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El café con wifi ya quedó viejo: ahora los bares ofrecen inteligencia artificial con la consumición

Una modalidad que crece en varios países lleva la infraestructura de IA al mostrador y la cobra junto con el café. ¿Qué hay detrás y cuánto rinde en la vida real?

Por Camila GaunaTecnología y ciencia · 19 de septiembre de 2026 · hace 2 h

Vamos por partes. En varios países empezaron a aparecer bares donde la cuenta no se cobra solo por el café o la cerveza: también te dan acceso a modelos de inteligencia artificial que corren en equipos del propio local. Vos llegás con tu notebook, te conectás y empezás a programar, generar contenido o analizar datos sin contratar una suscripción aparte.

El mecanismo de ingreso es bien simple: un código QR, una red local o el sistema que disponga cada dueño. Desde allí, tu computadora usa la capacidad de procesamiento que está instalada físicamente en el bar. En la mayoría de los casos el uso se mide por tokens, aunque hay locales que lo dejan abierto mientras el cliente siga sentado. Eso sí: las condiciones cambian de lugar en lugar.

Lo que encontrés, según el bar

  • Aplicaciones puntuales: algunos locales están armados para tareas específicas, como generar texto o imágenes.
  • Infraestructura abierta: otros ofrecen capacidad de cómputo más general, para que cada uno arme su propio flujo de trabajo.
  • Tiempo de uso variable: hay quienes consumen por tokens y quienes dejan el acceso libre mientras dure la permanencia.

El formato se parece bastante a un coworking. Mesas, wifi y, ahora, GPU en el mostrador. Por eso se llena de gente que necesita esas herramientas para sus proyectos: estudiantes, desarrolladores, investigadores y emprendedores que, en lugar de pagar un servicio en la nube, se toman un cortado y se sientan a trabajar.

Ojo con esto: detrás de la barra hay costos serios. Mantener equipos que corren modelos grandes no es lo mismo que tener una notebook con Spotify. Hay que comprar el hardware, pagar la electricidad que se dispara y ocuparse de la refrigeración para que todo no se queme. Por eso el precio del café en estos lugares suele ser otro cantar.

La movida ya tiene locales en Estados Unidos, Inglaterra, Japón, Alemania y China, cada uno con su propia vuelta. La bebida deja de ser el centro y pasa a ser la llave de entrada a un servicio que, en cualquier otro lado, te costaría una suscripción aparte.

¿Vale la pena?

Si ya pagabas una suscripción mensual por usar IA, el café te puede salir caro. Pero si necesitás hacer tareas puntuales, probar modelos o simplemente ver qué onda, la propuesta rinde: por el precio de unas medialunas y un café te llevás procesamiento real y un escritorio donde sentarte a probar.

CG
Camila GaunaTecnología y ciencia

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