Márquez tomó la palabra en Misano y dejó a Martín con la calculadora en la mano
El español de Ducati firmó el mejor registro de la primera práctica del Gran Premio de San Marino, con Bezzecchi a 60 milésimas y un Jorge Martín que terminó octavo en una jornada que vuelve a poner al campeonato bajo la lupa del piloto de Cervera.
Misano vuelve a ser una plaza donde el motociclismo se juega algo más que un fin de semana de carrera. El Misano World Circuit Marco Simoncelli, bautizado así en honor al piloto italiano fallecido en Sepang en 2011, es una de las escalas con mayor carga simbólica del calendario, y por eso cada registro allí se lee con lupa. En la primera práctica del Gran Premio de San Marino y de la Riviera de Rimini, el que habló primero fue Marc Márquez: el español de la Ducati oficial detuvo el cronómetro en 1 minuto 31 segundos y 468 milésimas, una marca que nadie pudo igualar a lo largo de la sesión.
El uno por uno de la cima de la tabla
- Marc Márquez (Ducati oficial): 1m31s468, líder de la sesión.
- Marco Bezzecchi (Aprilia oficial): a 60 milésimas, en el segundo lugar.
- Raúl Fernández (Trackhouse): tercero, por delante de Álex Márquez (Gresini) y Johann Zarco (Honda LCR).
- Pedro Acosta (KTM de fábrica): sexto, pese a una caída durante el turno que no le impidió reincorporarse a pista.
- Luca Marini (HRC Castrol): séptimo.
- Jorge Martín (Aprilia oficial): octavo, actual líder del campeonato.
- Fabio Quartararo (Yamaha) y Fabio Di Giannantonio (VR46): noveno y décimo, respectivamente.
El historial entre Márquez y Misano no es menor. Como decía un viejo dirigente del paddock, los circuitos italianos suelen sacar a relucir la mejor versión de los pilotos con apellido pesado, y Márquez no es la excepción. En las últimas temporadas el trazado romagnolo le ha deparado al de Cervera resultados importantes, tanto con Honda como ahora con la Ducati, y ese vínculo se sigue sosteniendo: ya en la jornada de apertura mostró un ritmo que le permitió escaparse, siquiera por unas pocas centésimas, del resto de la grilla.
Lo concreto es que detrás del seis veces campeón de MotoGP apareció Marco Bezzecchi, con la Aprilia del equipo oficial, a apenas 60 milésimas. La diferencia es de esas que se borran con una sola vuelta lanzada, y anticipa que la pelea por las primeras posiciones puede estar mucho más abierta de lo que el resultado parcial sugiere. Raúl Fernández, al frente del Trackhouse, completó un podio de sesión que habla bien del crecimiento del proyecto estadounidense con base en Europa y que además dejó por detrás a Álex Márquez y a Johann Zarco, con la Honda LCR.
Pedro Acosta, en tanto, protagonizó el susto de la tarde: una caída que obligó al murciano a reincorporarse a pista con la KTM de fábrica, aunque alcanzó a cerrar la práctica en el sexto lugar. Luca Marini, con la HRC Castrol, fue séptimo, y justo detrás apareció la gran referencia del fin de semana: Jorge Martín. El líder del campeonato, con la Aprilia oficial, terminó octavo en una sesión que dejó más preguntas que respuestas para el madrileño, obligado a recuperar terreno en los turnos siguientes si quiere sostener la punta del torneo.
El cierre lo firman Fabio Quartararo, con la Yamaha, y Fabio Di Giannantonio, con la VR46, dentro de un top ten que mezcló fábricas oficiales, equipos satélite y estructuras satélite de satélite, confirmando la paridad técnica con la que MotoGP arrancó esta segunda mitad del calendario. Como suele ocurrir en Misano, la práctica inaugural deja señales, pero no sentencias: la clasificación del sábado y la carrera del domingo pueden reordenar por completo el panorama, sobre todo cuando entren en juego la evolución del neumático y el estado de una pista que cambia vuelta a vuelta.
Una reflexión desde la grada
El hincha argentino, que sigue el MotoGP con devoción de tribuna, encuentra en esta jornada una postal conocida: un Márquez en estado de gracia y un Martín obligado a responder. La diferencia entre el uno y el octavo en una sola práctica no define un campeonato, pero sí le recuerda al aficionado que en Misano, donde la historia suele cobrar sus propias facturas, nadie puede dormirse en los laureles hasta que se apague el semáforo del domingo.
