Maternidad compartida: cómo dos mujeres pueden ser las dos mamás desde la primera célula
El método ROPA permite que una pareja de mujeres reparta la biología del embarazo: una aporta los óvulos y la otra los gesta. Un especialista y una pareja que ya pasó por el procedimiento cuentan cómo se elige cada rol y qué se siente al llevar adelante ese proyecto en común.
Estoy en la Plaza de las Victorias, en Belgrano, charlando con Pamela mientras las chicas corren alrededor del mástil. Hace calor y Juana me pide que le cuente el final antes de que termine de anotarlo. Le digo que sí, pero que primero me tiene que dejar escribir. Ella negocia, como todas las criaturas de cuatro años: me ofrece un acuerdo a cambio de que apure la nota. Le digo que sí, otra vez. En algún momento hay que aprender a decir que no.
Qué es el método ROPA y cómo se hace
ROPA son las siglas de Recepción de Ovocitos de la Pareja. Es una técnica de reproducción médicamente asistida que se hace por fecundación in vitro y que está pensada, justamente, para que las dos integrantes de una pareja de mujeres sean protagonistas del embarazo: una aporta los óvulos y la otra los lleva en el vientre hasta el parto. Lo aclaró Agustín Pasqualini, especialista en medicina reproductiva, en diálogo con este portal.
El procedimiento arranca con la estimulación de los ovarios de una de las mujeres para obtener óvulos. Esos óvulos se fecundan en el laboratorio con semen de un donante y, una vez que se forma el embrión, se transfiere al útero de la otra mujer, que antes necesita una preparación endometrial. Es, en criollo, una fecundación in vitro clásica, pero repartida entre dos cuerpos que se quieren.
Quién pone los óvulos y quién gesta: una decisión en conjunto
No hay una regla fija de quién cumple cada rol, ni médica ni legal. La elección se arma entre las dos, con el deseo de cada una como piso y el criterio clínico como techo. Pasqualini explicó que, en quien va a aportar los óvulos, se miran sobre todo la edad y la reserva ovárica. En la que va a gestar, se revisan el estado de salud general, la historia ginecológica y obstétrica y las condiciones del útero. Si las dos están en condiciones de ocupar cualquiera de los dos lugares, la conversación vuelve a la sala de estar: cómo quiere vivir cada una la maternidad.
- Para la mujer que dona los óvulos: se evalúa edad y reserva ovárica.
- Para la mujer que gesta: se revisan salud general, historia ginecológica y obstétrica y condiciones uterinas.
- Si ambas pueden asumir cualquier rol, se prioriza el deseo de cada una sobre cualquier otra variable.
- En algunos casos, la distribución también responde a motivos médicos concretos.
La experiencia de Pamela y Mariana: cuando la biología se reparte
Pamela Visciarelli y Mariana Blanco llegaron al método ROPA después de varios intentos frustrados. Hasta entonces, Mariana había sido quien se sometía a los tratamientos con sus propios óvulos, sin suerte. Su médica, Liliana Blanco, les propuso probar con esta técnica: Pamela aportaba los óvulos y Mariana llevaba adelante el embarazo. La pareja ya había charlado, tiempo atrás, quién quería tener esa primera experiencia, y la diferencia de edad entre ellas había inclinado la balanza hacia Mariana para la primera vuelta. Así nació Juana, en la primera transferencia. Dos años más tarde, Pamela gestó a Eva, también al primer intento.
“Cuando nacía Juana yo no podía explicar con el cuerpo que también era mamá. Lo aprendí a hacer con las palabras, una y otra y otra vez.”Pamela Visciarelli
Pamela me cuenta que el embarazo de Mariana fue, a la vez, hermoso y revelador. Algunas personas en la calle, en la verdulería de Juramento, en la sala de espera del pediatra, no entendían qué lugar ocupaba ella en la familia. Le preguntaban si era amiga, tía, madrina. Explicar que también era la mamá se volvió parte de la vida cotidiana. Para ella, la llegada de Juana fue, sobre todo, eso: reconocer su maternidad sin haber atravesado un embarazo. Después llegó Eva, y la biología, finalmente, completó el mapa.
Lo que falta en la ciudad
Este portal pidió al especialista y a la pareja un punteo de qué mejoras haría falta en materia de acceso y acompañamiento. Coincidieron en dos pedidos concretos al Municipio de Buenos Aires: por un lado, campañas de información en centros de salud y hospitales públicos sobre el método ROPA, porque muchas mujeres llegan al consultorio sin haber escuchado nunca la sigla. Por el otro, cobertura o subsidio parcial del tratamiento para parejas de mujeres, ya que los costos siguen siendo una barrera de entrada enorme, sobre todo cuando se trata de familias que necesitan más de una transferencia para convertirse en familia. Sería, dicen, una forma concreta de cuidar a las familias que la ciudad ya tiene.
