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Escapadas cortas, cerca de casa y a menudo: una receta de bienestar al alcance de la mano

Un estudio australiano con más de mil doscientos turistas encontró que los viajes breves y frecuentes favorecen la satisfacción con la vida, sobre todo en quienes menos herramientas tienen para sobrellevar los golpes de la rutina

Por Rocío AyalaSociedad y vida en la ciudad · 21 de septiembre de 2026 · hace 5 h

Vine a la costanera a charlar con Daniela, que siempre se acomoda en el mismo banco a mirar el río antes de empezar el día. Me contó que los fines de semana se escapa a una localidad cercana de la costa, vuelve con el cuerpo cambiado y la cabeza ordenada. Cuando le dije que un estudio acababa de darle la razón, se río: "Algo ya sospechaba, pero ahora que lo dice la universidad, me quedo más tranquila".

Lo que encontró la investigación

El trabajo, realizado por la Universidad de Sunshine Coast, en Australia, y encabezado por el profesor asociado Rory Mulcahy, reunió datos de más de mil doscientos turistas australianos relevados en tres momentos entre 2020 y 2023. Analizó cómo se relacionan la frecuencia de los viajes de ocio, la felicidad, la capacidad de sobrellevar problemas y la satisfacción con la vida.

La idea central es bastante aireada: para cortar la rutina, no hace falta un viaje largo ni gastar una fortuna. Las salidas recreativas cortas y cercanas al lugar donde uno vive también pueden aportar bienestar, y los beneficios no se quedan solamente en los días de vacaciones.

“Conocer lugares, acercarse a otras culturas y participar en actividades placenteras ofrece oportunidades para desarrollar recursos personales duraderos”Rory Mulcahy, profesor asociado de la Universidad de Sunshine Coast
  • No todos aprovechan igual: los efectos fueron más marcados en personas que se perciben como más vulnerables o con menos herramientas para enfrentar situaciones adversas.
  • En cambio, quienes ya contaban con recursos de afrontamiento moderados o altos mostraron cambios menores.
  • La explicación se apoya en la idea de que las emociones agradables amplían las formas de pensar y de actuar, y ayudan a sumar recursos personales que quedan para el futuro.
  • Como sugerencia práctica, los investigadores proponen experiencias acompañadas, con visitas guiadas, traslados y actividades de inicio como caminatas, kayak o escalada básica.

Los límites que hay que tener en cuenta

Antes de sacar conclusiones definitivas, conviene marcar los bordes del estudio. Todos los encuestados eran turistas australianos y el período analizado coincidió con las restricciones por la pandemia, lo que puede haber modificado tanto la cantidad como el tipo de escapadas realizadas. Los propios autores aclararon que los resultados requieren investigaciones en otros países antes de poder extrapolarlos.

Dicho esto, a mí la conclusión me dejó pensando. En el barrio donde vivo conozco mucha gente que no puede tomarse una licencia larga ni juntar el dinero para un destino exótico, pero sí puede reservar un fin de semana en un pueblo serrano o una escapada a la costa. Si además ese viaje le devuelve herramientas para bancar mejor los momentos difíciles, la cuenta empieza a cerrar sola.

Por eso le pediría al municipio que facilite este tipo de salidas para los vecinos que menos margen tienen: micro de cercanía a bajo costo, actividades guiadas y gratuitas en reservas naturales cercanas y acuerdos con hospedajes familiares para fines de semana cortos. Una política pública así, simple y concreta, podría traducir en bienestar real lo que el paper australiano apenas empieza a esbozar.

RA
Rocío AyalaSociedad y vida en la ciudad

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