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La esquina de Sarmiento y Troilo recupera su pulso: Río Café Bar reabre sus puertas con la cocina de un bodegón

Después de poco más de un mes cerrado, el local de Almagro volvió a funcionar el 21 de septiembre con nuevos responsables, pastas elaboradas en el sótano y una carta que extiende la propuesta de cafetería hacia platos de bodegón, con milanesas desde $18.500 y un bife de chorizo para compartir a $56.000.

Por Patricia ZalazarTurismo y ambiente · 26 de septiembre de 2026 · hace 1 h

En el corazón del barrio de Almagro, a la altura del 4.699 de la avenida Sarmiento, en la esquina con Aníbal Troilo, volvió a encenderse una cocina que llevaba varias semanas a oscuras. Río Café Bar reabrió sus puertas el lunes 21 de septiembre y lo hizo con una transformación que excede la mera reanudación del servicio: incorporó una carta de bodegón, amplió el horario hasta la medianoche y sumó pastas de elaboración propia que se producen en un sector del sótano que permanecía inutilizado.

La propuesta busca ocupar un lugar intermedio entre la cafetería clásica y la mesa de fondo, esa tradición porteña que todavía sobrevive en los barrios. De lunes a sábado, el local atiende desde las 7 hasta la medianoche, mientras que los domingos reduce su funcionamiento a la franja matinal, de 8 a 12. Quienes se acerquen en horario de desayuno pueden optar por las tortillas a $15.000 o los buñuelos a $14.000, dos cifras que dan cuenta de un menú pensado para sostener el consumo cotidiano del barrio.

La carta: entre la milanesa con guarnición y el bife para compartir

  • Milanesas desde $18.500, con guarnición incluida, en distintas variantes.
  • Tortillas a $15.000 y buñuelos a $15.000, según la opción, como propuestas de entrada o para compartir.
  • Bife de chorizo para dos personas con huevos, morrón y papas fritas, a $56.000.
  • Postres caseros: flan, tiramisú y panqueques.
  • Pastas elaboradas en el sótano del local, con producción propia.

El cambio más visible está en la cocina, pero también alcanzó al salón. El rosa de las paredes y la palmera pintada que caracterizaban al viejo Río Café Bar dieron paso a una paleta de tonos amarillos y a una barra de madera que reorganiza la mirada del visitante. Rodrigo, uno de los nuevos responsables del emprendimiento, explicó que la intervención incluyó la modernización de un sector que, durante la gestión anterior, tenía poca actividad, y que ahora concentra la elaboración de las pastas.

“Las negociaciones con el propietario anterior se venían estirando desde hacía ocho o nueve años; la transición se demoró mucho más de lo previsto y, finalmente, terminó de cerrarse en las semanas recientes, con el local reabierto bajo una conducción renovada.”Rodrigo, uno de los nuevos dueños de Río Café Bar

La historia reciente del bar quedó atravesada por una ausencia. Carlos, el dueño que había conducido el negocio durante 35 años, murió días antes de la reapertura. Los nuevos responsables decidieron colocar una fotografía suya junto a la puerta como homenaje, con la intención de que pudiera verla al regresar al local. El gesto condensa el tono de una esquina que cambia de manos sin cortar del todo con su pasado.

En un contexto donde la conversación sobre el turismo en la Ciudad de Buenos Aires suele girar en torno a los circuitos masivos y a la concentración de visitantes en unos pocos puntos, la reapertura de un bodegón de barrio ofrece una lectura distinta: la de una cocina pensada para el vecino, con pastas hechas en el lugar y una carta de precios que se mide en miles de pesos y no en dólares. La temporada recomendada para visitarlo coincide con la que ya empezó: la primavera porteña, cuando la ciudad recupera el movimiento de mesas en las veredas y las esquinas vuelven a poblarse de conversaciones a la salida del trabajo.

PZ
Patricia ZalazarTurismo y ambiente

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