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Le metieron el cerebro de una mosca a un mail y al Doom: qué se sabe del experimento

Una reconstrucción digital del sistema nervioso de la Drosophila, con más de 166.000 neuronas, se usó para clasificar correos, mover un personaje del Doom y tomar decisiones financieras simuladas. Los resultados son prometedores pero todavía muy preliminares.

Por Camila GaunaTecnología y ciencia · 19 de septiembre de 2026 · hace 1 h

Acá me prestan una nota sobre ciencia y, como soy curiosa, no me queda otra que meterme. Resulta que un grupo de investigadores digitalizó el sistema nervioso entero de una mosca de la fruta, lo enchufó a varias pruebas informáticas y obtuvo resultados que, sin ser estratosféricos, dan para pensar. Lo cuento con mis palabras, sin promesas exageradas.

El modelo se llama MaleCNS v1.0 y, atención, no es un dibujito bonito: contiene más de 166.000 neuronas, unos 125 millones de conexiones y cerca de 11.700 tipos celulares. En su elaboración participaron gente de Google Research, el HHMI Janelia Research Campus, Harvard y Princeton. Abarca el cerebro completo de un macho adulto de Drosophila y también su cordón nervioso, lo que permite observar cómo se conectan los estímulos que llegan con las respuestas que salen.

Clasificar mails: el 80 % de una red chica

Una de las pruebas más concretas fue ordenar correos electrónicos. La simulación alcanzó, según el material de base, aproximadamente el 80 % de la precisión de una pequeña red neuronal artificial convencional. Ojo con esto: ese número no es una tasa de aciertos sobre el total de mensajes, sino un rendimiento relativo frente a un sistema mucho más simple. Sirve para dimensionar, no para gritar victoirear.

Doom y una cartera de cripto, todo con el mismo conectoma

El ingeniero Alex Wormuth fue uno de los que llevó el experimento al terreno gamer. Conectó la simulación con el clásico Doom: las imágenes de la pantalla se transforman en estímulos para las neuronas sensoriales, circulan brillo y color por la red y terminan traduciéndose en acciones de control. Como si fuera poco, agregó señales de refuerzo en ciertas células dopaminérgicas cuando el personaje recibe daño sin morir. Un estímulo negativo, a la moscarda.

La misma lógica la trasladó a Stonkfly, un proyecto que mira gráficos financieros para decidir operaciones con criptomonedas dentro de una cartera virtual. Las ganancias activan una señal asociada a 15 células; las pérdidas estimulan otras dos, vinculadas con respuestas aversivas. Reitero lo que dice el material: es un uso experimental, sin resultados firmes que permitan evaluarla como herramienta de inversión. O sea, ni se les ocurra mover la plata basándose en esto.

  • Super Mario 64: otros desarrolladores probaron el modelo sobre el fontanero.
  • Beat Saber: también se usó el conectoma para cortar bloques al ritmo de la música.
  • Salas de escape virtuales y creación de tipografías completan el menú de experimentos.

Para lograr esas aplicaciones hay que agregar una simulación encima del conectoma, que es el mapa que registra cómo se enlazan las neuronas entre sí. La reconstrucción original se obtuvo a partir de millones de imágenes de secciones extremadamente delgadas del sistema nervioso, fotografiadas con microscopía electrónica.

Mi veredicto

Me parece un hallazgo fascinante y, al mismo tiempo, una prueba de lo que falta. Las simulaciones son más lentas y menos precisas que las redes artificiales diseñadas a medida para cada tarea. Lo valioso está en otra parte: en entender cómo procesa información una estructura biológica completa. ¿Vale la pena seguir de cerca el MaleCNS v1.0? Sí, sobre todo si te copa la intersección entre neurociencia y software. ¿Sirve para reemplazar a una IA de verdad? Ni cerca, por ahora.

CG
Camila GaunaTecnología y ciencia

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