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El truco de la taza caliente que puede refrescarte en pleno verano

Un profesor especializado en bienestar explica por qué tomar un té o un café en un ambiente seco y ventilado puede terminar siendo más refrescante que un vaso con hielo, y por qué la hidratación sigue mandando por encima de la temperatura del líquido.

Por Rocío AyalaSociedad y vida en la ciudad · 17 de septiembre de 2026 · hace 16 h

El termómetro pasa los treinta, la rambla está explotada de gente buscando un poco de aire y cualquiera diría que lo único que refresca es un vaso bien frío con hielo. Pero hay una idea que vuelve cada verano y que, según el profesor John Tregoning, especialista en bienestar, tiene su lógica: tomar algo caliente en un ambiente seco y con buena circulación de aire puede ayudar a perder calor. La condición es una sola: que el sudor que el cuerpo produce pueda evaporarse de verdad.

Lo escuché esta mañana en La Florida, charlando con Marta, que toma mate a las ocho de la mañana aunque el cielo ya esté blanco de calor. Ella jura que le baja la temperatura del cuerpo. Y la conversación de hoy le da la razón, al menos a medias, porque Tregoning aclara que la temperatura de la bebida importa menos que dos factores mucho más terretres: cuánta agua se repone y cómo está el aire que nos rodea.

Cómo funciona el balance entre calor y sudor

La explicación del profesor es bastante directa: cuando tomamos una infusión caliente, le estamos sumando calor al cuerpo. Como respuesta, el organismo activa la transpiración. Si ese sudor se evapora sobre la piel, se lleva consigo energía térmica y el balance termina siendo favorable, es decir, refresca. Si, en cambio, el sudor queda pegado a la piel, empapa la remera o resbala en gotas, se pierde agua sin que aparezca el alivio buscado.

  • En un ambiente seco y con corriente de aire, la evaporación se completa y la bebida caliente puede terminar enfriando el cuerpo.
  • En un ambiente húmedo y sin ventilación, el sudor no se evapora y el calor que aportó la infusión se acumula en el organismo.
  • La humedad alta y la falta de circulación son los dos factores que arruinan el efecto refrescante del sudor.
  • Las bebidas frías dan una sensación inmediata de alivio, pero su efecto sobre la temperatura corporal es pasajero.
  • Ninguna temperatura de bebida funciona mejor en todos los contextos: depende del lugar y del aire que circula.

Tregoning es categórico en un punto: la hidratación gana por goleada. Da igual si el vaso tiene hielo, si está a temperatura ambiente o si sale hirviendo del termo. Lo que el cuerpo necesita durante una ola de calor es reponer líquido de manera frecuente. Elegir una u otra temperatura es, en gran medida, una cuestión de gusto y de contexto.

El aire que rodea la taza vale tanto como el líquido

El gran protagonista termina siendo el aire. Una brisa en la costanera, un ventilador encendido en el living o una ventana abierta cambian por completo el resultado. Por eso, tomar un café caliente en una plaza ventilada puede sentirse refrescante, mientras que esa misma taza dentro de una cocina cerrada y húmeda solo suma grados al termómetro corporal.

“La prioridad es reponer líquidos de manera frecuente. La temperatura de la taza o del vaso tiene un papel secundario frente a la hidratación y las condiciones del ambiente.”John Tregoning, profesor especializado en bienestar

Después de charlar con Marta y de repasar lo que dice Tregoning, me queda una sensación compartida con cualquier vecino del barrio: el alivio en pleno enero no depende tanto de lo que hay en la taza como del aire que circula alrededor. Y aunque a veces la tentación sea llenarse de hielo el vaso hasta el borde, lo que sostiene el cuerpo en pie durante una semana de treinta y pico de grados es el hábito simple, casi aburrido, de tomar líquido seguido. Al municipio le dejo un pedido concreto: que en los espacios públicos de La Florida y de toda la costanera se garantice agua potable accesible y bancos con sombra reparadores de viento, porque de poco sirve discutir la temperatura del mate si después no hay un árbol o un ventilador donde refugiarse.

RA
Rocío AyalaSociedad y vida en la ciudad

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