La huella del Carqueque: 82 kilómetros sin asfalto entre Malargüe y la cordillera mendocina
Un camino de montaña sin número de ruta ni señalización convencional conecta Malargüe con Valle Noble a través de quebradas, puestos ganaderos y los Castillos de Pincheira. La travesía exige vehículo adecuado, lectura del clima y respeto por la estepa.
A unos pocos kilómetros al oeste de Malargüe, donde la ciudad empieza a perder altura y la diagonal pampeana se disuelve en el primer escalón de la cordillera, comienza una de las huellas más singulares del sur mendocino. El llamado Camino del Carqueque, registrado en documentación oficial bajo las denominaciones de Camino El Carqueque y circuito Castillos de Pincheira/Carqueque, mide 82,8 kilómetros y carece de número de ruta asignado, de asfalto y de estaciones de servicio a lo largo de su trazado. Tampoco dispone de cartelería turística convencional: quien lo transita debe guiarse por referencias geográficas, por el estado de la huella y por la experiencia de quienes ya lo recorrieron. La propuesta dialoga, sin proponérselo, con un modo de viajar cada vez más buscado por quienes desconfían del turismo masivo: aquel que admite la incomodidad como parte del paisaje y entiende que la baja infraestructura es, a la vez, la garantía de que el lugar aún no fue domesticado.
El arranque desde Malargüe y la parada en los Castillos de Pincheira
El recorrido se inicia en la ciudad de Malargüe, cabecera departamental del sur mendocino, y avanza hacia el oeste por una huella que en pocos kilómetros empieza a ganar altura. A menos de 30 kilómetros del casco urbano aparece la primera parada de referencia del itinerario: los Castillos de Pincheira, un conjunto de torres, murallas y agujas esculpidas por siglos de erosión sobre materiales sedimentarios y volcánicos. El sitio integra una reserva natural cuyo objetivo central incluye proteger la cuenca alta del río Malargüe, una de las particularidades hidrológicas más notables de la provincia: se trata de la única cuenca endorreica de Mendoza, cuyas aguas no desembocan en el océano Atlántico ni en el Pacífico, sino que se vinculan con la laguna de Llancanelo, uno de los grandes humedales del sur provincial. El nombre del paraje remite a los hermanos Pincheira, Antonio, Santos, Pablo y José Antonio, quienes comandaron una banda armada de varios centenares de efectivos que operó entre Chile y la Argentina durante las guerras posteriores a la Independencia y utilizó estos territorios como zona de refugio y de vigilancia. La organización fue desarticulada en 1832 por fuerzas chilenas al mando del general Manuel Bulnes.
El Portezuelo, la altura y los cambios bruscos de clima
Pasado el sector de los castillos, la huella asciende con pendiente marcada hacia el Portezuelo del Carqueque, donde la altura máxima ronda los 2.800 metros sobre el nivel del mar. En ese tramo las condiciones pueden modificarse de manera abrupta: mientras en Malargüe domina el cielo despejado y la temperatura templada de la estepa, en el paso puede nevar incluso en meses en los que el calor persiste en el llano. La inestabilidad se traslada al piso: el suelo puede mostrarse firme en una curva y convertirse en barro profundo cien metros más adelante, lo que vuelve indispensable circular con vehículo adecuado, con neumáticos en buen estado y con la decisión de detenerse si las condiciones se tornan riesgosas.
El final del recorrido: el Puente Amarillo y los cruces hacia la cordillera
- El descenso desde el portezuelo conduce al Puente Amarillo, punto donde la huella desemboca en la Ruta Provincial 226.
- Desde ese cruce es posible continuar hacia Valle Noble, hacia El Azufre y, más al sur, hacia el Paso Internacional Planchón-Vergara.
- En el mismo nudo vial se puede girar hacia la localidad de Las Loicas y desde allí retomar la Ruta Nacional 145, que conecta con la Ruta Nacional 40.
- El Carqueque acorta en aproximadamente 70 kilómetros la vinculación entre Malargüe y ese sector cordillerano respecto del circuito habitual por rutas asfaltadas.
- A lo largo del trazado se atraviesa una zona con actividad ganadera de vera, con puestos dispersos y áreas donde el alambrado y las aguadas marcan el pulso del trabajo rural en la montaña.
La temporada recomendada para intentar el recorrido es el verano austral, cuando las ventanas de buen clima se prolongan y la nieve tiende a retirarse del paso. Aun en esos meses conviene informarse antes de salir sobre el estado de la huella, llevar provisiones suficientes, combustible de reserva y comunicarse con el municipio de Malargüe o con guías locales para conocer las condiciones vigentes. Patricia Zalazar, Turismo y ambiente.
