrada del área. El árbitro, tras revisar la jugada en el VAR, cobró la falta y Ángel Di María se hizo cargo del remate, que terminó en la red para poner en ventaja a Rosario Central. Esa decisión, según se desprende del desarrollo del partido, generó una inmediata queja de Estudiantes y abrió una sucesión de protestas que se extendieron hasta la ceremonia de premiación.
El equipo dirigido por Jorge Almirón sumó otros dos reclamos firmes: una infracción de Elías Verón contra Adolfo Gaich, por la que pidió una segunda tarjeta amarilla que nunca llegó, y una mano de Ignacio Ovando dentro del área que el árbitro no sancionó. Poco después de la falta sobre Gaich, el propio Almirón decidió reemplazar a Verón, quien ya estaba amonestado, en una movida que se leyó como preventiva frente a un eventual castigo mayor.
Como decía un viejo dirigente del fútbol argentino, las finales se ganan con juego, pero también se pierden con los detalles que el árbitro decide en una sola jugada. Esa frase volvió a escucharse en los pasillos del Madre de Ciudades una vez consumada la victoria de Rosario Central, en medio de la bronca de los jugadores de Estudiantes y de su presidente, Juan Sebastián Verón, quien desde la platea reaccionó al penal con una sonrisa y aplausos irónicos. Tras el encuentro, el exmediocampista volvió a reclamarle a Herrera y debió ser separado mientras se dirigía al árbitro en medio de un clima hostil.
Del campo al túnel: la violencia que nadie esperaba
El partido, que durante gran parte de su desarrollo mantuvo la intensidad propia de una final, terminó con un escenario que nada tenía que ver con el deporte. Una vez finalizado el encuentro, integrantes de ambos planteles protagonizaron agresiones que comenzaron dentro del campo de juego y continuaron en el túnel hacia los vestuarios. Las imágenes de empujones, insultos y corridas dejaron al descubierto una tensión que se venía acumulando desde los primeros reclamos arbitrales y que se desbordó cuando el reloj marcó el final.
Premiación con sabor amargo
La ceremonia de entrega de medallas también reflejó el malestar del conjunto platense. Aunque la presencia de los futbolistas de Estudiantes quedó en duda tras los incidentes, Juan Sebastián Verón les indicó a sus dirigidos que concurrieran a la ceremonia. Cuando Claudio Tapia, presidente de la AFA, entregó las distinciones al árbitro Darío Herrera y a sus asistentes, los jugadores del equipo platense respondieron con aplausos irónicos, en una escena que buscó dejar en evidencia el descontento con el desempeño del colegiado. Más tarde, en un gesto de deportividad, Verón felicitó a Rosario Central por la conquista, en un intento por descomprimir la situación.
Rosario Central y Estudiantes: números de un cruce caliente
- La final de la Supercopa Internacional se disputó en el estadio Madre de Ciudades, en Santiago del Estero, y marcó un nuevo cruce entre ambos clubes tras el antecedente de los play-offs del Clausura 2025, ganado por Estudiantes con gol de Cetré.
- El penal decisivo fue sancionado por una infracción de González Pirez sobre Enzo Copetti en la entrada del área, convertido por Ángel Di María tras la intervención del VAR.
- Estudiantes acumuló al menos tres reclamos puntuales al arbitraje de Darío Herrera: el penal, la falta de Elías Verón a Adolfo Gaich sin segunda amonestación y una mano de Ignacio Ovando dentro del área no sancionada.
- El presidente Juan Sebastián Verón protestó desde la platea durante el partido y volvió a reclamar al árbitro al finalizar el encuentro, por lo que debió ser separado por sus colaboradores.
- Los incidentes se extendieron desde el campo de juego hasta el túnel hacia los vestuarios, con agresiones entre integrantes de ambos planteles que empañaron la consagración de Rosario Central.
Central terminó esta vez con el trofeo, en una definición atravesada por los reclamos y los incidentes que dejaron más preguntas que respuestas. El balance de la final, más allá del resultado deportivo, dejó en evidencia la necesidad de revisar los protocolos de seguridad y el funcionamiento del VAR en partidos decisivos, mientras el hincha de Rosario Central celebra un nuevo título y el de Estudiantes mastica una derrota que considera injusta, en un clásico moderno que, por estas horas, se mide tanto por goles como por declaraciones.
