Maipú propone una escapada entre caminos rurales, historia y sabores bonaerenses
A 275 kilómetros de la ciudad de Buenos Aires, la localidad combina paseos a caballo, pesca en la laguna Kakel Huincul y una oferta gastronómica de raíces criollas.
Por Patricia Zalazar, Turismo y ambiente.
A mitad de camino entre Buenos Aires y la costa atlántica, Maipú ofrece una alternativa para quienes buscan conocer el paisaje rural sin el ritmo de los destinos más concurridos. El acceso por carretera es directo: la Autovía 2 llega hasta la entrada de la ciudad, a 275 kilómetros de Buenos Aires, en un viaje que puede hacerse en menos de tres horas. También se puede tomar el tren Roca desde Constitución, con un recorrido de cuatro horas y cuarto y pasajes desde 16.900 pesos en los días de menor demanda.
Historia local y recorridos a caballo
En el centro, el Museo Regional Kakel Huincul reúne en siete salas documentos y objetos que permiten conocer la historia de la zona. Entre sus espacios más visitados está el Patio de Carruajes, donde se exhiben una carroza fúnebre y un vehículo Ford de 1928. A poca distancia se encuentran la parroquia Nuestra Señora del Rosario, el cine teatro de la Sociedad Italiana de Socorros Mutuos y el Centro Cultural Leopoldo Marechal, sitios que el escritor frecuentaba para trabajar y descansar.
Fuera del casco urbano, los caminos de tierra forman parte del circuito Los caminos del gaucho Melitón Fierro, que enlaza pulperías, postas centenarias y estancias. Las cabalgatas permiten recorrer ese entorno y conocer una propuesta vinculada con las tradiciones rurales de la región.
La laguna y la mesa maipuense
A 12 kilómetros al norte de la ciudad, la laguna Kakel Huincul recibe a quienes practican pesca deportiva de pejerrey y tararira, tanto desde un muelle de 200 metros como desde embarcaciones. El predio cuenta con zona de campamento, parrillas, habitaciones y casas para alojarse, además de alquiler de botes. La entrada general informada es de 7.000 pesos y los menores de nueve años ingresan sin cargo.
La gastronomía ofrece opciones para distintos gustos. Ama Gozua, abierto desde 1968, sirve un plato que combina chorizo artesanal de la zona, morcilla, papas y huevos de campo. Federico Ercoreca, sobrino de los fundadores, elabora los chacinados con la receta original. En Stylo, el cocinero Rubén Irigoy prepara bife de chorizo con papas, huevo, panceta y morrón, además de pastas caseras y picadas de mariscos.
Para pasar la noche, el Residencial Munich informa una tarifa de 36.000 pesos por persona. Quienes deseen sumar una salida tradicional pueden elegir diciembre, cuando la Agrupación Tradicionalista La Fortinera organiza una travesía de 20 kilómetros a caballo y en carruajes hasta la estancia El Yaraví, con almuerzo, fogón y música en vivo.
