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Marta Fort afila los cuchillos: clases full time, cenas con jurado propio y un asado familiar como carta de presentación

La hija de Ricardo Fort se prepara para debutar en MasterChef Celebrity con una rutina exigente: practica a diario con un chef, prueba cada plato con invitados y se inclina por la entraña como plato signature. En paralelo, sigue al frente de su programa de streaming y no descarta probar suerte en el teatro, el mismo escenario donde brilló su padre.

Por Lautaro MaidanaCultura y chamamé · 21 de septiembre de 2026 · hace 5 h

Me imagino la escena casi como si la estuviera viendo: la cocina a pleno, ollas que todavía están frías pero que en un rato van a empezar a burbujear, y Marta Fort con el delantal puesto, atenta a cada indicación del chef que la entrena día a día de cara a su desembarco en MasterChef Celebrity. Es que la chica no se guardó nada y contó, con esa manera tan frontal que la caracteriza, cómo está viviendo esta previa al concurso gastronómico más famoso del país: una rutina que mezcla clases privadas, ensayos caseros con público propio y, claro, unos cuantos nervios que ella misma se encarga de confesar.

Diez comensales y muchas opiniones

La preparación de Marta tiene un método tan curioso como efectivo. Según ella misma lo describió, la idea es juntar a diez personas en su casa, servirles un menú que viene ensayando y, después, escuchar con mucha atención qué les pareció cada plato. Esas cenas funcionan como una especia de simulacro de evaluación: ahí prueba los sabores, mide reacciones y se va ajustando de cara al momento en que le toque enfrentar al verdadero jurado del programa. Una especie de 'jurado casero' que le devuelve una mirada cercana, casi de familia, antes de exponerse a los grandes nombres de la cocina argentina.

Clases con chef y un enemigo íntimo: la sal

Lo otro que Marta reveló es que toma clases privadas con un chef todos los días, una disciplina casi de atleta. Y ahí trabaja sobre cosas muy puntuales, detalles que en la tele parecen menores pero que en una cocina marcan la diferencia: cómo bajar o subir el punto de la carne, cómo respetar los tiempos de cocción, y sobre todo, cómo moderar la cantidad de sal, que parece ser su clásico punto a corregir. Entre los platos que ya pasó por ese filtro de los invitados mencionó el pollo al verdeo y varias carnes, que es justamente el rubro donde se siente más firme, más de casa.

“Me da timidez la devolución del jurado, pero voy a ir por todo.”Marta Fort

Y si hay algo que Marta tiene claro es con qué plato quiere plantarse frente a las cámaras: la entraña, esa que come desde chica y que siente como propia, casi como una receta de esas que se transmiten de generación en generación aunque nadie las escriba en un papel. La idea, claro, es apoyarse en preparaciones que ya conoce de memoria mientras va sumando las herramientas que le van dejando las clases. Es una estrategia inteligente: arrancar con lo que uno sabe para noquear el primer impacto, y después ir mostrando todo lo nuevo.

Streaming, teatro y el eco de Ricardo Fort

  • Conducción: ya tiene su propio programa de streaming con entrevistas e invitados, donde propuso incluso cocinar en vivo durante las emisiones.
  • Periodismo deportivo: cubrió un campeonato de fútbol en Estados Unidos sin saber casi nada del deporte y terminó desenvolviéndose con soltura.
  • Teatro: reconoce que le gustaría probar la actuación y vincula ese deseo con las temporadas teatrales de su padre, Ricardo Fort, aunque aclara que tiene poca formación actoral.

Si me permiten la sinceridad, lo que más me conmueve de todo esto es ese último punto, el del teatro. Porque se nota que Marta no lo dice como un capricho pasajero ni como un comentario de relleno en una nota, sino como algo que le bulle por dentro, algo que le viene de muy chico, de esas butacas donde iba a ver actuar a su viejo. Ahí aparece la parte más humana de esta historia, la de una chica que a fuerza de trabajo se va animando a ocupar distintos escenarios, pero que todavía carga con la mochila emotiva del legado familiar, que en su caso es enorme y luminoso a la vez.

Mientras tanto, y hasta que llegue el debut en MasterChef, las clases diarias y las cenas con público propio siguen siendo su 'ñe ñe' particular, esa frase en guaraní que usamos para referirnos a lo que uno hace con mimo en la intimidad del hogar. Son las que la van a sostener el día que tenga que pararse frente a Maru Botana, Germán Martitegui y Damián Betular, tres nombres que le dan, según sus propias palabras, una timidez más que razonable. Yo, si fuera ella, confiaría en ese mismo entrenamiento que se viene dando: si los diez invitados de su casa salieron conformes, las chances de sorprender al jurado son más que serias. Y si la cosa se pone brava, siempre quedará el consuelo de pensar que un buen chimichurri y una entraña bien marcada pueden más que cualquier devolución difícil. Recomendación final: atentos a su primer programa, porque va a valer la pena verla animarse, timidez incluida, en el primer acorde de esta nueva etapa.

LM
Lautaro MaidanaCultura y chamamé

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